Discos de la década: The Magnetic Fields

Por | 09 Ago 09, 18:51
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El anuncio de que el próximo disco de Magnetic Fields saldrá ya en 2010 deja al grupo en la triste situación de haber publicado sólo un disco realmente satisfactorio en toda esta década. Todos sabemos que Stephin Merritt siempre está enredando (ha publicado bandas sonoras, discos de Future Bible Heroes, The 6ths, etcétera), pero no ha conseguido igualar la grandeza de ’69 Love Songs’ (1999), su obra capital, de la que este ‘i’, sin embargo, puede considerarse un hermano menor mucho más digno de lo que parece.


Una compañera de facultad me comentaba, cuando los Magnetic publicaron sus canciones de amor, que no se veía poniéndose un triple CD muy a menudo. Para las personas que habían sufrido la sobredosis de esas decenas y decenas de canciones entre las que siempre hay alguna que no recuerdas, ‘i’, aun incluyendo canciones totalmente nuevas, funciona como un bonito recopilatorio del grupo, en tanto que contiene lo mejor de sus cualidades desarrolladas durante los 90.

Volviendo a dar vueltas alrededor de un concepto (en esta ocasión todas las canciones comienzan con la letra “i” y aparecen en el CD en riguroso orden alfabético), Stephin Merritt logra hacer de los trapos sucios del corazón una obra de arte, otra vez. Aparece en el disco como single principal ‘I Don’t Believe You’, un tema en realidad de 1998, aunque la canción estrella de verdad será ‘I Thought You Were My Boyfriend’, en la que Stephin vuelve a hablar de la decepción tras una promesa de amor, con una magistral referencia de lo más decadente a las canciones infantiles tipo “un elefante se balanceaba” o “ten green bottles hanging on the wall” (“Siempre he tenido unos diez chicos de los que depender, y si no me quieres, ya sólo me quedan nueve”).

El bajo de este tema, completamente electro, provocó que aparecieran incluso remixes, aunque el libreto de ‘i’ es claro con el tema de la electrónica: “no synths”, se indica en los créditos, en lo que ahora se dice que será una trilogía anti-sintetizador, abarcando los trabajos del grupo desde 2004 a 2010. Si en el próximo álbum no sabemos aún de qué irá la cosa, y en ‘Distortion‘ (2008), las protagonistas eran las guitarras a lo The Jesus & Mary Chain, en este disco lo son las guitarras delicadas y el violonchelo, que dan lugar a temas tan instantáneos como ‘If There’s Such A Thing As Love’.

Aunque lo que realmente será instantáneo en ‘i’ serán las letras de Stephin Merritt, tan románticas e idílicas como chocantes. Al margen de algún destello un tanto surrealista, como ‘Irma’, con esa historia en la que una hija espera que su padre le lleve chocolates; encontramos a un protagonista tan impotente (‘I’m Tongue-Tied’) y enternecedoramente tonto (‘I Wish I Had An Evil Twin’) como siempre.

El disco se abre con un tema nada menos que llamado ‘I Die’, que comienza diciendo “muero cuando te veo pasar” y termina con “habiendo olvidado cómo llorar, muero”. El escaso ánimo para vivir vuelve a aparecer en ‘I Was Born’, con ese fulminante “nací (odio esta parte)”, que concluye “hacerse viejo es como matar a un niño que sonreía y se reía de cualquier cosa”.

El pesimismo y el muy mal concepto de sí mismo están manifiestos por todas partes en frases como “Tuve un sueño (…) en el que te habías enamorado de mí, lo cual no es muy realista” (‘I Don’t Believe You’) o “nadie te quiere cuando eres un payaso de circo, debería saberlo” en ‘I Looked All Over Town’. Siempre con alguna rima freak, como esa de “hope” con “horoscope” (“porque he leído tu horóscopo, he perdido toda esperanza y ya no te quiero”) en ‘I Don’t Really Love You Anymore’, aportando la dosis de cinismo necesaria para no morirnos de asco cada vez que escuchamos ‘i’.

Posiblemente nada que no hubiéramos conocido ya en ‘Holiday’ y ‘Get Lost’, pero no por ello a tener menos en cuenta, si pensamos que el disco sólo flojea en las últimas pistas, aunque hacia el final están también la brillante opereta de la princesa Violetta y la preciosa ‘It’s Only Time’ para cerrar.

Y no parece que ‘It’s Only Time’ ocupe este lugar sólo porque por orden alfabético le tocaba. La canción, que ha terminado siendo una de mis favoritas de la banda, es una tímida propuesta de matrimonio mientras suena un tímido piano que parece dejar la puerta abierta a un final feliz. Lástima que en una entrevista de la época (en la que por cierto se dedicó, mayoritariamente, a quitarle méritos a Björk), negara este final optimista. “Veo mucha oscuridad en esta canción. La declaración de amor “no importa lo que pase” es, en el mundo real, una mala idea. El matrimonio conlleva un tipo de esclavitud. No creo que una buena canción pueda ser una canción puramente feliz”. Bueno, de soñar también se vive.

‘i’ puede escucharse al completo en Spotify.

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