Las claves visuales de los vídeos de Lady Gaga, J Balvin, The Strokes, Taylor Swift y Demi Lovato

Por | 08 Mar 20, 16:18

El planeta de colores de Lady Gaga, los mensajitos de J Balvin, la teletienda distópica de los Strokes, las reivindicaciones feministas de Taylor Swift y la expiación de Demi Lovato. Zarandeamos las imágenes de los videoclips más destacados de las últimas semanas y recogemos sus referentes estéticos y narrativos.

Stupid Love (Lady Gaga)

“El mundo se pudre en conflictos. Muchas tribus pelean por su dominio. Mientras los Espirituales rezan y sueñan con la paz, los Kindness Punks luchan por Chromatica”. El nuevo vídeo de Lady Gaga comienza con una introducción que podría valer para cualquier opereta espacial o fantasía heroica de esas que poblaron las estanterías de los videoclubs y las jugueterías de los ochenta: ‘Flash Gordon’ (1980), ‘Krull’ (1983), ‘Masters del universo’ (1987)… En la primera imagen vemos un plano general de Chromatica, un mundo posapocalíptico construido a base de darle brillo a los Trona Pinnacles californianos (vamos, como hicieron con la Ciudad Encantada conquense en ‘Conan, el bárbaro’). Luego aparecen las tribus y empiezan las luchas bailadas. El director Daniel Askill, famoso por el ‘Chandelier’ de Sia, prioriza las coreografías, los pasos espasmódicos de Gaga y el diseño de vestuario (a cargo de Laurel DeWitt), por encima de la narración. El resultado es algo así como una versión drag de ‘Mad Max’, con pinceladas de ‘Barbarella’ y churretones de los Power Rangers y las Sailor Moon.

Rojo (J Balvin)

Si conduces hablando por el móvil te puede pasar como a J Balvin, convertirte en un fantasma celoso con cara de zombi, que no dejará de acosar a su ex pareja hasta que le guste un novio para ella y dé su aprobación como si fuera un padre gitano (tradicional). El videoclip de ‘Rojo’ se puede ver como una relectura de ‘Ghost’ (1990) en clave macho-facha, un estilizado melodrama con mensaje DGT que esconde subtextos tan variados como la dominación machirula más allá de la muerte o la publicidad “subliminal” de Coca-Cola Energy (¿capaz de resucitar a un muerto?). Dirigido por el estajanovista Colin Tilley (en 2019 rodó casi una treintena de clips), ‘Rojo’ destaca también por su estilo visual y su narración cinematográfica: una combinación de travellings ceremoniosos con planos más dinámicos con steadicam filmados en formato panorámico.

Bad Decisions (The Strokes)

La particular gramática de la teletienda parece una fuente inagotable de inspiración para los creadores de videoclips. En los últimos años hemos visto varios ejemplos: ‘Hula Hoop 8000’ (Monarchy), ‘Love Is A Parasite’ (Blanck Mass), ‘Mudas y escamas’ (Sr. Chinarro), ‘NRG’ (Duck Sauce)… Los últimos en sumarse a este sub(sub)género son los Strokes. ‘Bad Decisions’ es una parodia de los infomercial en clave setentera. El director Andrew Donoho, autor de los últimos vídeos de Twenty One Pilots o del ‘Dirty Computer’ de Janelle Monáe, no solo replica la estética de los setenta sino también la caligrafía visual de la televisión de la época: formato, tipografía, movimientos de cámara, iluminación, cortinillas… Un juego metalingüístico que le sirve al realizador para elaborar un discurso satírico sobre la industria musical –grupos prefabricados, bandas clónicas, estilos intercambiables, repetición de fórmulas- envuelto en una historia de ciencia ficción con ecos de ‘Westworld’ o ‘Black Mirror’.

The Man (Taylor Swift)

Comedias como ‘Adiós, Charlie’ (1964) o ‘Una rubia muy dudosa’ (1991) exponían lúdicamente las desigualdades de género a través de una misma premisa argumental: ¿qué pasaría si un mujeriego misógino se reencarnara en el cuerpo de una mujer? En ‘The Man’, Taylor Swift persigue el mismo objetivo lúdico y reivindicativo. Pero lo hace desde un ángulo diferente: ¿cuál sería su consideración social y profesional si en vez de una mujer exitosa… “fuera un hombre”? La cantante (y directora del clip) denuncia el sexismo y los privilegios del hombre-blanco-cis-heterosexual a través de varios ejemplos de masculinidad tóxica: un autoritario y egocéntrico jefe de oficina, un irrespetuoso viajero haciendo manspreading como si tuviera cáncer testicular (la escena incluye una meada en una pared con alusiones a su ex manager Scooter Braun), el dueño de un yate lleno de chicas en bikini inspirado en el Leonardo DiCaprio de ‘El lobo de Wall Street’ (a quien cita en la letra de la canción), un narcisista felicitado por su ligue ocasional, un padre felicitado por… hacer de padre, un putero, un “sugar daddy” y un tenista increpando al juez que, a diferencia de Serena Williams en el US Open, no es sancionado por ello. Al final hay sorpresa, y un último codazo satírico: “¿Podrías intentar ser un poco más sexi?”.

I Love Me (Demi Lovato)

La iconografía del “ángel del hombro” es uno de los recursos narrativos más populares de la ficción. La figura de un pequeño ángel (la virtud) y un demonio (la tentación) a cada lado de un personaje ha servido durante décadas para ilustrar los conflictos internos. El último vídeo de Demi Lovato reinterpreta esta convención narrativa adaptándola a los nuevos tiempos, mucho menos judeocristianos. El “ángel” sigue yendo de blanco, pero ya no tiene alas. Ahora levita como un yogi en el nirvana. El “demonio” ya no va de rojo ni lleva un tridente, ahora va de oscuro y hace deportes de contacto. La cantante neutraliza a su yo negativo a golpes y se enfrenta al mundo con una sonrisa luminosa. ‘I Love Me’ ilustra una canción que tiene mucho de autoficción terapéutica. Como si fuera una metáfora de su propia rehabilitación, Lovato, tras acallar a sus demonios, avanza por la vida cantando y bailando mientras va dejando atrás ‘Camp Rock’, a los Jonas Brothers y una ambulancia que remite a su último ingreso por sobredosis. Un vídeo que podría valer como complemento para su libro ‘Se fuerte: 365 días al año’.

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