Maria Rodés / Lilith

Por | 22 Oct 20, 13:18

Hay algo mágico en la escucha de ‘Lilith’, el nuevo disco de Maria Rodés, que incluso trasciende su concepto. La autora presentaba este proyecto en 2019, en principio ideado tan sólo para el directo, como una manera de desestigmatizar la palabra «bruja», para reivindicar a las mismas como algo positivo: mujeres simplemente libres que quieren ser ellas mismas en una sociedad patriarcal que las juzga por razones por las que un hombre nunca sería juzgado. Tomando el nombre del folclore judío, la primera mujer de Adán que abandona el paraíso porque no quiere someterse a él, ‘Lilith’ acoge canciones salpicadas de referencias mitológicas y lo hace con un fondo musical a veces teatral o cinético, pero siempre embriagador. Uno de esos discos disfrutables en cualquier momento, pero que a altas horas de la noche se crece, adquiriendo otra dimensión.

‘Lilith’ presenta unos cuidados textos con campos semánticos muy determinados, y un fondo musical igualmente muy concreto. Maria Rodés se ha documentado sobre aquelarres -para ella, simplemente reuniones de mujeres- celebrados históricamente en el mundo para retratarlos en lo sonoro en el marco de su lugar de origen. Así, ‘Seguramente fui yo’, inspirada en un aquelarre de Aragón («hoy he escondido la escoba / en un rincón de la alcoba / para que bailes conmigo / y que se nos quite el frío»), presenta un festivo ritmo de jota. Llevando el mismo tema a sus viajes y su atracción por Latinoamérica, ‘Con los pies desnudos’ se inspira en la poeta argentina Alfonsina Storni, por lo que incorpora un ritmo de chacarera. Y ‘La extraña‘, dado su interés por la curandera mexicana María Sabina, que llegó a asesorar con sus ritmos chamánicos a los Beatles, se deja empapar de ritmos latinos, si bien en este caso derivando en una cumbia colombiana.

A ese ambiente místico que sabe generar ‘Lilith’ contribuye una sencilla estructura con «intro» y «outro», desde la breve ‘A la luna venidera’ a la conclusión ‘Les bruixes tornen’, que empuja este disco a lo conceptual: las «brujas», las «mujeres libres» volverán por mucho que se las queme en la hoguera. Y eso que tan sólo es un disco por accidente, debido a la pandemia, como nos ha contado Rodés en una entrevista que publicaremos próximamente. Armado con canciones como ‘Pelo rojo’ -de nuevo, más estigmas- o la versión acústica de ‘Recuerdos de Ypacaraí’, un tema que interpretaron desde Caetano Veloso hasta Julio Iglesias, logra formar un todo magnífico pese a que no fuera la intención inicial grabar estas canciones en el estudio.

Uno de esos discos conceptuales, eso sí, en el que son muchas las canciones que funcionan de manera independiente al margen de su contexto. Al fin y al cabo, al margen del rico discurso que esconden algunas letras sobre mitología y la historia de nuestra sociedad, hay oculto un poso de decepción, universal como el pop, en el retrato de un tipo de persona tóxica, que más que el amor busca alimentar su ego, de manera narcisista. De ahí ‘Carta al Diablo’ («sí, ya lo sé / no debí fiarme de mí / ya lo sé / pero es que la piel me decía que sí») y ‘Pelo rojo’ («hay que ser muy tonta para creer que un día el diablo te amará / ¿no ves que no puede ser? / si ni te ve, no tiene alma ni piedad»), si bien en algunos puntos del álbum la víctima parece convertirse en verdugo, enfrentando a la persona narradora con sus puntos más oscuros. El juego entre «bruja» y «diablo» es otro más de los entretenimientos que caben en estos 28 minutos.

A estas alturas y después de discazos como ‘Una forma de hablar‘ (2010), ‘Sueño triangular‘ (2012), ‘Maria canta copla‘ (2014) y ‘Eclíptica‘ (2018), debería ser redundante decir que Maria Rodés tiene un gusto espectacular para incorporar instrumentos orgánicos tradicionales, y también contados toques de electrónica (algunos coros y efectos apuntan a Julia Holter). ‘Con los pies desnudos’ no solo es un desafiante himno feminista en homenaje a la poeta que se suicidó en el mar («con los pies desnudos / por el agua voy / me río de todo, del diablo y de Dios»), sino que la solemne producción a lo Leonard Cohen le da una fuerza especial.

Hay un tema en este disco en el que me gusta pensar, aunque no es el caso, que Maria Rodés está reivindicando su lugar en la industria musical. ‘Oscuro canto’ comienza diciendo algo así como «no sube esta noche mi canto hacia el cielo (…) se pierde en la sombra mi voz desangelada». Rodés, con un lugar en la escena española pequeño pero muy fiel y constante, demostrado en cientos de conciertos, lleva ya demasiados discos enormes como para permanecer en un plano semi underground un segundo más. En un mundo en el que Sílvia Pérez-Cruz es superventas, ‘Me quedo contigo’ paraliza un país (ella la cantó antes) y el folclore nacional es top 2 en singles, urge que suba a otro nivel aunque esa, tampoco, sea su intención.

Calificación: 8,5/10
Lo mejor: ‘Seguramente fui yo’, ‘Carta al diablo’, ‘Pelo rojo’, ‘Con los pies desnudos’, ‘La extraña’
Te gustará si te gusta: Christina Rosenvinge, Jorge Drexler, Julia Holter
Youtube: ‘Seguramente fui yo’

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