The Flaming Lips: «No sé si vamos a volver a la normalidad»

Por | 14 Oct 20, 11:19

American Head’ es el álbum más destacable que The Flaming Lips ha publicado en la última década. Quizás sea porque nos retorna a su época más célebre, la de ‘The Soft Bulletin’ y ‘Yoshimi Battles the Pink Robots’; quizás porque es un disco que rehuye las chaladuras y se centra en las canciones. Wayne Coyne nos guarda 25 minutos en su ajetreada agenda para contestar a nuestras preguntas, aunque hablar con él no ha sido fácil; el primer intento de entrevista fracasó por un cambio de horario de última hora. El segundo, afortunadamente, se salda con éxito, aunque su sello nos advierte que Wayne es muy estricto con el tiempo. A pesar de esta rigidez horaria, Wayne al teléfono es amable y hablando mantiene esa voz de duendecillo ronco que usa en sus canciones.

¿Qué es exactamente ‘American Head’? Para mí, es como una Ópera Rock, o una “Road Movie”.
Estoy de acuerdo, es fácil ver las historias, conectarlas. Incluso varias de las canciones suenan parecidas, porque comparten estado de ánimo. Creo que esto sucede mucho en los álbumes que están autoproducidos, al ser los autores de las canciones, los intérpretes, los mismos. Nos autoproducimos el disco, aunque Dave Fridmann estuvo ahí para ayudarnos. Creo que hay cierta atmósfera que quieres habitar durante una temporada. Eso es lo que ocurrió aquí; creo que cuando hacemos nuestros álbumes más satisfactorios es cuando somos capaces de llevar adelante una atmósfera, una línea argumental (pausa). No sé si es un álbum conceptual, todos los discos escritos, arreglados y producidos por los mismos intérpretes tienen algo de “concepto”, porque ya tienes una idea sobre lo que quieres hacer; no es un álbum conceptual, no es como si fuera un relato de ciencia ficción o algo así, pero sí que se puede ver como álbum conceptual porque mantiene cierta conexión dinámica entre sí.

El disco, además, parece situado a finales de los 60 o principios de los 70. Se crea una fantasía a partir de la historia de un adolescente que vive durante esa época. Hay múltiples referencias: la guerra de Vietnam, ciertas drogas como el LSD, etc ¿Era ese el punto de partida?
Lo es en un sentido. Steven [Drozd] y yo nunca hemos expresado del todo qué era ser un adolescente en EEUU, con drogas, suicidios, accidentes de coche… Nunca expresamos esa parte de Flaming Lips, ese punto de vista. Así que imaginamos el tipo de música agradable y adecuada para explicar esa experiencia. Y cuando lo conseguimos, hicimos algo más que sumergirnos en ello: nos anticipamos. Cuando empezamos, nos dijimos “hagamos un par de canciones y veremos dónde nos lleva”. Y, de alguna manera, algunas de las canciones aparecieron pidiendo más. [‘American Head] tiene un algo de brutalidad, de dureza. Sin embargo, la música y la cadencia de la música te hacen ver que las canciones son sobre el amor, que hay una profunda preocupación sobre el tema. No estamos tratando de ser irónicos o alternativos, no tratamos de burlarnos de nadie.

«Cuando hacemos nuestros álbumes más satisfactorios es cuando somos capaces de llevar adelante una atmósfera, una línea argumental»

Siempre os habéis caracterizado por la tendencia a hacer música experimental, bastante más acusada en vuestros últimos discos. Pero ‘American Head’ suena muy clásico, recuerda mucho a bandas como Pink Floyd, Beatles, Beach Boys. Unas bandas que, por eso, siempre os han influenciado. ¿Eso es lo que queríais? ¿Recuperar un sonido más clásico?
Sí, aunque nosotros ya somos algo así como una banda de rock clásico. Hay una tendencia a lo narrativo en el rock clásico. El disco sí que recuerda a la música de los sesenta-setenta, sí que está más basado en contar historias… pero no tienes razón del todo. Sí que ha habido momentos en que hemos hecho muchas cosas locas. Pero todo este estilo narrativo, como ‘American Head’, no está apareciendo de la nada. Cuando hablas de cosas “freakies”, y quieres resultar verosímil y pintar situaciones creíbles, no quieres meterte mucho en estas “zonas chifladas”. Y a Flaming Lips nos meten muy fácilmente en el saco de chaladuras raras/mierda experimental. Hemos hecho muchos discos y creo que lo más relevante en nosotros es que siempre estamos haciendo discos, siempre tratamos de hacer algo, de profundizar en las cosas. Y no creo que se trate de de hacer constantemente “el disco perfecto”, no creo que hayamos nunca tenido esa conciencia. Somos muy conscientes de qué frágiles son las canciones. Eres muy afortunado cuando tratas de escribir una canción de una manera determinada y te llega de una manera determinada. Steven y yo sentimos que somos esclavos al servicio de las canciones. Hacemos lo que pueda servir mejor a la canción. Cuando estás profundizando en asuntos personales y dolorosos no quieres resultar poco verosímil, quieres permanecer en una verdad auténtica. Y eso se refleja en cómo suenan la batería, los instrumentos, los reverbs, la voz…

