
Ahora llega ‘Indentity’, este programa directamente copieteado de la cadena NBC de los U.S. of A. en el que se muestran a doce participantes y se selecciona una característica especial de cada uno (desde su ocupación hasta su talla de pantalón) que luego el concursante tiene que descubrir. Si entre los desconocidos hay, por ejemplo, uno que corrió en el Giro de Italia, y esta es la característica que aparece en el panel, el concursante tendrá que ser capaz de adivinar cuál de ellos es, tan sólo con su poder de intuición y algunas ayudas externas (en realidad, tres comodines y las posibles pistas -acertadas o erróneas- que le pueden dar sus dos acompañantes).
Aunque así contado suena fatal, es adictivo. Visto desde fuera, la cosa parece realmente fácil, pero luego te empiezas a dar cuenta de que no lo es tanto. Continuamente te confundes, eliges a gente que no es y cosas por el estilo. Es evidente que el concursante no puede fallar, así que cada vez que elige a una persona y a una identidad, sufres bastante. Antonio Garrido, a quien ya vimos en ‘Gente de mente’ y ‘Los simuladores’, se encarga de conducir el concurso, y no lo hace del todo mal aunque -a mi juicio- es excesivamente repetitivo. Eso sí, cuando se pone a hablar en serio pero en broma, a gracioso no le gana nadie. En definitiva, un buen programa capaz de hacernos pasar una magnífica hora y media. ¿Se le puede pedir más a la tele?
Calificación: 8/10
Destacamos: El momento poses, justo antes de que empiece el concurso. Desternillante.
Te gustará si te gusta: Los concursos tontos pero con algo de suspense.
Predictor: Probablemente se caiga en breve, pero qué pena. Así es España.



Si hago un listado de lo que me gusta y lo que no de Justice y su disco ‘†’ la cosa quedaría así:







Hace más de un año 
Mark Ronson es el productor de 

Después de un divertido ensayo sobre la cocina moderna y los modernos cocinillas, 
Aconsejado por nuestros lectores, en un arrebato de consumo compulsivo me he comprado el disco de Rihanna y no está mal. El segundo single, ‘Shut up and drive’, por muchas ideas que haya cogido del ‘Blue Monday’ de New Order, a mí me suena a Shania Twain y no me va; pero sólo por el trío de ases que abre el disco, ‘Good girl gone bad’ merece la pena. 



Ya se han empezado a ver este verano, pero el próximo otoño/ invierno 07/08 se supone que van a arrasar: pantalones de talle alto y pata de elefante. Sólo para chica, claro. Yo, de momento, estoy asimilando aún la salida del pitillo de mi vida, e imagino que todas aquellas personas que acaban de descubrir que sus piernas han cabido en esos tubitos no podrán asumir de un día para otro que ya no se llevan. Aaaay, qué efímera es esta amiga/ enemiga, la moda.



Después de su aclamado disco sobre la misteriosa producción de huevos, el violinista Andrew Bird sigue su carrera hacia la «fama» más de una década después de su debut. ‘Armchair Apocrypha’, en el que ha contado con la colaboración de algunos de los músicos de su gira, se caracteriza por un sonido más de banda, con mayor protagonismo para guitarras eléctricas y percusiones, sin que ninguno de los elementos, ni siquiera su violín, sobresalga tan en exceso como en las composiciones de, por ejemplo, 


‘The long term physical effects are not yet known’ (2007): Tan pendientes estamos de la novedad sueca que no nos hemos enterado, o nos hemos olvidado de que Jay-Jay Johanson ha publicado disco este año. ‘The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known’ ha llegado mal y con retraso (tendría que haber salido a la venta a finales de 2006 y se publicó en realidad a principios de 2007), pero sigue con éxito el sonido de sus primeros discos, dejando atrás ese lado petardo que, en contra de lo merecido, no terminó de lanzarle a la fama ni con el tímido apoyo de Virgin.
No quisimos acertar cuando dijimos hace algún tiempo que 
