Sinéad O’Connor da un conciertazo

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Sinéad O’Connor da un conciertazo

sinead-veranosEs extraño que no haya manera de llenar un concierto de pop en los Veranos de la Villa. El Escenario Puerta del Ángel ofrece emplazamiento y sonido perfectos para shows atípicos muy difíciles de ver en cualquier otra circunstancia y sin embargo el público no termina de responder. Si Patti Smith no logró llenar este espacio preparado para unas 5.000 3.500 personas, imaginaos Sinéad O’Connor (media entrada más o menos). Estamos seguros de que su gabinete de prensa hace lo que puede para que la gente se entere del cartelazo que manejan, pero a lo mejor el problema es de fondo. No hay más que ver quiénes son los medios colaboradores. El año que viene más Mahou y menos Telemadrid, ABC y EMT.


Una vez explicada la pena que da ver a una leyenda actuando frente a una grada medio vacía, hablemos de música. Porque no creo que nadie que viera anoche actuar a Sinéad O’Connor tenga dudas de que, pese a las críticas que ha recibido durante toda su carrera, es una leyenda viva. La cantante interpretó canciones de casi todas sus épocas sólo acompañada de dos músicos: un guitarrista que resultó ser su marido y un chico que alternaba guitarra, teclados y otros instrumentos de corte irlandés.

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Sinéad ha sido reflejada demasiadas veces como una excéntrica desequilibrada en decadencia, pero anoche demostró que, ante todo, es una artista muy inteligente. En el playlist sobre su carrera que seleccionábamos ayer había muchas buenas canciones, pero si algo descuadraba era la variedad de estilos, algunos de los cuales, apegados a los ochenta, han envejecido muy mal. Es por eso que su reducción a la mínima expresión es un acierto absoluto. Los sintetizadores de ‘The Emperor’s New Clothes’ o ‘The Healing Room’ por ejemplo pueden haber pasado de moda, pero interpretadas con sólo tres instrumentos en acústico nos hacen recordar lo buenas canciones que son.

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El show se abrió con la preciosa y desconocida ‘Something Beautiful’, extraida de su último álbum, de 2007, ‘Theology’, del que llegó a interpretar varias canciones, una de ellas dedicada a su marido, ‘Dark I Am Yet Lovely’. Pero que el público no conociera parte del repertorio no fue ningún problema a lo largo de las dos horas de set. Sinéad no ha perdido nada de voz, maneja su timbre del susurro al gorgorito, acercándose y alejándose del micrófono buscando diferentes puntos de intensidad, mejor que nunca y la comunión con el público era tal que uno empezaba a pensar que le daba igual que no sonara ‘Nothing Compares 2 U’. No la necesitábamos después de oír una escalofriante versión de ‘Three Babies’, de la preciosa ‘Black Boys On Mopeds’ dedicada a su hijo mayor, de cinco minutazos a cappella de ‘I Am Stretched On Your Grave’ justo en medio del set, ahí con dos cojones, etcétera.

Sí llegó a sonar su gran hit compuesto por Prince, presentado como «la canción del «backyard»», que es como la llama uno de sus hijos pequeños, quizá en el momento más intenso que se podía imaginar: inmediatamente después de su tema más bonito, ‘Last Day Of Our Acquaintance’. Y tuvimos que dar gracias al cielo por no sufrir mal de amores en este momento porque aquello fue para salir de allí hecho una verdadera braga.

Sinéad no se olvidó de su primer álbum, del que sonó ‘Never Get Old’, ni del futuro, interpretando una canción para su nuevo disco, que saldrá en enero, ‘Very Far From Home‘. Finalmente realizó un bis dedicado al Vaticano, donde incluyó su especie de versión de ‘Rivers of Babylon’ o ‘This Is To Mother You’, aunque si hay que quedarse con un momento mágico inesperado ese sería la interpretación final antes del bis (Sinéad avisó de que iba a volver a salir, pasa de patochadas) de ‘Thank You For Hearing Me’, cada estrofa un poco mejor que la anterior. 10.

Sinéad O’Connor actúa esta semana en Valladolid y Girona.

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