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Retorno triunfal de Kurt Vile a Madrid

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Retorno triunfal de Kurt Vile a Madrid

Lo tuvimos por aquí hace poco más de un año, presentando a finales de agosto de 2014 su excelente ‘Wakin On A Pretty Daze‘, pero ha dado tiempo de sobra a echarle de menos y de nuevo había muchas ganas de ver a Kurt Vile junto a sus Violators, más aún si se saca de la manga, como así ha sido, otro trabajo notable, bajo el nombre de ‘b’live i’m goin down…‘. Fue un palo que cancelara Waxahatchee como telonera, pero en su lugar vinieron desde Brooklyn los interesantísimos Lushes, un dúo con un sonido árido y por momentos atonal, en la onda de bandas como Liars, que pese a no tener en principio mucho que ver con Vile, lograron conectar con el público gracias a la calidad ensoñadora de sus temas. Presentando ‘Service Industry’, nos metieron en un extraño y atractivo sueño, con canciones como ‘Bleach’ o ‘Auction’. Dieron de paso las gracias a los presentes por seguir yendo a conciertos y vencer el miedo a lo sucedido hace poco en París con Eagles Of Death Metal.

Al salir al escenario visiblemente perjudicado y, es más, botella de vino en mano y bebiendo a morro, Kurt Vile empezó a sembrar dudas de lo que iba a ser su actuación, pero fue sonar los primeros acordes de ‘Dust Bunnies’, de su último LP, para empezar a pensar que íbamos a vivir una gran noche. Lejos de perjudicarle, parece que el caldo de la tierra puso de muy buen humor a Vile (a quien se vio disfrutar cada momento de su concierto) y, junto a su banda, ofreció un set en el que presenciamos desde lo más enérgico de su carrera musical hasta lo más tranquilo.

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Ya fuera guitarra eléctrica, acústica o banjo en mano, repasó gran parte de «b’live», así que no pudieron faltar ‘Pretty Pimpin’, ‘All In A Daze Work’ o ‘Stand Inside’, estas últimas dentro de una parte acústica del set en la que Vile se quedó solo con su guitarra. Tras una parte central en la que se había centrado en novedades, quiso repasar su discografía anterior y remató el concierto con los mejores momentos del show para el que escribe, primero con la lisérgica ‘Wakin On A Pretty Day’ y esa locura eufórica llamada ‘Freak Train’, que tuvo al respetable como locos y llevó a Vile y su banda a despedirse temporalmente. Después, el bis fue para recordar: tras una rabiosa ‘Puppet To The Man’, Kurt terminó con la preciosa ‘Baby’s Arms’, dejándonos en una nube. Con conciertos así, puede venir cada año o cada mes, si él quiere. 8.

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