Pros y contras de ‘Vengadores: Infinity War’: la reunión en la cumbre de Marvel

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Pros y contras de ‘Vengadores: Infinity War’: la reunión en la cumbre de Marvel

Ya está aquí. La batalla definitiva. El partido del siglo. O, por lo menos, la primera parte. Dieciocho películas después, el universo expandido de Marvel se contrae en un par de horas. Ni presentación de personajes, ni asideros dramáticos, ni nada más allá de la premisa principal que pone en marcha la acción: la mitad de la población del universo está en peligro. ¡Qué empiece la guerra!

Lo mejor de ‘Vengadores: Infinity War’

1. Thanos, el gran protagonista de la película. A pesar de esa “barbilla de escroto” –como la llama Peter Quill–, de que el nombre “Guantelete del Infinito” de un poco de risa (sobre todo si lo dices así, con voz chanante, “voy a ponerme los guanteletes”), y de que al ser un personaje animado pierde algo de presencia y verosimilitud frente a los humanos (por mucho que esté detrás Josh Brolin), Thanos es el punto fuerte de ‘Vengadores: Infinity War’, un carismático villano que está a la altura de sus amenazas: inteligente, oscuro, imponente y temible. Tras una década con mucho malo de chichinabo, por fin llega uno que se podría sentar en la misma mesa de Darth Vader.

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2. Son muchos pero no sobra ninguno. Meter a una treintena de superhéroes en una trama (más los supervillanos), y que no te sobre la mitad, tiene bastante mérito. Obviamente, unos tienen más relevancia que otros dentro la narración. Sin embargo, todos tienen su minuto de gloria. Aunque lo mejor de esta superquedada (¿cómo habrán hecho para cuadrar la agenda de todos?) es comprobar que Los vengadores ya no son Tony Stark y los demás. Robert Downey Jr sigue robando más planos que Chus Lampreave en una película de Almodóvar. Pero ya tiene quien le haga sombra: el refinado Doctor Extraño (Benedict Cumberbatch), el zumbón Peter Quill (Chris Pratt), el vehemente Thor (Chris Hemsworth)…

3. El equilibrio entre épica y comedia. Desde el mismo título, ‘Vengadores: Infinity War’ amenazaba con ponerse mas seria que Javier Marías en su columna. Poca broma, parecían anunciar los hermanos Russo. Aquí puede haber muertos. Sin embargo, no ha sido así. El desenlace, glorioso, es capaz de sacarte del cine encorvado como si llevaras el peso de todas las desgracias del mundo sobre tu espalda. Pero luego, recuerdas lo que te has reído (mucho) con la lucha de egos entre los personajes –casi una “infinity war” alternativa en clave de comedia-, y lo que has vibrado (menos) con las numerosas set pieces de acción, y no puedes dejar de contar los días que faltan para que estrenen ‘Vengadores 4’.

Lo peor de ‘Vengadores: Infinity War’

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1. Falta media película. O sobra la mitad de esta. ¿Está justificado narrativamente que se estrene esta historia en dos partes? No, como tampoco lo estaba ‘Harry Potter y las reliquias de la Muerte’ o ‘Los juegos del hambre: Sinsajo’. La justificación es meramente económica. Hacernos pagar dos veces para ver una misma película. Si a ‘Vengadores: Infinity War’ le quitamos escenas superfluas, secuencias repetitivas y batallas alargadas hasta el “infinity”, el final podría ser perfectamente (de hecho, lo es) la conclusión del segundo acto. Pero…

2. La carencia de ideas e imaginación en algunos tramos. ‘Vengadores: Infinity War’ funciona más por acumulación, tipo mascletá, que a través de una narración armónica trenzada con secuencias sorprendentes y llenas de inventiva. Da la impresión de que los directores confían tanto en la complicidad del espectador con los personajes y en la potencia dramática del desenlace, que no les importa repetirse más de lo deseable, sobre todo en la parte ambientada en Wakanda. En la película hay mucho de todo. Y se disfruta como si te zampas tres cubos de palomitas. Pero no es, ni mucho menos, la gran “gema” del cine de superhéroes. ¿O quizá es que le falta la mitad? 7’5.

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