Avril Lavigne / Head Above Water

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Avril Lavigne / Head Above Water

Desde un punto de vista humano, la rehabilitación artística de Avril Lavigne tras descubrir que padecía la enfermedad de Lyme y superar sus secuelas físicas y mentales es una fantástica noticia. Un duro momento que la canadiense ha convertido en algo positivo, música que pretende poner en valor la historia de superación y las supuestas madurez y templanza que ha adquirido en el trance. Así se presenta ‘Head Above Water’, un disco que se antojaba más serio que un ‘Avril Lavigne’ en el que la autora de ‘Let Go’ parecía reconciliarse con la adolescente de apariencia enfadada y fondo azucarado que parecía no dejar de ser.

Al menos eso parecían querer decir los dos primeros avances de este sexto álbum de estudio de Lavigne, el medio tiempo épico que da nombre al disco (aunque su estribillo cae en la media del resto del álbum) y la balada soul de hechuras clásicas ‘Tell Me It’s Over’. Desde ya avanzo que la segunda es, junto con ‘Crush’ (de patrón musical muy similar al de esta, un poco Meghan Trainor), lo más decente de un disco que, en realidad, ni es maduro ni oscuro ni adulto. Al menos lo que yo entiendo por adultez, que no es precisamente emular a la “la vieja Taylor”.

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Porque de eso va, sobre todo, “la nueva Avril”, de un adult oriented pop en el que ‘Dumb Blonde’, single con Nicki Minaj que suena a remedo de ‘Hollaback Girl’ y la Charli XCX de ‘Sucker’, es apenas una nota disonante que no se entiende muy bien qué pinta en todo esto. Porque, al margen de esta y la insulsota ‘Bigger Wow’ –que al menos es uptempo, ya es algo–, lo que más abunda en ‘Head Above Water’ es aburrido y predecible pop rock (más pop que rock) genérico de esa radiofórmula AOR que vibra con Florida Georgia Line, épica de manual (intro-de-piano-o-guitarra-acústica + subidón-con-timbales + sección-de-cuerda, no falla) con una pátina electrónica en la producción que sólo busca actualizar (de una manera bastante previsible, eso sí) una fórmula más vista que el TBO.

Y así, entre melodías propias de anuncio de colonia infantil/juvenil, de serie/film musical Disney o comedia romántica de saldo –que para colmo están «engalanadas» con filtros de voz delirantes que su capacidad vocal no necesita–, Lavigne dispone el fondo musical para relatar su historia de superación y empoderamiento. Si cabía pensar que, a sus 34 años, el forzado parón profesional por su dolencia podría suponer un antes y un después para la autora de ‘Sk8r Boy’ y ‘Hello Kitty’ en lo lírico, la realidad más que decepcionante es un puro sonrojo.

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Porque el nivel de su poesía es propia de un amateur en su muro de Facebook: la parte más solemne, emplea imágenes tan ocurrentes como identificarse con un pajarico en su jaula para hablar de una relación posesiva (‘Birdie’) y cantar que es «una guerrera con su espada y su escudo» para describir su actitud ante la enfermedad (‘Warrior’), reivindicando su fuerza interior que, sorpresa, no estaba en conducir un coche deportivo de lujo, sino dentro de sí misma (‘It Was In Me’). O, de nuevo, enfocando esa relación tóxica antes aludida desde un punto de vista rayando en lo infantil (“Me enamoré del diablo / Y ahora tengo problemas”, dice sin más envés en ‘I Fell In Love With The Devil’). Y todo eso cuando se pone seria (obviamente, es un decir), porque cuando se pone lúdica para hablar de una pareja que sí está ok, la clave de que la trate como una diosa (‘Goddess’) es que él/ella la encuentra “sexy en pijama”; o, si no, se reivindica cantando “no soy una rubia boba, no soy una estúpida muñeca Barbie” (‘Dumb Blonde’) para luego eludir cantar “fucking”, no vayan a ponerle a ella, una mujer adulta, la etiqueta de “contenido explícito”. ¿O quizá lo que estaba en juego era el patrocinio de una marca de coches nipona?

Por supuesto, uno puede adoptar una pose de poca exigencia y conceder que las melodías de ‘It Was In Me’ y ‘Souvenir’ son monillas. Pero eso no evita la impresión de que Avril ha perdido una oportunidad inmejorable para, con las severas circunstancias personales que han inspirado el disco, ser tomada en serio como creadora, elaborando un discurso realmente personal y acorde a su etapa vital y la de sus seguidores. Pero la artista parece no poder contener a esa adolescente que, casi 2 décadas después de su explosión, sigue habitando secretamente ese cuerpo. Así que, salvo que te encuentres en el mismo caso y seas preso de una nostalgia mal llevada por el pasado, ‘Head Above Water’ no es tu disco. Si al menos fuera divertido…

Calificación: 4/10
Lo mejor: ‘Tell Me It’s Over’, ‘Crush’, ‘Dumb Blonde’
Te gustará si te gusta: «la vieja Taylor», Florida Georgia Line, The Corrs
Escúchalo: Spotify

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