The Voidz / Virtue

Por | 27 Abr 18, 11:44

Con The Strokes yendo y viniendo a modo de asidero económico cuando toca, sus miembros han ido desarrollando sus carreras por separado en proyectos muy desiguales tanto en lo artístico como en lo comercial, siendo Albert Hammond Jr. y Julian Casablancas (primero solo, luego acompañado de The Voidz y ahora ya como un miembro más de la banda) los más llamativos (a pesar de cosas tan interesantes como aquella monada llamada Little Joy o los punknuevaoleros CRX de Nick Valensi). Curiosamente, los dos primeros han publicado álbumes de sus proyectos casi al unísono y, más curiosamente aún, son tan sólidos que parecen venir a dar carpetazo definitivo al grupo que les hizo populares, cuyos momentos de gloria son claramente cosa del pasado.

En el caso de Casablancas, ya es mucho decir si nos atenemos a las decepciones de sus dos anteriores obras, ‘Phrazes for the Young’ y el excéntrico, provocador ‘Tyranny’. Sin embargo ‘Virtue’, el disco que publica integrado como vocalista de The Voidz, es consecuencia clara de aquellos. En él, la banda no sólo amplifica sus logros puntuales –Julian ha dicho que buscan ser una banda mainstream (de hecho, co-edita RCA, la multi que publica a Strokes) sin perder un ápice de libertad creativa (sigue con la etiqueta de su sello, Cult Records)– sino que además ofrece una visión más clara de su entidad creativa y su estética fuera de canones, imprevisible.

Y es que ‘Virtue’ vuelve a ser, en muchas ocasiones, un delirio de géneros –sus clips oficiales son un perfecto retrato de ello–, en los que el feísmo retro a lo Ariel Pink o los últimos MGMT se integra con AOR, hip hop ochentero, synth pop de serie B, heavy metal o el rock iconoclasta de Frank Zappa (¿o será sólo por el sorprendente parecido con él del guitarrista Jeramy “Beardo” Gritter?). La mejor noticia de hecho es que el sleazy punk new wave de Strokes apenas cabe en alguna pincelada puntual –apenas se reconoce su estilo en el deje vocal de Julian en algunos fragmentos del amable corte inicial ‘Leave It In My Dreams’ o en ‘Wink’–. Pero lo importante, sobre todo, es que no se echa mucho en falta.

Lo que obtenemos a cambio es esa loca amalgama de influencias resumidas en el párrafo anterior muy bien definida en buenas canciones, especialmente las que se acumulan en la primera parte de ‘Virtue’. Los singles ‘QYURRYUS’, ‘Pyramid of Bones’ o ‘All Wordz Are Made Up’ son buenos ejemplos de ello, que se refrendan en aún más felices hallazgos como ‘Permanent High School’, ‘AlieNNation’, la pseudo-country ‘Lazy Boy’, la daftpunky ‘Pink Ocean’ o ‘My Friend The Walls’, una suerte de encuentro entre los Radiohead de ‘Kid A’ y A-Ha (!). Muchas de ellas parecen, por momentos, a punto del naufragio pero, como por arte de magia, terminan funcionando de maravilla. La clave, quizá, esté en un buen equilibrio entre las excentricidades de la producción (colocar un bajo sintetizado por delante de voz y guitarras, ensuciar el sonido de forma desquiciante o romper el ritmo cuando menos se espera, etc.) y lo pegadizo, lo accesible.

Como si fuera intrínseco a él, no todo en ‘Virtue’ son decisiones correctas por parte de Julian y su banda: claramente excesivo en minutaje de manera gratuita (si sus 58 minutos se redujeran a 40-42, estaríamos ante un claro candidato a las listas de final de año), boutades como la adaptación acústica de un oscuro tema disco ochentero (‘Think Before You Drink’) o los excesos metaleros de ‘Black Hole’ y ‘We’re Where We Were’ (aunque tiene mucha gracia su solo de cencerro) no hacen sino enfangar el resultado final –el melodramático baladón final ‘Pointlessness‘, en cambio, es un buen colofón-. Pero, así y todo, estamos ante una visión cada vez más atinada y atractiva del universo estético de Casablancas. Y lo que vemos, mola cada vez más. ¿La próxima será la definitiva?

Calificación: 7,2/10
Lo mejor: ‘Pyramid of Bones’, ‘QYURRYUS’, ‘AlieNNation’, ‘All Wordz Are Made Up’.
Te gustará si te gustan: Ariel Pink, los últimos MGMT y hace tiempo que no te interesan los Strokes (si lo hicieron alguna vez).
Escúchalo: Spotify

  • DAS ASCO

    Ya estabáis tardando :D
    Concuerdo con la nota y la crítica. Juliansito cada vez está superando mejor la maldición de componer el mejor disco de la pasada década.

  • Frank

    Ay pues entonses me encanta. Deme dos.

  • soplagaitas

    No me descojonaba tanto con un disco desde El Salmón de Andrés Calamaro. Parece la crónica de una resaca, incluyendo el día después de ojeras, restos y lavadora.

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