‘No eres tú’ es el ladrillazo a la ventana de los Triángulo de Amor Bizarro más «extremistas»

Por | 14 Jul 20, 10:03

El fabuloso quinto disco de Triángulo de Amor Bizarro, de momento el mejor valorado por nuestra redacción este 2020, era editado casi al mismo tiempo que se decretaba el estado de alarma, lo que le permitía por un lado alcanzar el top 5 de ventas en España, pero por otro, obviamente, no estar siendo debidamente promocionado. Esta situación cambiará esta semana cuando puedan presentar este ambicioso ‘oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ‘ en dos conciertos de aforo reducido en Madrid y Barcelona, que tendrán lugar este jueves 16 y el viernes 17 respectivamente en La Riviera, como parte del ciclo Crew Nation (entradas a la venta en Ticketmaster), y en el Parc del Fórum (entradas a la venta en la web del Primavera Sound).

‘oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ’ se presentaba con temas tan dispares como ‘Ruptura‘ y ‘Fukushima‘, tiene un single tan certero como ‘Vigilantes del espejo‘ -de nuevo los Triángulo más directos y accesibles-, otros cortes que podrían ser inminentes sencillos como ‘Acosadores’, con la participación de Ariadna Punsetes, y una favorita del público espontáneamente como está siendo la melódica ‘Asmr para ti’. Pero una de las grandes sorpresas ha sido ‘No eres tú’: desconcertando en principio como pista 2, lugar que se suele reservar para canciones más comerciales, ha terminado siendo uno de los grandes «growers» del álbum, una de las grabaciones más magnéticas y diferentes a las que había realizado hasta ahora la banda gallega.

Ahora cercana al dub, y con una letra muy corta y repetitiva, y aun así misteriosa, ‘No eres tú’ referencia «ladrillos», «ventanas» y «tanques» como hablándonos de revueltas y revolución, apelando también a «nuestro peor año» y a «nuestra peor noche». Aunque la crisis de la que nos habla Isa Cea no se resuelva («el mundo buscará a alguien y ese alguien no eres tú» podría ser una llamada a la insumisión, o no), la canción va construyendo su crescendo con la aceleración de ritmo, batería y efectos, elaborando lo que parece una catarsis perfecta… tan sólo para que las aguas vuelvan a su cauce en esta ocasión. «Escoge un ladrillo, escoge una ventana», vuelve a proponer la co-líder del cuarteto, en una estructura circular probablemente llena de simbología, porque la historia siempre se repite.

Si en su EP ‘El gatopardo’ (2018) el grupo no dudó en lanzar su ladrillaco contra Ciudadanos (había una canción llamada exactamente así), este disco ha continuado por la vía política en algunos casos, como ha sido el de este tema. Cuando en El Enano Rabioso les preguntaban por el componente político de esta canción y de ‘Fukushima’, respondía Rodrigo: «Yo tengo claro mi enemigo, y no soy yo ni mi vecino, es ese 1% de millonarios. El tardocapitalismo se parece cada vez más a un régimen feudal, que en vez de ligar la propiedad a la tierra, se liga a la información. El sentirte culpable por no realizarte, por no triunfar como te hacen creer ese 1% tiene cierto componente de culpabilidad cristiana, una culpabilidad tóxica y estéril. Por eso, yo, en general, no me arrepiento de nada si no he hecho daño a nadie. Desde luego no me voy a arrepentir por el camino que he escogido en mi vida».

Si ese «no me arrepiento de nada» era una referencia a las letras de ‘Ruptura’ y también a la de ‘Vigilantes del espejo’, Zippo en Binaural hablaba sobre la referencia al «ladrillo» y la «ventana»: «Somos un grupo extremista. Beethoven era extremista, el punk es extremista. Este es un disco de pop extremista, queremos sacar las canciones y alejarlas de esa zona muerta, donde al sistema le interesa que estemos todos, en la uniformidad». Igualmente hablaba sobre la génesis de ‘No eres tú’, revelando que este tema viene de una grabación de 40 minutos de improvisación en el local de ensayo.

Por último, Rodrigo también nos hablaba durante una entrevista sobre por qué ‘No eres tú’ terminó siendo la pista 2 del álbum: «Es una canción que marca el ambiente, como si en una película fuera un plano largo que muestra la calle. Esa canción daba ese poder, de marcar el tono que queríamos que tuviese el disco». Se planteó que ‘Fukushima’ fuera el corte 2, pero se descartó: «Daba como una sensación de tristeza que impregnaba todo el disco y de repente no reflejaba lo que es».

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