Ya lo dije en el mes de agosto: que la campana, nos guste o no, ha vuelto y revuelto. Dije que volvía de talle alto, no como la que vendían hasta hace poco en las Bershkas y Pimkies que ofrecían una magnífica visión de los tangas fucsias de las niñas. Y en mis páginas de cotilleos habituales he encontrado la demostración empírica de cómo se llevan las campanas de 2007 personificada en la actriz Kate Bosworth. No voy a entrar en si está muy delgada o no lo está ni en si parece un chupachups o no (que lo parece) porque los desórdenes alimenticios se discuten en otros foros.
Vemos en esta imagen distintos musts (algún día me quitaré esta palabra de la boca y mi vida será mucho más completa, lo sé) de temporada, empezando por los pantalones. Continuamos con la camisa de cuadros en versión «alegre granjera» que tienen en todos los H&M tiradas de precio y en los Diesels y Sisleys a un dineral. Se trata de la camisa de cuadros de toda la vida pero en tamaño reducido, no como un mecánico, y metida por dentro del pantalón para marcar bien esa cinturilla alta.
La sección de accesorios también merece su pequeña mención aparte. Las gafas de estilo vintage, amplias pero sin rozar el absurdo, son también más que recomendables. Por último, y aunque no se van a ver mucho, sugiero para terminar este look unas bailarinas con una cuña muy alta. El bolso que lleva Kate, ni fú ni fa, es más bien anodino, pero uno de un tamaño ligeramente mayor sería el punto y final perfecto para mi estilismo preferido de este invierno (o de las próximas semanas, que ya sabéis lo volátil que es la moda).





¿Qué fue antes, la gallina o el huevo? La coproducción germano-austríaca cuyo título original 
L-Kan presentan hoy ‘Somos otra cosa’, regalando además una copia del disco, en el aniversario de su casa, el 8ymedio, ese sitio en el que seguimos enamorándonos, desenamorándonos, criticándonos y emborrachándonos los fines de semana después de 7 años (qué fuerte…).
De esa fábrica de replicantes que es Suecia nos llegan The Mary Onettes. Y como (casi) todas esas réplicas, no pueden presumir de originalidad pero sí de efectividad. Lo suyo es un pop rock amable, reconfortantemente melancólico, con la particularidad de estar anclado (con un anclaje de los gordos) en el afterpunk de los 80. Si metes en un 

Kanye nos convenció de que se merecía todos los premios que no le daban y muchos más tops 1 en el Billboard de los que ya tenía. Le da igual ser el hip-hopero más reconocido en Europa o vender 5 millones de copias de sus álbumes con la gorra. Él se ve a sí mismo más grande que todo eso.
No hace tanto del tiempo en el que tener MySpace era toda una novedad. Y no hace tanto que Elefant Records presentó oficialmente el suyo, pero parece que fue hace una eternidad. Fue entonces cuando oí por primera vez a My Little Airport con una canción que de entrada ya se hace notar por su interminable título ‘Edward, Had You Ever Thought That The End Of The World Would Come On 20.9.01?’. Una maravilla pop que hizo que enseguida encargara uno de los dos discos editados hasta el momento por el dúo, concretamente ‘The Ok Thing To Do On Sunday Afternoon Is To Toddle in the Zoo’ de 2004.


Si de todas las películas que he visto en el Festival de San Sebastián (no muchas, que sólo he estado un fin de semana) me tengo que quedar con una candidata a la Concha de Oro, esa sería 


Supongo que saliendo de una fiesta con un vestido de Dior vintage destrozado y con cara de borrachuza no muy bien; o en el backstage del V Festival abrazando a su amado Pete tampoco. Pero el último producto de la marca Kate Moss tiene un aroma de lo más agradable, además de un envoltorio elegantísimo y una campaña de marketing inmejorable. Es que esta mujer no para de dar frutos: primero 











