Jack Peñate / After You

Por | 02 Dic 19, 11:09

No le hacía ascos a lo latino ni a los ritmos africanos, le encantaba Brasil… El británico Jack Peñate fue todo un pionero de lo que se avecinaría en esta década cuando en 2009 publicaba uno de los mejores discos de aquel año, ‘Everything Is New‘. Podía haber sido uno de los nombres clave de este decenio, pero decidió que no. Según sus propias palabras “físicamente incapaz de grabar otro disco”, el artista se recluyó en su casa y se construyó un estudio en el que han trabajado compañeros de sello como The xx, Sampha o SBTRKT, pero no tanto él, al margen de alguna colaboración como la realizada el año pasado para David Byrne. Allí, más que escribir, se ha curtido como productor.

Peñate no ha aprovechado la “ñ” de su apellido para explorar géneros como la salsa o el son cubano, por mucho que hubiera pegado como desarrollo de lo ya visto en temas viejos como ‘Tonight’s Today’. Apenas ‘Round and Round’ explora los sonidos orientales, mientras el resto del disco parece compuesto a guitarra y piano, en plan minimalista. Si le ha llevado 10 años volver a ser capaz de “escribir una canción en 20 minutos” como ‘Prayer’, ha sido para ofrecer un disco intimista, pequeñito y modesto, que se recrea en cajitas de ritmo, vibráfonos, melotrones y saxos para expresar sentimientos como “me perdí, intentando ser lo que no era” (‘Prayer’), “me construí a mí mismo una montaña / con la esperanza de un tonto sigo / no veo dónde voy / y ya no puedo volver” (‘GMT’) o “necesitamos caer para sentir la belleza en el dolor” (‘Let Me Believe’). En su recreación en el recogimiento, se ha empapado de los textos de Hesse, Rilke y Huxley, y así, ‘Gemini’ es más un minúsculo poema musicado que una canción.

Con un timbre aún parecido a Robert Smith -al menos The Cure no han vuelto antes que él-, Jack Peñate ha hecho un disco bonito, pero algo indeciso entre la accesibilidad y la recreación de la belleza más desinteresada en el éxito comercial. Hay que recordar que en su momento giró con Adele y que Paul Epworth ejerce aquí de co-productor de algunos temas: sus juegos con el gospel (‘Prayer’, el excelente single ‘Murder’) están cerca de ‘Rolling in the Deep’, pero sin ser tan inmediatos, optando a menudo por desarrollos largos y complejos. Y por el contrario, ‘Swept to the Sky’ no consigue sonar tan honda como los momentos más oníricos de Spiritualized o Primal Scream. Con piezas como la “torch song” en que se convierte ‘Cipralex’, que además cuenta con una producción un tanto Postal Service, ‘After You’ nos remite a los tiempos en que hablábamos de gente como Jay-Jay Johanson, fryars o Perry Blake.

Calificación: 6,5/10

Lo mejor: ‘Murder’, ‘Prayer’, ‘Cipralex’
Te gustará si te gusta: el disco electrónico de Bright Eyes, fryars, Jay-Jay Johanson.
Escúchalo: Spotify

Etiquetas:
  • Luis

    Pues a mi me encantó, 6,5 está muy bajo

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