Janis Joplin: de “chico más feo de la clase”, a “alma más vulnerable del blues”

Por | 03 Mar 16, 21:17

janisCualquier momento es bueno para estrenar un documental sobre Janis Joplin, pero este lo es particularmente por dos razones. En primer lugar, el documental sobre Amy Winehouse, ‘Amy‘, una de las mejores películas de 2015, se ha llevado el Oscar a mejor documental, entre otros premios, gracias a su acercamiento a la cantante al margen de glorificaciones y sensacionalismos, cuestionándola a ella misma y a su propia familia, y dando un gran protagonismo a su valor artístico a través de su voz y de sus propias letras, escritas en inglés sobre la misma pantalla para probable disgusto de aquellos que viven de subtitular. Si el día que Amy murió, tanto se recordó a otros ídolos de la historia de la música que fallecían a los 27 años como Kurt Cobain o Janis Joplin, ¿por qué no habrían de tener estos también una película nueva que los presentase a las nuevas generaciones?

El segundo motivo que hacía pensar que este tenía que ser el año de Janis es el triunfo en los Grammy y en las listas de ventas de otra banda con blueswoman al frente, Alabama Shakes. Aunque su líder Brittany Howard no suele citar a Joplin como influencia y de hecho más bien parece algo cansada de las comparaciones (siempre ha sido muy respetuosa con ella, eso sí), lo cierto es que las idas y venidas de las modas han servido para demostrar que en cualquier momento puede abrirse camino un o una gran cantante de blues. Si el mundo está preparado para Alabama Shakes también lo estará para descubrir o redescubrir a Janis.

Ahora viene la pregunta del millón: ¿es ‘Janis: Little Girl Blue’ otro documental sobre una cantante con buena y mala estrella a la vez? ¿Otra atormentada instantánea de alguien con mucho talento pero pésima suerte? Y sobre todo, ¿qué aporta este retrato que no tengan otros realizados en el pasado u otros que vengan en el futuro sobre esta artista?

Esta última cuestión se responde rápido: ‘Janis’ se orquesta en torno a las cartas escritas por la artista a sus familiares y amigos, muchas de ellas inéditas. Cuando te enteras de que la persona que leerá esas cartas en el documental es Cat Power, sólo te queda la opción de aplaudir. No es obvia (Cat Power ha tocado muchísimos estilos, el blues es sólo uno de ellos), no es amarillista (conocido es el punto errante de Chan Marshall sobre el escenario, pero el gran público lo desconoce), no es oportunista (desafortunadamente Cat Power no está especialmente de moda). Es simplemente una manera sutil y óptima de unir presente con pasado, diversos estilos de la historia de la música entre sí y a su vez comparar el destino de dos mujeres independientes, de gran carisma y personalidad artística, pero con un punto de vulnerabilidad que sobrepasa lo brutal. Una ha sobrevivido y la otra no, aunque todos sabemos que eso ha sido casual.

Amy J. Berg (‘Líbranos del mal’), sin poner el dedo en la llaga de las bisexualidades y las adicciones, pero tampoco ocultándolas, habla con familiares y amigos de Janis Joplin y recupera por supuesto imágenes de archivo de sus actuaciones, así como audios de algunas entrevistas telefónicas, para mostrarnos a una mujer muy humana y por tanto llena de contradicciones. Vemos a la Janis que está convencida de emprender carrera en solitario, pero también a la que lo cuenta en la radio casi con indecisión y vergüenza. Vemos a la Janis capaz de devorar un escenario, y también a la que sufre porque una actuación suya no ha sido grabada. Vemos a la Janis capaz de adueñarse de canciones como ‘Little Girl Blue’ o “Bobby McGee” y también a la que le cuenta con ilusión y de nuevo cierta timidez a su madre que parece que está triunfando. Y la lectura de esas cartas sin su respuesta deja a veces un insoportable vacío.

Esta involuntaria trilogía del “club de los 27” que ha llegado como de milagro a las salas españolas en menos de un año sirve también para matizar las diferencias entre estos artistas malditos. Indudablemente los complejos infantiles y adolescentes y la relación amor/odio con la fama e incluso consigo mismos unen a Joplin, Cobain y Winehouse en el camino hacia la depresión, el alcohol, las drogas y la muerte, pero caer en los lugares comunes de la “fama te destruirá” es reduccionista. En la década del movimiento hippie, tantas veces retratada por su libertinaje, no acosaban paparazzis como ahora, ni había MTV ni blogs cuestionando constantemente tu autenticidad, por lo que Amy Berg parece aquí especialmente interesada en mostrar a Joplin como una persona que, a pesar del avance de la sociedad, jamás logró superar los traumas de ser rechazada en su infancia. ‘Janis’ es ante todo el acercamiento a una chica americana que se sentía sola porque no quería ser como las demás, y para la que el fantástico baile de graduación de la maravillosa América representaba más que un sueño, una pesadilla. La escena más devastadora del documental es aquella en la que se relata el día en que Janis ganó el premio a “chico más feo de la clase”. Ya tiene mérito si pensamos que la artista podría estar encabezando el Primavera Sound de este año (era unos meses menor que Brian Wilson) de haber recibido a tiempo aquel puto telegrama de David Niehaus… 7,5.

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  • Anchored

    ¿Kobain?

  • Anchored

    De nada.

  • JAJAJA, me lo ha debido de corregir alguien, seguramente JB o Raúl. Yo siempre pongo “gracias”. ¡Gracias!

  • Anchored

    Nada, el sarcasmo es porque soy un cascarrabias incomprendido.

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