El Meister / Fuego en Castilla

Por | 10 Oct 20, 11:53

El Meister puede ser el hombre en España que lo hace todo. No contento con su labor en Arizona Baby y también en Corizonas -aquel proyecto paralelo junto a Los Coronas cuyo éxito a punto estuvo de salirse de madre-, ni con ejercer de productor de gente como Ángel Stanich o The Levitants; desarrolla sin prisa pero sin pausa una carrera en solitario. En 2014 publicó en Subterfuge su disco ‘Bestiario’, un álbum de fábulas sobre el ser humano «en clave zoológica» (sic), y en 2018 ‘Fantasmagoría’, un EP que incluía el que era su mayor éxito hasta ahora, un ‘Autómata’ que sonaba en la estela de Aviador Dro. ‘Fuego en Castilla’ no sigue esa línea particularmente sino la máxima de la actualidad de que ya no tiene por qué haber un solo género en un disco. El álbum es una locura en la que caben ritmos tradicionales españoles, referencias líricas a Valle-Inclán y sonoras a Gary Numan. Ora te toco una jota, ora me acerco al kraut.

‘Fuego en Castilla’ se abre y se cierra con sendos instrumentales -uno se llama ‘Castilla Medieval’, el otro ‘Viernes Santo’-, que van del ambient a la marcha de dichos fastos, y se presentaba con un single llamado ‘Max Estrella’ en referencia al personaje principal de esa obra creada hace 100 años pero que parece actual llamada ‘Luces de bohemia’. En ella el proyecto de Javier Vielba proclama que no quiere terminar «como un Max Estrella más, tirado en un portal» en referencia al -SPOILER- final del libro -FIN DEL SPOILER-, todo ello sobre un fondo folkie, el violonchelo invitado de Rocío Navarro y una melodía que podía haber escrito Nino Bravo.

El modo de ser de los españoles es un tema también en el corte que precede en la secuencia, ‘Estafas tradicionales’, en el que se habla de la «picaresca» para concluir irónicamente: «es todo tan nuestro que se hace sin querer». Es como si El Meister hubiera tomado la tradición y a autores como Cervantes, Zorrilla y Manuel Machado, para construir un relato sobre la vida, la muerte y la libertad (‘El curioso impertinente’) y los males de la política (‘En la chopera negra’ nos habla de «cráneos de hombres fusilados» y de un «alcalde que se ha ahorcado»).

El artista podía haber ofrecido su discurso sobre melodías setenteras de cantautor y ese ritmo de jotas que tanto engancha en pistas como ‘Loco mundo’, sobre «tontos que se hacen los listos y listos que se hacen los tontos», o ‘La copla’, una canción sobre el poder de la música popular: «hasta que el pueblo las canta / las coplas, coplas no son / y cuando las canta el pueblo / ya nadie sabe el autor». Sin embargo, las referencias en producción han sido más bien Brian Eno y Kraftwerk, y también el indie pop. Si ‘Estafas tradicionales’ es como un imposible encuentro entre The Doors y B-52’s, la excelente ‘Doce de cada diez’ tiene un riff de guitarra tan cristalino que ni The La’s.

El Meister hace honor a su nombre alemán haciendo funcionar esta amalgama de cosas que hasta incluye el electro-rock de ‘En la chopera negra’ y a Vicente Castro realizando un speech en la mitad del disco, un corte muy apropiadamente llamado ‘Discurso histérico’. Por poner una pega, cuando llega algo como ‘Convidado de piedra’ no es que añada mucho a lo que ya hemos oído: por algo los discos de los también versátiles León Benavente tienen solo 9 o 10 canciones. Por lo demás, podemos estar fácilmente ante su proyecto más interesante y atrevido.

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Doce de cada diez’, ‘Estafas tradicionales’, ‘Max Estrella’, ‘El curioso impertinente’
Te gustará si te gustan: Eric Montefusco, León Benavente, Lorena Álvarez
Youtube: Doce de cada diez

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