First Aid Kit / Ruins

Por | 24 Ene 18, 13:04

A estas alturas de la película ya no tiene gracia resaltar que First Aid Kit, uno de los valores en alza del country-folk-pop, son suecas. ¡Bienvenidos a la globalización 3.0! El dúo, compuesto por las hermanas Johanna and Klara Söderberg, acaba de publicar ‘Ruins’, su cuarto álbum, certificando y ampliando una trayectoria que sigue en alza. Podría incluso decirse que han alcanzado un estado de plenitud y madurez total, si no fuera porque sus 27 y 25 años auguran todavía más desarrollo y excelencia por su parte. ¿Hasta dónde pueden llegar a este ritmo? Por lo pronto, con este lanzamiento, se espera que revaliden sus últimos dos números 1 de ventas en su país, y que la conquista del público estadunidense sea ya completa. Porque no se puede hacer nada más ortodoxo, en lo que respecta a su género, que este ‘Ruins’: que de tan americano que es, resulta hasta hollywoodiense.

Tampoco tiene ya demasiado sentido detenerse mucho en lo bonitas, limpias y armónicas que son las melodías vocales de las hermanas, aderezadas con arpegios, acústicas, steel guitars y demás elementos característicos del género. El nivel de perfección, en este aspecto y en general, ya se percibía en el ‘Emmylou’ de ‘The Lion’s Roar’ y en el ‘My Silver Lining’ de ‘Stay Gold’, dos ochomiles del country contemporáneo, clásicos instantáneos desde sus primeras escuchas. Y aunque en su última entrega, la sensación ya era que estábamos ante un trabajo sólido, completo y sin fisuras, ‘Ruins’ confirma que es así como se las gastan las hermanas Söderberg. Han dotado a sus composiciones, pero también a la producción –a cargo de Tucker Martine, otro as de la ingeniería neo-folk–, de un aura de pulcritud y reluciente brillantez que multiplica el efectismo de cada canción, con su respectivo sentimiento o espíritu subyacente. Lo dicho, como el cine de Hollywood, que lo subraya todo con almíbar.

Que conste que el espíritu no siempre se corresponde con el contenido lírico. Como en ‘It’s a Shame’, el que fuera primer adelanto del álbum: un tema luminoso de folk al trote, escrito bajo el sol constante de California, que sin embargo incide sobre el vacío que queda tras el final de una relación, sobre la necesidad de ir hacia adelante y de tener el apoyo de otros. O en la placidez aparente y sin reproches de ‘My Wild Sweet Love’ –parte orquestal, parte Fleet Foxes, parte Florence + the Machine–, en contraposición con ciertas tentaciones no resueltas –“I can’t blame you for taking that path / No matter how I wish you’d come back to me”.

La norma, no obstante, es que lírica, instrumentación, voces y producción se refuercen mutuamente para otorgar a las canciones un brillo inmaculado y un efecto certero e inconfundible. Catártico en los extremos: en la grandiosa ‘Rebel Heart’, con arreglos de viento al final que recuerdan a la épica vencida del ‘Kaputt’ de Destroyer, y en ese cierre majestuoso y progresivo de ‘Nothing Has to Be True’, donde resumen, en voz de sus amigos, un espíritu muy idiosincrático del rural americano: “They say “Why do you love those / Who turn you into a fool? / Why do you let them get to you? / You should have been running / When you chose to stay””. De pura cepa.

Pero sentimientos fundamentalmente de nostalgia y de abierta esperanza. Bajo la forma de una balada clásica en ‘Fireworks’, del honky tonk en ‘Postcard’, la pieza más country de granero que hay en todo el disco, del folk crudo e intimista de ‘To Live a Life’, con sus arpegios de acústica y su tímida steel guitar acompañando las voces, o del dream-folk de la homónima ‘Ruins’. Y, sobre todo, en la pareja compuesta por ‘Distant Star’ y ‘Hem of Her Dress’. La primera, un corte folk de ese carismático, purgante y crepuscular, es sin duda uno de los temazos del álbum; mientras que la segunda, no menos llena de esa resignación tan elegante, tan country, rezuma un sabor a despedida amargo pero liberador. Un poco la tónica del disco entero. Que las despedidas, las separaciones y las rupturas, para bien o para mal, abren la puerta a nuevos caminos que también pueden colmarnos de ilusión y esperanza.

Calificación: 7,8/10
Lo mejor: la combinación de nostalgia y esperanza de ‘Fireworks’, ‘Postcard’, ‘Distant Star’ y ‘Hem of Her Dress’, y el efecto catártico de ‘Rebel Heart’ y ‘Nothing Has to Be True’.
Te gustará si te gustan: Fleet Foxes, Mumford & Sons, Laura Marling, Laura Gibson o nuestra Joana Serrat.
Escúchalo en: Spotify

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  • No estoy de acuerdo en la critica ni en la nota. Me parece un disco flojo, muy convencional, demasiado clasicote y que no aporta nada a lo que conocíamos del dúo, entiendo que lo de innovar en un genero tan clasico como el folk es algo complicado, pero al menos no sonar como si estuvieras haciéndolo todo en piloto automático. Para mi una decepción, porque su primer disco, sin inventar nada contenía un puñado de temas magníficos.

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