‘La cabaña en el bosque’: un giro, dos giros, tres giros

Por | 08 Nov 13, 12:56

la-cabana-en-el-bosque¿Todavía queda alguien que no haya visto ‘La cabaña en el bosque’? Después de su presentación en el festival de Sitges, el madrileño Syfy y la cantidad de copias que desde hace un par de años circulan por internet, parece difícil. Pero si aún queda algún despistado, que se alegre: ver ‘La cabaña en el bosque’ en una sala de cine, a ser posible llena (de fans del género, claro), es una gozada.

Pero hay que tener cuidado con las expectativas. Los problemas de distribución de esta película (también en EE UU) y el nombre de sus creadores, Drew Goddard (‘Perdidos’, ‘Monstruoso’, ‘Guerra Mundial Z’) y Joss Whedon (‘Buffy, cazavampiros’, ‘Los Vengadores’), han alimentado un culto desproporcionado.

‘La cabaña en el bosque’ es una implacable sátira y gozosa relectura de las películas de terror. Sí. Un reluciente juguete posmoderno que retuerce los códigos del género con calculada astucia: es paródica pero no llega a ser un spoof film a lo ‘Scary Movie’; hay sangre, sustos, monstruos y una cabaña en el bosque, pero no llega a ser una película de terror; hay suspense, acción y elementos conspiranoicos, pero no llega a ser un thriller.

La película es, por encima de todo, un sofisticado ejercicio de metaficción, una brillante, lúdica y desprejuiciada metanarración que busca dos objetivos: valerse de los mecanismos del género para divertir y entretener, a la vez que desnudarlos para cuestionarlos y subvertirlos (no vamos a desvelar su premisa, pero la metáfora de esa cadena de producción está bastante clara).

Pero ‘La cabaña en el bosque’ también es una de esas películas henchidas de agotadora posmodernidad, un filme donde la idea está siempre en primer término, muy por encima de su puesta en escena, de la narración. Al final tiene más gracia lo que cuenta que cómo lo cuenta. A juzgar por su filmografía, tanto Goddard (la primera vez que leí este apellido pensé que era un seudónimo) como Whedon me siguen pareciendo mejores guionistas que directores. Y aquí lo vuelven a demostrar. 7.

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