«Somos algo así como una banda de rock clásico. Hay una tendencia a lo narrativo en el rock clásico»

Y entonces, estos temas, ¿están basados en alguno de vosotros? ¿O en alguna otra persona?
Sí… La mayoría de compositores escribimos sobre un montón de cosas diferentes. Pero a este tipo de melodías parece que solo puedes llegar si cantas sobre algo con lo que estás realmente luchando; melodías que muestren este tipo de duelo, de ensoñación, de recuerdo. Hay muchos estados de ánimo que puedes reflejar [en una canción], pero el estado de ánimo en ‘American Head’ es definitivamente nostálgico y melancólico. Es triste… pero una tristeza optimista.

Sin embargo, canciones como ‘Assassins of Youth’ o ‘My Religions Is You’ parecen apartadas de esta deriva narrativa-melancólica con respecto al resto del álbum. Quizás me equivoque, pero parecen más bien reflexiones vuestras actuales.
No, no, estoy de acuerdo contigo. ‘My Religion Is You’ es una canción que… no hemos acabado del todo. Pero es una muy buena versión de una canción que escribimos hace tres años. Y ‘Assassins of Youth’ es una canción en la que seguimos trabajando. Pero es verdad que parecen más abstractas que el resto. Son personales, pero menos. Intento que haya un espíritu de conocimiento, pero no trato de juzgarlas de una manera demasiado cerebral. Para mí si la canción suena guay ya es genial. Son evocadoras, aunque no soy siempre el mejor para juzgar cuando algo es “evocador” porque, como oyente, me puedo confundir.

Y ‘My Religion Is You’, quizás sea la canción más significativa del álbum. ¿Es una canción de amor, una declaración de principios, una canción protesta? ¿O es todo eso a la vez?
Creo que la mejor clase de canciones románticas son filosóficas también. Porque eso significa que se ha incidido más en la composición, más en lo universal, más en lo personal. Todo el mundo se puede ver identificado en amar a alguien, todo el mundo puede verse identificado en otra persona. Pero no he escuchado a mucha gente en la vida real diciendo “mi religión eres tú”. Religión es una palabra tan grande… Significa algo sagrado; significa diferentes formas de lo sagrado. Y me gusta porque es una frase potente de decir. Y en vez de lo típico de Dios, Jesús u otros tipos de imágenes icónicas y típicas de la religión, decir “Mi religión eres tú” es una manera divertida de expresar algo bastante fuerte. Estoy muy contento de haberlo podido expresar en la canción, porque no pensaba que fuera capaz de decirlo en la vida real (risas). ¡Es algo inmenso de decir! Pero en una canción tienes permiso para ser más extremo. Estoy de acuerdo contigo, creo que es una declaración. Pero puede ser a tu madre, tu mujer, tu hermano. Incluso puede referirse a los árboles de tu jardín, o al cielo. Cualquier cosa que te cuestiones y que esté muy dentro de ti, tú creas esa idea. Por eso digo “Mi religión eres tú”. Lo que tú estás admirando, lo has creado tú (en tu cabeza), por eso digo que puede ser tu madre, o el cielo. Pero también creo que es un buen ejemplo de canción romántica.

