Mina Okabe: «Hay que reírse del cringe y no dejar que te frene»

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Mina Okabe: «Hay que reírse del cringe y no dejar que te frene»

El pop de Mina Okabe es un reflejo de su personalidad: elegante, pacífico y dulzón. La artista danesa-japonesa ha crecido entre diferentes culturas, llegando a vivir en Londres, Nueva York, Copenhague, Manila y Tokio, y a la vez ha ido absorbiendo la música de todos estos lugares. Sin embargo, sus propias canciones distan mucho de ser una amalgama aleatoria de influencias.

La joven artista lanzó su debut en 2020 y ahora acaba de publicar su segundo álbum de estudio, titulado ‘Papaya’ por el apodo de su hermana Aya. Este LP era también la primera vez que Mina trabajaba con un productor de renombre, Leroy Clampitt, detrás de temas de Dua Lipa, Justin Bieber o Madison Beer.

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Hablamos con Mina Okabe sobre un mundo moldeado por diferentes culturas, sus comienzos en la música, lo malo de grabar en Los Ángeles y reírse de nuestro propio cringe.

No conocía tu música hasta ayer. Me encantan las melodías tan pacíficas y ensoñadoras que propones. Es pop, pero muy refinado. ¿Cuál es la primera canción que le enseñarías a alguien que no te conoce?
Creo que elegiría ‘Maybe One Day’. Es la primera del disco y el primer single que lancé. Creo que es una buena representación de mi música y mi estilo de composición.

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Puede que sea una pregunta muy amplia, ¿cómo te definirías como artista?
Simplemente diría que soy honesta. No sé que más decir, porque no puedo describir mi música en términos de géneros. Siempre me ha parecido difícil porque tomo inspiración de muchas cosas diferentes.

Sí, te has criado en muchos lugares y culturas diferentes. ¿Cómo es tu historia con la música?
Nací en Londres y cuando tenía 6 me mudé a Nueva York y viví ahí durante dos años y medio. Después me fui a Dinamarca, viví un año ahí, luego en Filipinas durante cinco años y volví a Dinamarca cuando tenía 15. Entonces, ya me gustaba la música pero ahí fue cuando decidí que tenía que tomármelo más en serio, porque veía a personas de 15 años haciendo conciertos y lanzando canciones.

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También tienes una conexión con Japón, ¿no?
Sí, soy mitad japonesa.

O sea, que tienes tu lado europeo, tu lado americano y tu lado japonés. No son solo lugares, sino diferentes formas culturales. ¿Cómo ha moldeado tu forma de ver el mundo esta mezcla de raíces?
Lo primero de todo es que mi sueño desde que empecé siempre ha sido viajar con mi música. Y probablemente también tenga que ver con que me he movido mucho. Siempre he querido explorar más lugares y poder, no sé, conectar con gente de todas partes. Y musicalmente… creo que he estado expuesta a muchísimos tipos de música distintos. En el Reino Unido eran The Cure y Oasis, y mi padre me enseñó a Amy Winehouse. Recuerdo la primera vez que me puso a Amy Winehouse, yo tenía ocho años. También escuchaba J-Pop cuando mi madre lo ponía. Y en Filipinas el pop es muy grande, así que mi primer concierto fue Avril Lavigne cuando tenía diez años. Sí, ha sido un poco de todo.

¿Recuerdas ese momento en el que empiezas a hacer música y descubres qué tipo de música quieres sacar? ¿Sabes a lo que me refiero?
¿Te refieres a cuando decidí cómo quería que sonara mi música?

Sí.
Sabía cómo sonaba mi música solo con guitarra, pero pasar de eso a una canción terminada es todo un proceso. Fue frustrante. Fue un proceso realmente difícil, porque cuando empecé tampoco conocía a nadie en la industria musical. No sabía cómo se suponía que debía hacerse. Y fue complicado encontrar productores que quisieran trabajar conmigo, porque cuando empecé no tenía discográfica ni nadie que pudiera presentarme a alguien. Lo entendí cuando hice la canción ‘I’m Done’, que fue la primera que lancé.

¿Puedes contarme un poco más sobre el proceso creativo del álbum? Solo sé que lleva el nombre de tu hermana.
Conocí a Leroy Clampitt en Londres. Me escribió por Instagram preguntando si nos veíamos y hacíamos una sesión. Me emocionó mucho, porque sabía con qué artistas había trabajado y me gustaban mucho las canciones que había hecho. Además, hasta ese momento no había trabajado con nadie de Los Ángeles. Solo había estado con productores de Dinamarca, así que era algo nuevo para mí. Nos conocimos, conectamos enseguida y tuvimos un día genial. Ese día hicimos ‘Mean Too Much’, que está en el disco. Después fui a Los Ángeles, hice varias sesiones y cuanto más trabajábamos juntos, más me daba cuenta de que quería hacer un álbum entero con él.

