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Versus Sonic Youth

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Versus Sonic Youth

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Sonic Youth Sí

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Una de las pocas veces en las que me he indignado de verdad por una crítica fue hace un par de años. No recuerdo quién firmaba la reseña, pero en el «difunto» Tentaciones alguien decía que era imposible escuchar un disco de Sonic Youth de principio a fin. Así que yo, que había escuchado hasta la saciedad aquel ‘Sonic Nurse’ al que hacía referencia, no sabía qué pensar: o yo estaba fatal de la cabeza, o el crítico era por completo idiota. Ahora que la banda neoyorkina vuelve a publicar disco, el ‘Rather Ripped’, espero de nuevo todo tipo de comentarios. Hay quienes dicen que son un timo, que no tienen melodías y mucho menos canciones, que sus fans no saben sus letras… y hasta que a la gente tan sólo le gusta ver a Kim Gordon en plan guarrilla tocando el bajo. Pero es que enfrentarse a un disco de Sonic Youth no es coger un disco pop que se terminará tarareando tras la primera escucha.

En ‘Rather Ripped’, aunque siguen el estilo de sus dos últimos discos, ‘Murray Street’ y ‘Sonic Nurse’, pasan a hacer canciones más cortas que raramente pasan los cuatro minutos. Dejan de lado los largos experimentos con las guitarras que podíamos encontrar en esos trabajos y siguen, con paso firme, hacia adelante. Lo demuestran en temazos como ‘Reena’, ‘Incinerate’ o ‘What a waste’, que llevan claramente el sello de la banda. Y eso, en una carrera de más de 20 años en la que han sorteado el abismo de la decadencia, es de agradecer. 7 Iko

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Sonic Youth No

Llevamos varios meses pendientes de hacer un post sobre Sonic Youth y no hay manera porque vaya perezón escucharlos. Los amigos de Christina Rosenvinge vuelven con su nuevo disco, que podría ser el anterior o el anterior, pero que es el nuevo, ‘Rather Ripped’. Otro éxito de crítica y otro fracaso rotundo de ventas a sus espaldas. El disco es lo de siempre: canciones que huyen de la simple estructura de 4 acordes, punteos, distorsiones que a estas alturas ya causan risa, etc. Excepciones que se salven como siempre sí hay un par, a pesar de que luego nadie se aprenda ni sus títulos ni sus letras, ‘Do you believe in rapture’, ‘Turquoise Boy’ o ‘Jams run free’. Aunque quizá más bien habría que decir «a punto de salvarse» porque para cuando llevan un par de minutos producen tanta jaqueca como el resto. Y es que otro mito en torno al grupo es que cada una de sus interminables ralladas es intelectualísima, cultísima y digna del mayor respeto. No será, desde luego por sus letras. Tanto reírse del pop para terminar diciendo las mismas tontadas, con las mismas rimas fáciles y los mismos tópicos, sólo que a veces, desde su apasionante mundillo de depresión, suciedad, ratas y esas cosas tan poco vistas. Que viste mucho. ¿No es «tengo un amigo que reía todo el rato / tengo un amigo que lloraba todo el rato / tengo un amigo que gritaba todo el rato / tengo un amigo que mentía todo el rato» una estrofa sonrojante? A quien le gusten que los disfrute, para mí este disco es etiqueta clara de «sólo para fans». 4. Supervago.

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