Sílvia Pérez Cruz / 11 de novembre

Por | 23 May 12, 21:42

’11 de novembre’ es de esos discos que llegan a rescatar a uno de la infinita, sofocante e inabarcable lista de novedades musicales del momento. Es un salvavidas musical, alejado de tendencias y modas, repleto de emoción y cariño por sus canciones, cuidadas con el mimo de una madre hacia sus hijos. La «madre», en este caso, es Sílvia Pérez Cruz, una de las mejores voces femeninas nacionales, que pese a su juventud, ya es una intérprete solicitada por reputados artistas de los más diversos ámbitos, tanto en la escena del jazz (Javier Colina), el flamenco, el folk (Coetus) o la world music (Ravid Goldschmidt). Tras destacar al frente del grupo femenino Las Migas, con las que trabajó durante más de seis años y publicó el aclamado debut ‘Reinas del matute’ (casualmente, también publican estos días su segundo álbum ya con la voz de Alba Carmona), abandonó el grupo hace un año para dedicarse a la composición, producción y grabación de este primer disco en solitario.

Pese a que Pérez Cruz llevaba tiempo escribiendo sus propias canciones, tuvo que llegar un hecho dramático a su vida para hacerle ver que tenía que emprender su camino de inmediato. Su padre Càstor Pérez, un conocido recuperador de la habanera, falleció con tan solo 54 años por un infarto de corazón, un par de días antes del 11 de noviembre de 2010, día de su cumpleaños. A él, que la introdujo desde pequeña en la música, descubrió su portentosa voz y la animó a labrarse una carrera, dedica Sílvia este álbum, señalando su fecha de nacimiento como el momento en que decidió que no debía esperar ni un segundo para culminar este proyecto. Una vez escritas canciones y arreglos de cuerda y viento, se las puso delante a Raül Fernández Refree, al que conocía de la producción del primer disco de Las Migas, para ejecutar lo que hoy es ’11 de novembre’.

En este álbum, Sílvia no solo deslumbra más que nunca con su voz sino que se muestra como una imaginativa compositora y arreglista, capaz de difuminar los límites que tradicionalmente enmarcan géneros tan dispares como el jazz, la cançó catalana, el flamenco, el fado o la música brasileña, mezclando incluso las diferentes lenguas que los caracterizan. Es como si Pérez Cruz dibujara en un mapamundi un camino de tiza desde su Calella de Palafrugell natal hasta la Galicia originaria de su ascendencia paterna, recorriendo la costa atlántica peninsular por Portugal y Andalucía hasta Cádiz, y cruzando el charco hasta llegar a Río de Janeiro. Y cuando acaba, pasa la mano por encima, suavemente, desdibujando las líneas y dejando una imagen fascinante.

El talento de Refree para identificarse con cada artista y trabajar con arreglos tan dispares se estima fundamental en la producción de unas canciones más complejas de lo que aparentan, en las que las cuidadas ambientaciones y efectos tienen un papel narrativo fundamental y los palos se esconden y confunden, incluso dentro de una misma composición, como ocurre en ‘Diluvio Universal’, que comienza como un canto de saudade que se aflamenca y culmina con una famosa alegría; en ‘Días de paso’, con sus aires de bossa salpicada de jazz vocal; en ‘Meu meniño’, un quejío de martinete que antecede a una canción tradicional galega que Càstor solía cantar con sus dos hermanos, que aquí la reinterpretan; ‘Folegandros’, aires de fado con arreglos corales; el carnaval romántico, a lo ‘Orfeo negro’, de ‘O meu amor é Glòria’ (cuyo objeto no es otro que animar y ensalzar a su madre y su hermana, ambas Glòrias); o el folklore intimista y orquestado de ‘Iglesias’ y ‘Pare meu‘.

La carga emotiva de ’11 de novembre’ va mucho más allá de la historia personal que lo impulsó. El amor y la pena se palpan de una manera brutal a lo largo de los 50 minutos en los que transcurre este homenaje, expresados por la portentosa voz de Sílvia, que nos seduce y conduce por el álbum con dulzura, y mostrando cuando es necesario su poder demoledor, dejándonos al borde de la congoja y el llanto, logrando hacernos partícipes de su emoción, como ocurre en la mencionada ‘Folegandros’, en ‘Iglesia’ (cuando entona esas frases de ‘Moon River’), en la descarnada ‘Não sei‘ o en la sencilla ‘Memoria de pez’. Canciones que sirven a Sílvia como vehículos para exorcizar la pena de su pérdida a través de recuerdos infantiles y adultos, nostalgia y enseñanzas de Cástor, descritos con un detallismo casi pornográfico y hermoso. Ocurre incluso que los tres poemas musicados que se incluyen (‘Lietzenburgerstrasse 1976’, de Feliu Formosa; ‘Pare Meu’, de Maria Cabrera; y ‘Covava de l’ou de mort blanca’, de Maria-Merçè Marçal) adquieren, nada casualmente, un sentido estremecedor con el resto de la obra, especialmente en el caso de las dos últimas.

Por más que uno trate de expresar la belleza y emoción contenidas en este debut de Pérez Cruz, errará y se sentirá absurdo, casi ridículo frente al fantástico texto del dramaturgo y periodista Joan Ollé en las notas interiores del CD. Así que no se puede hacer nada mejor que invitar a adentrarse en el hermoso documento musical y vital que ha creado esta joven catalana y que tiene, ya mismo, el carácter de disco histórico e irrepetible de las grandes obras de la música popular de nuestro país, que merece todo el éxito comercial que le llegue. Sílvia Pérez Cruz presenta ’11 de novembre’ mañana, día 24 de mayo, en el Teatro Lara de Madrid.

Calificación: 8,5/10
Lo mejor: ‘Pare meu’, ‘Não sei’, ‘Folegandros’, ‘Iglesias’, ’11 de novembre’
Te gustará si te gusta: Nina Simone, Lluís Llach, Amalia Rodrigues, Caetano Veloso, Miguel Poveda
Escúchalo: Deezer

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