¿Qué tal en Los Ángeles? Es muy diferente a todo.
Sí, lo es. Me encanta estar en el estudio allí, pero como ciudad… me resulta confusa. Siempre he ido sola. He explorado un poco y ha sido divertido, pero me gustan las ciudades en las que se puede caminar. En Tokio, aunque tengo amigos allí, también paso tiempo sola; en Londres igual. Me gusta explorar por mi cuenta, y en Los Ángeles no puedes hacerlo de la misma manera. Tienes que conducir a todas partes. Y no quiero conducir en otro país, me da miedo. Quiero, pero me da miedo.

«Me gusta explorar por mi cuenta y en Los Ángeles no puedes hacerlo de la misma manera»

Mis favoritas del disco son ‘Maybe One Day’, ‘Strong’ y ‘Making Plans’. Es de las lentas, pero es muy cálida. Si tuvieras que elegir una que sientas más cercana al corazón, ¿cuál sería?
‘Making Plans’ es honesta de una manera diferente a todo lo que había escrito antes. La escribí muy rápido, salió muy fácil. La mayoría de canciones las hicimos en Los Ángeles. Leroy vino a Copenhague al final para terminar el álbum, pero casi todo lo hicimos en LA. Cuando estaba en casa escribía muchas canciones y se las enviaba. Esta fue una de las que ambos sentimos que tenía que estar. Creo que el lugar inspira nuevas ideas. Recuerdo escribir ‘Maybe One Day’ mirando las palmeras, sentada al sol. Eso inspiró la portada y el sonido, porque tiene algo veraniego. En cambio, las canciones tristes las escribí en Copenhague.

Sacaste tu primer álbum en 2021, y este cuatro años después. ¿Has sentido presión?
Sinceramente, no. Me encanta escribir canciones. Aunque la gente me diga: «Necesitas hacer este tipo de canción para la radio» o «Necesitamos algo que suene así». Me dicen muchas cosas, pero esa no es mi mentalidad cuando escribo. Siempre hago lo que se siente correcto para mí. No tendría sentido hacer música para complacer a un montón de personas. Necesito amar lo que hago y luego esperar que la gente conecte. Sí siento presión en otros sentidos.

¿En cuáles?
En las expectativas. Intento que no afecten mi proceso creativo, pero claro que lo piensas y son un factor de estrés.

Mucha gente dirá que cuatro años es demasiado tiempo. La industria ha cambiado mucho desde 2021.
Sí, sobre todo por redes sociales. Estoy agradecida, porque Instagram y TikTok han ayudado mucho a que mis canciones se escuchen, pero no me gusta que se haya convertido en un trabajo extra. A veces te piden hacer cosas que no son auténticas para ti. Mi equipo sabe que soy muy testaruda. Me han dicho que lo soy demasiado, pero lo asumo.

¿Publicas mucho?
No demasiado, solo cuando me apetece. Soy bastante privada, pero me gusta usarlo de forma creativa: compartir visuales, editar mis propios vídeos… Una vez me dijeron que comiera caramelos japoneses sonriendo a cámara mientras sonaba mi canción de fondo. Y dije que no.

Muchos artistas dicen que es casi obligatorio.
Puede que lo sea, pero puedes hacerlo a tu manera. Si empiezo a hacer cosas que no se sienten auténticas, me perderé a mí misma. Y me ha costado mucho descubrir quién soy.

¿Cómo sería tu carrera perfecta?
Hacer álbumes para siempre. Que la música sea mi único trabajo. Tocar en salas cada vez más grandes, viajar por el mundo y que mis canciones lleguen a mucha gente.

«Muchas veces todo es peor en tu cabeza. Si alguien piensa que es cringe, da igual»

¿Piensas en eso cuando escribes? En si querrás cantar esa canción con 50 años.
No. Antes pensaba: «¿Y si dentro de dos años me parece cringe?». Ahora creo que mientras me guste en este momento, está bien. Si en cinco años me parece cringe, también está bien.

¿Qué opinas de la cultura del cringe?
Siempre ha existido, solo que antes se usaba otra palabra. Todos tenemos partes cringe. Hay que reírse de ello y no dejar que te frene. Cuando publiqué mis primeras canciones en Facebook estaba temblando. Tardé tres años en atreverme. Al día siguiente, fui al colegio y todo el mundo fue muy amable. Muchas veces todo es peor en tu cabeza. Si alguien piensa que es cringe, da igual. Todo el mundo tiene cosas así. Es un momento pequeño en tu vida. Lo superas. Y al final estarás orgullosa de haberlo hecho.

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