_juno / _BCN626

Por | 22 Jul 20, 12:18

A veces los artistas se sumergen en proyectos paralelos o supergrupos para expresar algo diferente, para autorrealizarse de otra manera, para lograr un mayor éxito… Hay casos de todos los tipos, desde Paul McCartney y Wings (donde tocaba los teclados su esposa Linda), a aquella locura llamada The Traveling Wilburys que fue para frotarse los ojos, su réplica indie Monsters of Folk que parece haber caído en el olvido y también proyectos tan modestos, faltos de ambición pero bonitos como Electra, el grupo que formaron Natalia de Nosoträsh y Pau de La Habitación Roja. Zahara y Martí Perarnau IV, más conocido como Mucho, han trabajado el producto de _juno en secreto, sin anuncio, hype, promoción en radio ni tele, ni singles previos, corriendo el riesgo de que quede tan en familia que no llegue a ser conocido mayoritariamente por sus seguidores o incluso por fans casuales que no conecten con sus carreras por separado. Lo cual sería una pena porque la música que aquí encontramos, aunque con sus cosas en común con lo que hacían hasta ahora -el tipo de melodías y obviamente sus voces- puede llegar a quien no se había interesado antes por ellos.

Los referentes, desde luego, han cambiado, la electrónica ya no le parece «un coñazo» a Zahara, y ahora les sale hablar de gente como Caribou, James Holden y Floating Points, también grupos progresivos como Pink Floyd, y pueden venir a la mente nombres como el de Leslie Feist y James Blake en ‘_A dos metros bajo tierra’. O el de Jon Hopkins, un pianista cada vez más interesado por la electrónica hasta convertirse en un gurú de la misma. No sé si veremos a _juno en el Sónar -cuando haya Sónar-, pero la primera impresión que deja el grupo, producida por el single ‘_BCN626’ es la de estar frente a un disco romántico, «de pareja», como aquel que ofrecieron Nacho Vegas y Christina Rosenvinge. Y no: aquí hay muchas más cosas. Fantasmas, entre otras.

No se puede pasar por encima de la dedicación romántica del sencillo principal y toda la imaginería del álbum, situada en una habitación de hotel. Ambos componentes ofrecen una mejor simbiosis, que diría aquel, que la de ‘Un verano fatal’, al haber escrito y producido todo juntos y revueltos, a medias, y no por su cuenta. No es nada fácil hablar de sexo en una canción de pop y ‘_BCN626’ no es que lo consiga como sin esfuerzo, sino que construye a partir de ese «quítame la ropa, baja por mi cuello» un estribillo realmente adhesivo y visual.

Más imaginativas incluso son las letras de ‘_He visto cosas que solo tú has visto’, que versa sobre un cuerpo anhelante que no comprende la ausencia de un ser querido y transmite por tanto esa sensación de asfixia («no puede más / con un solo pulmón / no sabe respirar»); y también la de ‘_El infinito’. La naturaleza, la copa de un árbol, un tronco milenario, la savia y «todo el espectro de los grados Kelvin» conforman una canción realmente mágica que parece propia de la Zahara obsesionada con Maga… y en realidad parte de una idea de Martí, como muestra de la buena integración entre ambos. La génesis puede ser de él, pero es gracias a ella y su agudo en «que hemos roto los elementos», que la Minnie Riperton de ‘Lovin’ You’ sonríe desde el más allá.

La sensación de intimidad empapa canciones que incluso en principio hablaban de otras cosas, como es el caso de ‘_Los otros’, que partía de un consuelo a una amiga («siempre hay una vida esperando») y termina hablando de «una habitación donde nos hemos descubierto»; y ‘_Casamurada’, que versando sobre este estudio encantado de grabación catalán, también incluye cuerpos desnudos expuestos a la cotidianidad. «Pensaba en tu belleza en cada calada» y «aquí hay fantasmas» son frases de la misma canción, la última que se grabó para el álbum y un buen resumen del mismo: «pensaba que el viaje era hacia algún lugar / y era hacia tus entrañas».

Es ahí donde el disco renuncia a ser un álbum de chico-chica al uso para ofrecer en su lugar otra cosa, como decía, tanto en el plano sonoro como en el lírico, volviéndose cada vez más abstracto a partir de entonces, en su segunda mitad. Los desarrollos de ‘_Manitoba faraón‘ y sobre todo ‘_Domingo de resurrección‘ se entienden mejor con los sencillos visuales ideados por Guillermo Guerrero (‘Hoy la bestia cena en casa’), y el álbum definitivamente potencia ese factor lynchiano que ya se había visto en el single («hay una chica observándome desde la sexta planta») en la mencionada ‘_Los otros’ («sé que la vida está sucediendo a kilómetros de estos cuerpos»).

Hablando de cotidianidad, el álbum se cierra con la redención de ‘_Déjame entrar’, en la que escuchamos el batir de unos huevos (se han utilizado hasta 35 en la grabación del álbum). Sin parecer una referencia a ‘Historia del Ojo’ de George Batailles, ‘_BCN626’ se revela como una obra ligeramente más vanguardista de lo que habría sido una réplica, por ejemplo, de She & Him. El título incluso se le queda pequeño: este álbum escapa de dicha habitación de hotel para viajar por bosques, casas abandonadas y mundos soñados.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘_BNC626’, ‘_Casamurada’, ‘_El infinito’, ‘_He visto cosas que solo tú has visto’
Te gustará si te gusta: The Postal Service, Jónsi y Alex Somers, Maga
Youtube: vídeo de ‘_Casamurada’

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