Las claves visuales de los vídeos de Zayn, Triángulo de Amor Bizarro, Belle and Sebastian, Jack White y Janelle Monáe

Por | 16 Abr 18, 11:07

Seguimos sacando punta a las imágenes de los vídeos musicales más destacados de las últimas semanas en nuestra sección Estética de videoclip: Zayn enamorado de la chica del gángster, la pesada cruz de Triángulo de Amor Bizarro, el “pobre chico” indiscreto que espía a Belle & Sebastian, Jack White trasformado en un Sísifo rockero y el nuevo festín cromático que se da Janelle Monáe.

‘Let Me’, Zayn

Ya se sabe: enamoriscarse de la novia del gangster es más peligroso que cruzarse con Ortega Cano en una carretera. José Padilha (‘Narcos’, ‘RoboCop’) utiliza este recurrente conflicto dramático del género negro para darle un par de vueltas irónicas. Inspirado en ‘El precio del poder’, el vídeo comienza con Zayn Malik en plan traficante de drogas, entrando en el club de su jefe (Steven Bauer, el mítico Manny Rivera del filme de De Palma) como si fuera Ray Liotta en ‘Uno de los nuestros’. La steadicam le sigue por los pasillos a la vez que él persigue con la mirada los contoneos de la chica (una modelo de sospechoso parecido a su ex, Gigi Hadid). Zayn llama desde una cabina de teléfono (la última que debe quedar en Estados Unidos) en un plano que recuerda a la de Mel Gibson en ‘Conexión Tequila’. A partir de aquí, los tópicos empiezan a derretirse y gotear comedia inesperada: el puntero láser, la pelea de artes marciales con los subrayados sonoros típicos del wuxia y esa voltereta narrativa final declinada en clave feminista.

‘Les llevaré mi cruz’, Triángulo de Amor Bizarro

Un, dos, tres, al escondite inglés. Así comienza -¿un guiño al musical de Iván Zulueta?- el nuevo vídeo de Luis Cerveró para Triángulo de Amor Bizarro tras ‘De la Monarquía a la Criptocracia’ y ‘Estrellas Místicas’. Filmado en un riguroso blanco y negro con algún destello de color, ‘Les llevaré mi cruz’ es, visualmente, como si las niñas de Garabandal se hubieran colado en ‘El séptimo sello’ (o en ‘El cant dels ocells’, de Albert Serra) y las persiguieran los antidisturbios por jugar tan alegremente con la cinefilia y las leyes del espacio-tiempo. Narrativamente, parece más una alegoría política. El proceso de destrucción de una comunidad utópica -que juega, pesca y recoge agua en perfecta armonía- por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad demoníacos: la monarquía (el estado) y la iglesia (la religión). De la persecución pasamos al sometimiento. Y de la sumisión a la revolución. La artillería sonora del grupo acompaña, como la porra de un antidisturbios, una batería de imágenes que repasan la historia de España desde el golpe de Tejero hasta el último desfile de las Fuerzas Armadas. Al final, movidos por la furia jacobina, los niños ganan la batalla al mal cortando por lo sano.

‘Poor Boy’, Belle & Sebastian

No hace falta utilizar unos prismáticos para ver cuáles son tres de las referencias principales que han manejado el dúo Oscar Samson y Ciaran Lyons en el vídeo que han realizado para Belle & Sebastián (¿por qué no lo habrá dirigido Stuart Murdoch después de lo bien que le salió ‘God Help the Girl’?). ‘Poor Boy’ se puede ver como un cruce entre ‘La ventana indiscreta’ de Alfred Hitchcock, la estética colorista y las composiciones cartesianas de Wes Anderson (los planos del chico con los prismáticos remite ineludiblemente a los del faro de ‘Moonrise Kingdom’), y el formalismo caricaturesco de Jean-Pierre Jeunet. Un ‘13, Rue del Percebe’ (si el vídeo fuera español incluiríamos a Javier Fesser como cuarta referencia) dividido visualmente en dos partes: la primera, en la que se presenta a los personajes desde el punto de vista del voyeur; y la segunda, donde, tras un plano general del edificio, se rompe el punto de vista y “entramos” en la intimidad de los hogares con los primeros planos de los protagonistas. Al final, como en la película de Hitchcock, el que mira acaba siendo mirado, pillado.

‘Over and Over and Over’, Jack White

Una y otra y otra vez. Como el título de la canción, el escenario y los movimientos de cámara del último vídeo de Jack White se repiten “over and over and over”. Planteado como un falso plano secuencia (que casi se podría leer como el scroll de izquierda a derecha de una pantalla táctil), el vídeo se compone de una sucesión de set pieces rodadas cada vez a mayor velocidad. Una concatenación de diecinueve escenas situadas en un sótano donde White toca la guitarra acompañado por personajes de todo tipo, muchos de ellos portando máscaras. Los directores, el dúo Us, juegan con los cambios de vestuario, los colores y las situaciones (siniestras, surrealistas, alegóricas) para ofrecer una reinterpretación del mito de Sísifo. Un bucle infinito que, como muchos aspectos de la vida, resulta repetitivo y frustrante. A destacar el uso poético del color azul, que parece surgir de la guitarra de White impregnando, como un pegamento onírico, los distintos escenarios.

‘PYNK’, Janelle Monáe

Janelle Monáe sigue jugando con la simbología cromática en sus videoclips. Si en el anterior ‘Make Me Feel’, la cantante aparecía iluminada por los colores de la bandera bisexual, ahora reivindica (o se apropia) de la “feminidad” del rosa. Como ya hizo en el vídeo ‘Dominique’ de la holandesa Anouk, la realizadora Emma Westenberg “pinta” la realidad con colores que reflejan una idea, un sentimiento o un estado de ánimo. En este caso, un entorno desértico y montañoso con reminiscencias del western. No parece casualidad. Los pantalones-vagina admiten una lectura literal, una oda al cuerpo de la mujer subrayado por la explícita letra de la canción, pero también una metafórica, como si esas perneras semicirculares evocaran los andares “despatarrados” de un icono de la masculinidad rancia como John Wayne. ‘PYNK’ es un festivo monólogo de la vagina que combina formatos (de cuadrado a panorámico), texturas cromáticas, planos generales y primerísimos contrapicados, golpes de zoom (de acercamiento y alejamiento), y guiños de todo tipo: sexuales (la mayoría), a Donald Trump (“I grab back”), a la Uma Thurman de ‘Kill Bill’ (el traje amarillo que lleva una de las bailarinas), o a la posible pareja sentimental de Monáe: la actriz Tessa Thompson con la cabeza entre las piernas de la cantante. Pussy Power!

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