Quim Gutiérrez: «Paradójicamente, este rodaje ha sido muy cómodo»

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Quim Gutiérrez: «Paradójicamente, este rodaje ha sido muy cómodo»

Aunque en Cataluña su cara era familiar gracias a la televisión, fue Daniel Sánchez Arévalo el encargado de presentar en sociedad a Quim Gutiérrez allá por 2006 dándole el papel principal de su ópera prima, ‘AzulOscuroCasiNegro’, que le valió el Goya al Mejor actor revelación. Poco queda hoy de aquel chaval vulnerable. Su mejoría profesional es evidente no sólo cuando le ves protagonizando una superproducción como ‘Los últimos días’, sino también cuando te habla de su participación en esta película. Y es que el trabajo de los actores de cine no termina cuando el director grita “corten”. De hecho, es en las entrevistas promocionales cuando de verdad se la juegan, ya que enfrentarse a decenas de periodistas que preguntan lo mismo una y otra vez sin perder nunca el discurso exige una preparación casi olímpica. Lo normal en estos casos es aprenderse unas contestaciones tipo que hilar con cualquier posible respuesta: las estrellas de Hollywood son en su mayoría expertas en esta técnica. Los más valientes prefieren lanzarse al ruedo sin red y contestan lo primero que se les venga a la cabeza, o al menos eso te hacen creer, y ahí demuestran su grandeza. Quim todavía camina entre ambas aguas. Es verdad que durante la conversación repite frases sacadas de un argumentario con el claro objetivo de fijar una idea, pero todavía deja salir de vez en cuando a su verdadero yo, como resistiéndose a comulgar con el lado oscuro de la Fuerza.

Ahora es ‘Los últimos días’, pero antes filmes como ‘Fin’ o ‘Rec’ ya demostraron que a Barcelona le sienta muy bien el Apocalipsis…
Sí, parece que el mundo se tiene que acabar allí…

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¿Por qué crees que el cine español tiene esa obsesión por utilizar esa ciudad como escenario de películas catastrofistas?
No lo sé, supongo que el único motivo por el que está pasando esto es porque en Barcelona resulta mucho más fácil rodar que en Madrid, no tiene nada que ver con el aspecto de la ciudad ni nada por el estilo, ya que ambas ciudades fotografían genial. En cualquier caso, yo que soy de Barcelona confirmo que la película ofrece una imagen de la ciudad que nunca se ha visto. El espectador lo va a flipar. Supongo también que para Álex y David Pastor ubicar la acción en un terreno conocido les ayudaba a controlar mejor un rodaje tan complicado como este. En cualquier caso, Barcelona no es un simple escenario, sino un personaje más que juega un papel fundamental en la película.

¿Cómo llegó este protagonista a tus manos? ¿Hiciste un cásting o está en ese momento en el que te llaman directamente para ofrecerte el papel?
No, no, hice un cásting y además fue un proceso muy emocionante. Primero me mandaron una separata e hice una primera prueba que fue bien, o al menos eso me dijeron. Pero no tenía yo todas conmigo de que el papel fuera a ser mío. Pero poco después, cuando estaba en Nueva York presentando en un festival la película ‘Primos’, me llamaron para decirme que querían que hiciese otra prueba con José Coronado, pero que como José estaba rodando, tenía que ser ya. Total que sin pensármelo me pillé un billete nuevo y un día antes de lo previsto, dejando a mi pareja de ese momento en Nueva York, me vine a España a hacer la prueba. Me estudié el papel en el avión y llegué muerto de sueño, pero el esfuerzo mereció la pena, ya que esa misma tarde me dijeron que el papel era mío.

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Han dicho los hermanos Pastor que te eligieron porque eres perfecto para interpretar a un héroe creíble al que no hace falta ponerle gafas para convertirle en alguien vulnerable. ¿Estás de acuerdo con esa definición sobre ti?
No lo sé, siempre es difícil hablar de uno mismo, supongo que cada cual tenemos nuestra propia teoría sobre por qué pasan las cosas. A mí me gusta pensar que trabajo porque soy un actor empecinado en intentar dar verdad a lo que me ofrezcan, ya sea comedia o un thriller de acción. En este caso, de hecho, es muy tentador crecerte y creerte un Bruce Willis de la vida, pero la película va de personajes corrientes, de gente que no es héroe y que se encuentra en una situación excepcional. Nuestro reto era transmitir esa sensación al espectador, hacerle creer que esto nos puede pasar a cualquiera y que son tíos que no están habituados a la acción los que tienen que sobrevivir a situaciones extremas. Mi reto particular, dentro de unas convenciones de género, era intentar ofrecer la máxima veracidad posible al personaje y no mecanizar las emociones. Mi obligación era ejercitar mi imaginación para ver los peligros que tiene que afrontar el personaje en marcas y cruces puestas en la pared. Y es que a veces me giraba, miraba a cámara y sentía que estaba en el rodaje de una película de Spielberg.

