Hace dos días, y en sustitución al resumen de ‘Supervivientes’, comenzó a emitirse en Telecinco ‘Yo soy Bea’, la primera copia española (que no la última) de la colombiana ‘Yo soy Betty la fea’, todo un éxito emitido por Antena3 hace cuatro años. Por supuestísimo había que darle una oportunidad a la nueva serie aunque sólo fuera por la curiosidad de saber quién desempeñaría el papel de ‘la peliteñida’ y de las terroríficas secretarias, y por descubrir cuánto de fea sería ‘la fea’ (que por cierto, ¡no es tan fea!). Edurne, la de OT, pone voz a la banda sonora, que no tiene comparación con la genuina ‘Yo soy así’. La serie alcanzó un índice de audiencia del 23,5% el lunes y un 22% el martes, nada mal.
Sólo viendo los tres primeros capítulos, queda claro que los personajes son prácticamente los mismos y con iguales características que en la original, aunque hay alguna pequeña variación, como por ejemplo, se ha prescindido del papel de la madre de Bea, y algunos nombres han cambiado (entre otros, mi ídolo Marcela ahora es Cayetana), aunque la protagonista continúa llamándose Beatriz Pérez Pinzón. El hilo argumental también apunta a seguir exactamente la misma línea. Pese a que algunos actores están acertadillos, tiene un fallo muy gordo que dificulta que nos enganchemos: ausencia de gracia y humor forzado. A diferencia de ‘Yo soy Betty la fea’, con la cual te descojonabas, con ésta no se te mueven las comisuras ni un milímetro. De hecho, te provoca hasta cierta angustia que la guasa buscada no cuaje. 4





Hay veces que un libro no te gusta porque sus personajes son muy tópicos y están muy mal definidos; otras porque el argumento no tiene ni pies ni cabeza; otras porque es demasiado denso o demasiado ligero; otras porque sencillamente es malo y lo ha escrito un descerebrado. En este caso, ninguno de estos factores ha provocado que este libro me horrorice ya que es una obra excelente la mires por donde la mires; los culpables de este desaguisado han sido los editores españoles, nada menos que 
A la misma hora que 








Hacía mucho tiempo que no veía tan alto en las listas españolas, si es que la había visto alguna vez, una canción tan trance como ‘Más’, el nuevo single de Rosa, que la ha llevado al top 2 en ventas de álbumes en España. Uno se acuerda de Bisbal, de Bustamante, de Manu Tenor, de Soraya, de Chenoa, de Beth, de La Oreja… y casi al lado de cualquier cosa, la vena discotequera que le ha dado a Rosa, la misma Rosa que grabó con 12Twelve un tema para el disco de Luis Hito ‘De Benidorm a Benicàssim’ (en el que colaboraron también Fangoria, Ellos, Jeanette o Nacho Vegas), es un alivio. 










En plena vorágine de los estrenos mundiales de ‘Piratas del Caribe 2’, la británica Keira Knightley me provoca emociones encontradas. Mientras que en el estreno en Los Ángeles me dejó epatada con un vestido de Chanel en blanco y negro tipo babydoll finísimo, en Londres esta mujer me ha dejado medio en coma ante el número de desastres estilísticos que dominan su imagen. Para empezar, el traje en sí (lo firma Gucci, me ha parecido leer) no es ni mucho menos feo, pero sí es una pieza muy complicada de llevar y con un escote muy arriesgado que sólo se debería lucir con un mínimo de talla 85 de sostén. Keira llega difícilmente al 80, y lo que sobresale entre las tiras doradas es una suerte de costillar excesivamente marcado y nada de carne. Gran fallo de la estilista, y no el primero. 




Si alguien me hubiese dicho hace poco que podía encontrar un grupo que sonase como Khoiba, no me lo hubiese creído. Imagínate que un día coges la sencillez y las melodías repetitivas de 
Hace una semana, nuestro censor Supervago –a.k.a. Supertijera-, nos dio una fantástica noticia: había sido invitado a pinchar en el 
Música de chiringuito fina. Así me gusta llamar en broma al disco de Lily Allen, una chica de Londres de 21 años cuyo debut, uno de los más esperados en su país, finalmente verá la luz el 17 de julio. Lily es protagonista del enésimo fenómeno 
No sé si alguien esperaría algo del cuarto disco de Radio 4, teniendo en cuenta el retroceso ya de ‘Stealing of a nation’ (2004) respecto a ‘Gotham!’ (2002), su obra magna, y con el punk bailable, al menos en su forma más obvia (muy lejos de esto suenan por ejemplo 
