El éxito de León Benavente: de «Tengo el país que me merezco» a las camisetas falsas

Por | 15 Nov 19, 16:28

León Benavente actúan dos noches seguidas en La Riviera con todo agotado con semanas de antelación. La sala madrileña acoge a unas 2.000 personas, lo cual está muy bien, pero son muchas menos que las que están acostumbradas a ver al supergrupo de Abraham Boba y compañía en festivales. Y festival por el que han pasado, festival en el que han arrasado. Las razones son dos y bien cristalinas: el rodaje que les dio en su momento trabajar de una manera o de otra con Nacho Vegas, Tachenko, Schwarz y La Buena Vida; y un repertorio cada vez más nutrido de éxitos que agradan tanto entre la tradición indie del país como en la nueva generación, más abierta a la electrónica o incluso a un pequeño rapeado. Un dato: la telonera anoche fue una DJ, Bihotza, y hoy lo será Le Parody. Foto: Juan Pérez-Fajardo.

El sonido del cuarteto en La Riviera es alucinante. Las letras tienen una función secundaria en la banda pese a su vistosidad, por detrás de la melodía y la base rítmica. De hecho, en la sencilla escenografía de cortina dorada de fondo y dos alturas, la batería aparece elevada, como queriendo decir que aquí todo irá de ritmo. Bases electrónicas se lanzan pregrabadas en algunos temas y Boba azota una percusión extra por ejemplo en ‘Ayer salí’, última antes de los bises. Sin embargo, aunque los textos no sean lo más importante del grupo, es fundamental para la guía del show lo bien que se entiende todo lo que entona el cantante de la banda, y cómo puede seguirse el hilo narrativo de cada canción aunque no te la sepas.

En cuanto al repertorio, si ya en la gira anterior era de lo más ameno, ahora lo es más aún incorporando los temas del excelente ‘Vamos a volvernos locos’. Tras abrir con ‘Cuatro monos’, el grupo se deshizo enseguida de canciones tan carismáticas como ‘Amo’ -sin Eva Amaral, pues no hubo artistas invitados, no hacían falta-, su nueva obra maestra ‘Como la piedra que flota’ o la que quizá sea su mejor canción, ‘La ribera’. ‘Ánimo, Valiente’ se reservó para la mitad del set y ‘Ser brigada’ y ‘Gloria’ fueron, seguidas, la catarsis en el bis final.

«Tengo el país que me merezco» fue una de las frases más coreadas por motivos evidentes, al igual que el subidón de ‘Aún no ha salido el sol’ o Boba cantando desgañitado como un predicador en las últimas, ya agonizando, en ‘Disparando a los caballos’, fueron otros «highlights». Pero también otras canciones aparentemente más modestas como la raphaelesca ‘Estado provisional’ o la ‘Canción del daño’ funcionaron muy bien. No hubo tregua en los 85 minutos de concierto, una gira de éxito tal que hasta se vendían camisetas falsas de León Benavente a 10 euros en la puerta de La Riviera, más baratitas que en el puesto del «merchan». Como cuando vienen los grupos internacionales. 8.

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