¿Tuviste que pasar mucho tiempo delante de una pantalla verde?
No creas, hay algunos cromas, pero gracias al trabajo del equipo de arte hemos rodado mucho en exteriores y escenarios naturales. Esto es duro para el equipo, que tiene que mover mucho material de un sitio a otro, pero buenísimo para los actores porque, como te decía antes, al estar en sitios reales es mucho más fácil proyectar lo que de otra manera tendrías que imaginar.

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La película cuenta cómo de la noche a la mañana los seres humanos desarrollan un miedo inexplicable a salir al exterior. El «pánico» lo llamáis. ¿El rodaje fue igual de claustrofóbico?
Pues paradójicamente ha sido todo lo contrario, muy cómodo, y es raro decir eso porque han sido muchas horas todos los días. El caso es que yo lo disfruté muchísimo. Estuvimos un mes y medio de ensayos para preparar el papel y luego otros tres meses y medio rodando, que son tiempos excepcionales viendo como está ahora mismo la industria. Si a eso le sumas que trabajábamos en espacios espectaculares como la estación de metro, que era una nueva que estaba en obras y nos la dejaron para nosotros… Ya te digo, un gustazo. Pero bueno, es que a pesar de mostrar muchos espacios cerrados la película ofrece también luz. Ahí está ese faro que es Marta Etura al que se dirige mi personaje, todas las peripecias que paso van dirigidas a ese objetivo, a encontrar esa luz que ella ofrece.

Pues ya que me hablas de compañeros de trabajo… ¿quién impone más, el oso o José Coronado?
Del oso prefiero casi no hablar para no estropear la sorpresa al espectador, pero de José te puedo decir que ha hecho un trabajo muy bien medido, y eso que cuando tienes entre manos a un tío malo, o que aparentemente lo es, es fácil caer en la sobreactuación. Pero él ha sabido defenderlo desde el principio para que el arco del personaje sea mucho más completo, para que veas su evolución y compruebes que aunque está lleno de corazas, alberga bondad dentro de sí. En realidad todas las miserias que pasan estos personajes los acaban transformando en gente más cercada y honesta, en mejores personas, o al menos es lo que me gusta pensar.

La película lanza un mensaje bastante negativo sobre la tecnología. ¿Compartes esa visión tan menonita de la vida? ¿Nos ves tan al límite?
Estamos en un mundo muy petado de tecnología y vivimos enajenados por redes sociales que sí, nos permiten estar conectados, pero nos hacen perder las relaciones humanas. Claro que creo que la tecnología tiene cosas muy positivas, sería absurdo decir lo contrario, pero uno tiene que encontrar la forma en la que compense convivir con ella.

Bueno, es que para empezar sin tecnología no se podría haber hecho esta película.
Por ejemplo, o por ponerte otro caso, yo antes era contrario al iPad hasta que me lo compré, descubrí que realmente servía para algo y ahora no puedo dejar de usarlo. Pero una cosa es esto y otra muy distinta engancharnos. Creo que la película ayuda un poco a entender esto que te digo porque habla precisamente de eso, de que cuando en el mundo lo que prima es la supervivencia aprendes a valorar lo realmente importante, necesitas recuperar el calor de los tuyos y protegerles por encima de todo. El cataclismo o la aparición del pánico lo que consigue es que nuestros personajes cambien sus prioridades, les hace ver qué es realmente importante en la vida y comprender que aunque se acaba su forma de ver el mundo tienen la posibilidad de aprender otra que además es mejor.

Vamos, que aunque la película se venda como una superproducción para ti lo importante es el mensaje que deja detrás.
Exacto, porque sí, la película es de aventuras puras y duras con escenas de acción que están contadas de tal manera que crees que estás viendo ‘El mito de Bourne’, pero luego también tenemos cosas que nos acercan a ‘Lo imposible’ en tanto en que todo está al servicio de contar una historia emotiva cuyo motor es el amor, la supervivencia y la creación de un vínculo de amistad entre dos personajes que de otra manera no lo serían nunca.

Si se diera una situación así en la vida real, en la que te tienes que quedar encerrado dentro del sitio en el que te entra el ‘pánico’, ¿dónde te gustaría que te pillara?
Sin duda en mi casa y cerca de la gente que amo. En mi lugar de trabajo no porque además en mi caso eso puede ser cualquier sitio, lo que toque en cada rodaje. Aunque en el fondo daría igual, porque como demuestra esta historia, aunque la Tierra se acabe tal como la conocemos, aunque sea todo muy complicado siempre habrá un espacio no físico sino emocional que es sólo nuestro y que nos hará decidir cómo preferimos reaccionar a las situaciones de crisis, rindiéndonos o luchando por conseguir un mundo mejor. Esta lección estamos aprendiendo ya por desgracia.

¿Qué echarías de menos en un fin del mundo así?
En un fin del mundo como el que plantea la película lo que más extrañaría es no poder ir de vacaciones a la playa con mi familia. En ellos es en lo primero que piensas cuando todo se va a la mierda, ¿no?

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