‘Brooklyn Follies’ es el título de la última novela de Paul Auster, una obra que podría pasar bastante desapercibida pero que a mí me ha resultado chocante en dos aspectos:
1. ¿Paul Auster se repite o es fiel a su estilo? Para esta novela recupera la fórmula de gran parte de sus novelas al estilo «muñecas rusas»: una historia dentro de otra y dentro de otra y dentro de otra… Es innegable que mantiene su capacidad de envolvernos dentro de todas y cada una de esas historias, pero lo cierto es que la fórmula ya la tiene algo sobada. Además, continúa con el mismo esquema en sus personajes, con existencias increíblemente intensas que cambian de rumbo y empiezan desde cero cada dos por tres.
Los muy fans de Auster lo defenderán diciendo que es fiel a su estilo, pero un lector más objetivo quizás vea un agotamiento en el estilo. Lo que sí puedo decir intentando sacar esta novela del conjunto de la obra del autor, es que leerla ha sido un placer.
2. ¿Paul Auster se ha edulcorado? Ya sabemos que este autor es bastante proclive a los finales felices, pero en ‘Brooklyn Follies’ bate todos los récords solucionando la vida de los protagonistas hasta el punto de que recuerda un poco a los desenlaces de las telenovelas, en los que todo el mundo termina casado y con un hijo en camino. Este final lo podríamos calificar incluso de lacrimógeno.
¿Será la edad la que ha acentuado esta sensibilidad en Paul Auster? ¿O será que me he acostumbrado a los finales terribles de Michel Houellebecq? Quizá una mezcla de los dos. 6

















Infinito particular: Sin dejar de lado las evidentes influencias del clásico folclore brasileño este disco recuerda más a un pop suave que a otra cosa. Catorce temas que ha compuesto ayudada por los de siempre (Antunes, Brown, Seu Jorge, Nando Reis, Adriana Calcanhotto…). Parte activa en la producción y en los arreglos de ukelele, kalimba, cajón, xilófono o -atención- ese raro instrumento llamado autoharpa en ‘Gerânio’. Se han cuidado los detalles hasta tal punto que algunos temas se han cargado de arreglos, para mi gusto innecesarios, lo que puede hacer difícil la asimilación. Mi selección: ‘Vilarejo’, ‘Pernanbucobucolismo’ y ‘Até parece’. 5
Universo ao meu redor: Este es el disco capricho, el que a casi todos los artistas les gusta hacer de vez en cuando. Marisa ha rescatado unos cuantos clásicos de la samba carioca (desde 1944 hasta 1980) y los ha intercalado con nuevas composiciones en la misma línea sambera y dulce, con un punto naïve y retro. Según la cantante, con este trabajo ha querido acercar a las nuevas generaciones un pedacito del legado musical de Brasil. Un repertorio que celebra la vida y las pequeñas cosas del día a día. Una delicia. Además, me he encontrado una joya de 1969, ‘Três letrinhas’, de Moreira y Galvão que, sin duda, es mi favorita. 9





Isobel Campbell es el elemento clave que los fans más nostálgicos de 


Al fin, después de casi tres años de ‘Fever to tell’ (una auténtica joya), el grupo neoyorkino amante de conejos y pistolas y tan querido por los fans del punk y del rock-garage, vuelve a la carga con un electrizante aunque menos agresivo segundo álbum, ‘Show your bones’.