Cambiando de tema. Sobre la pandemia, en el vídeo de ‘Dinosaurs on the Mountain’ aparecéis dando un concierto. Tanto vosotros como el público estáis dentro de vuestra clásica burbuja de plástico. ¿Veis la burbuja como una predicción del futuro? ¿Cómo afectó la pandemia al proceso de grabación del disco?
Parte de lo malo de esta pandemia, desde el principio, es una enorme preocupación, porque hay gente muriendo. Y esto es una preocupación diaria. Al principio The Flaming Lips no estábamos considerando no hacer conciertos, no sacar discos. No piensas en ello, porque son los cimientos de tu vida. Durante un par de meses no fue tan serio, especialmente aquí en en Oklahoma; la población no vive amontonada como en Nueva York. En mi casa ni siquiera hay mucha gente, además está bastante apartada. Así que, al principio de todo, las cosas no eran muy diferentes, estábamos haciendo igualmente algunos conciertos, íbamos a tocar hasta finales de junio-julio. Y la burbuja espacial al principio la usé un poco como una broma, porque ninguno de nosotros pensaba que esto iba a durar seis meses o un año, creíamos que iba a ser un mes o así y que todo volvería a ser como antes. Pero a medida que el año ha avanzado, dudo que pueda ser como antes. Y me estoy preparando para que, sea lo que sea que vaya a ocurrir, en vez de estar esperando a que todo vuelva a ser como era antes, a empezar a hacerlo [todo] de una manera nueva. Cuando hablo de “conciertos en burbujas espaciales”, me pregunto “¿por qué no?”. Si solo hacemos uno, y todo vuelve luego a la normalidad, será fantástico. Pero si hacemos diez o cien [conciertos en burbujas], quizás vaya a ser esta la manera de dar conciertos. Realmente no lo sé. No sé cuánto tiempo tendremos que esperar hasta volver a la normalidad. Yo soy de la opinión de que lidiemos con la situación actual, en vez de suponer que va a ser diferente. La analogía que hago es que estamos en medio del océano y hay que alcanzar una orilla diferente, que tenemos que mover nuestro barco. No sé si vamos a volver a la normalidad. Y es por eso por lo que, cuando hablo de las “burbujas espaciales”, pienso que es una opción en el futuro. De alguna manera, todo el mundo está construyendo su futuro ahora mismo. Las cosas que hagamos ahora se reflejarán en el futuro. Y esta es la realidad para todo el mundo, si no haces nada, esperando a que el futuro vaya a ser como era el pasado, bien… Podría ser. Podría ser para ti, pero podría no ser para mí. Yo doy la bienvenida a un cambio; doy la bienvenida a una nueva manera de ver el mundo. Quizás no sea lo mismo, pero es la manera en que lo enfrento.

«Lidiemos con la situación actual, en vez de suponer que va a ser diferente»

Hablando de futuro, ahora viene la pregunta política (lo siento). En una entrevista que diste el año pasado a RollingStone sobre lo más significativo de la pasada década, escogiste como “el momento más «2010» la elección de Donald Trump. Decías que “ni siquiera me gusta hablar de él; nadie necesita mencionar su nombre”. Y remataste añadiendo “de todos modos no ganará las próximas elecciones”. ¿Cómo ves las elecciones ahora? ¿Sigues creyendo que no va a ser reelegido?
Bueno…. [Wayne para y empieza a reírse]. La verdad, ¡no lo sé! Ese es el dilema más extraño de la realidad en la que operan la política, el entretenimiento y los medios. Cuanta más gente razonable dice que no será reelegido, mejor se vuelve el argumento de que volverá a salir elegido. Cualquier cosa que digas un año puede no ser verdad al siguiente, porque habrá una reacción en contra (pausa). No lo sé (remarca mucho las palabras). Creo que tener un tarado horrible tipo dictador como líder, en algunos aspectos cambia la manera en que se comporta la población. Bajo el mandato de Donald Trump, en EEUU tenemos la necesidad de tener movimientos -tenemos movimientos fantásticos, como el Black Lives Matter-. Siento que ahora estos movimientos emergen más, son más fuertes y se comprenden mejor. Una parte de mí piensa que, mientras tengamos a Donald Trump, que es el peor ejemplo de ser humano, también la población tratará de ser más amable y de preocuparse más por el resto de gente. Quizás es lo que merecemos, lo que necesitamos. Que las noticias [los medios] sean tan horribles, que sean tan racistas, tan injustos, porque eso, quizás, nos hará ser personalmente menos racistas, más justos. No lo sé. La verdad, nunca me ha importado quién es el presidente. Me importa mi representante local de aquí, el que está ayudando a mi vecindario. No creo que el presidente de EEUU tenga mucho que decir sobre mi vida. No le pienso dar ese poder, no pienso esperar que me diga qué está bien o qué está mal. No pienso esperar a que Donald Trump guíe ese camino, no pienso esperar a que él me diga lo que debo hacer. Aunque hay mucha gente que sí espera eso del presidente, y trato de comprender la sociedad aún mayor en la que vivo, de la que estoy rodeado, y quiero ayudar también. Pero esto es cosa mía: no le quiero dar ese poder.

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