Como cada primer lunes de mayo, una nueva edición de la MET Gala se ha celebrado en Nueva York, reuniendo a decenas de celebridades y estrellas de la música pop. La noticia vuelve a estar en quién ha seguido al pie de la letra el tema de este año -«La moda es arte»-, quién se lo ha llevado a su terreno, quién no ha hecho caso al tema en absoluto… y qué locura se le ha ocurrido esta vez a Heidi Klum, que ha vuelto a robar el foco transformándose en escultura, sirviendo drag más que mera moda.
Otra de las grandes protagonistas de la velada, Beyoncé, ha exhibido uno de los vestidos más comentados, portando un esqueleto hecho de diamantes, en su regreso a la gala MET tras 10 años. Además, se trataba de una de las coanfitrionas del evento, junto a Venus Williams y Nicole Kidman. Knowles ha asistido a la gala junto a su marido, Jay-Z, y, de forma insólita, también le ha acompañado su hija, Blue Ivy, de 14 años, a pesar de que la MET no permite acceso a menores de edad. A Blue Ivy, sí.
Una de las invitadas que ha interpretado la temática de forma literal es Madonna, que ha asistido «literalmente hecha un cuadro», haciendo referencia a una obra de Leonora Carrington. Siguiendo un concepto similar, su colaboradora Sabrina Carpenter ha asistido a la MET envuelta en carretes de película del largometraje de 1954 ‘Sabrina’.
Rihanna ha «brillado como los diamantes», según su marido, A$AP Rocky, haciendo una graciosa alusión a su éxito ‘Diamonds’. El rapero, icono de la moda por mérito propio, ha llevado uno de los atuendos masculinos destacados, un traje rosa pastel. En ese grupo hay que meter también a Luke Evans en plan Tom of Finland y a Sombr compitiendo con Teyana Taylor por el mejor vestido de tiras brillantes.
El look de Katy Perry, vestida de monja del futuro, ha destacado por su uso de una máscara que ocultaba su rostro, posiblemente simbolizando la identidad en tiempos de inteligencia artificial. El look envejecido de Bad Bunny también ha sido uno de los más comentados por su simbolismo: Benito podría estar lanzando una crítica al culto a la juventud dentro de las industrias de la moda y el show business.
Algunos looks han optado por la sencillez, como los de Doja Cat o, sorprendentemente, Kim Kardashian, ambas usando tonos naranjas o marrones que han sobresalido en un océano de blancos y negros; mientras han paseado atuendos muy glamurosos Sam Smith, Stevie Nicks o la entrevistadora e influencer Emma Chamberlain, que parecía directamente pintada. Entre los atuendos vanguardistas hay que hablar, como cada año, de Janelle Monáe, cubierta en cables.
