‘The Haçienda, cómo no dirigir un club’… lleno de hooligans

Por | 04 May 19, 8:48

¿Quién es Peter Hook? Siempre ha sido y siempre será citado como uno de los bajistas más influyentes de la historia. Su estilo se escucha en artistas de synth-pop como La Bien Querida, o de punk como Carolina Durante, y si Joy Division y New Order han sido tan citados de manera tan recurrente en la prensa internacional ha sido en parte gracias a “Hooky”. Pero desde que el bajista ya no está en la banda, existió un pleito por el uso del nombre de New Order y Peter va por ahí girando con los hits de Joy Division y New Order cantándolos él mismo porque, bueno, “al fin y al cabo él los co-escribió”, no se puede decir que su leyenda haya ido en aumento. Ahora es un hombre que cae bien solo a medias.

Este año se ha publicado al fin en castellano ‘The Haçienda, cómo no dirigir un club’, un libro cuya primera edición en inglés data de 2010 y de la que ya os hablamos hace unos meses con motivo del 30º aniversario de aquella obra maestra llamada ‘Technique’. Se trata de su relato de primera mano sobre la creación del que ha sido uno de los clubs más influyentes de la historia. En él narra cómo los miembros de New Order unieron fuerzas y financiaron repetidamente este entrañable antro, construido bajo la influencia del neoyorquino Danceteria (hay cameo de Madonna), con el arquitecto Ben Kelly, la presencia de Tony Wilson, el DJ Mike Pickering o la colaboración estética de Peter Saville.

‘Cómo no dirigir un club’ es una cronología anual de The Haçienda desde su nacimiento a su desaparición, y una de las bazas de su ágil ritmo es la inclusión de un listado de los impresionantes artistas que pasaron por allí pinchando o actuando. Básicamente se nos está contando la historia de la música pop de Reino Unido desde James, Orange Juice y los Smiths (que no son muy santo de la devoción de “Hooky”) hasta el Brit Pop de Manic Street Preachers y Oasis, pasando por supuesto por el acid house que tan importante fue en el desarrollo artístico de los propios New Order.

Pero el libro tiene también el detalle de incluir los libros de cuentas anuales con la tesorería y ahí es donde se hace evidente el desastre, el agujero negro de fondos que representaba el club. También el relato por supuesto: todos esos camareros robando cervezas no en botellas sino en cajas a diario, la ausencia de presupuestos o contabilidad sensatos ni siquiera para los pasos más básicos, el desconocimiento de lo que significa la palabra IVA, la absurda lista de invitados, la crisis inmobiliaria… Siempre ha habido cierto mito en torno a The Haçienda, máxime después del éxito de la película ’24 Hour Party People’, y uno de ellos era el desastre financiero que fue. El libro prueba que en este caso el mito sí estaba a la altura de la realidad, y no es para muy bien.

Hace unos años publicamos un artículo llamado “Los indies son pobres porque quieren” que se ha quedado bastante obsoleto, pues cuando se escribió ni siquiera había Spotify ni las redes sociales son lo que hoy, pero que en su momento quería denunciar cómo algunos artistas independientes españoles desperdiciaban parte de su potencial con una mala promoción o desganada gestión, que en aquellos momentos comparábamos con la aparente disciplina británica. Pues bien, este libro viene para revelar que en todas partes cuecen habas y que durante décadas en este club la organización fue tan cafre y cuñada como la que más, ni siquiera en pos de lo artístico y mucho menos del más mínimo sentido común. El mito es poco para la colección de anécdotas que encontramos en este libro y que nos hablan de cómo The Haçienda se fue acercando poco a poco a la quiebra, sin que nadie sea capaz de comprender por qué esta no se produce años antes. ¿Tan ciego estaba Bernard Sumner?

Hay algunas que otras decepciones en “Cómo no dirigir un club”, pues ni ahonda en lo personal acercándote de ninguna forma o manera al interior de Peter Hook como sí lograba el libro de Brett Anderson; ni tampoco narra con demasiado detalle la evolución de las tendencias musicales en Reino Unido. Además, el artista no es conocido ni parece que vaya a serlo por la mordacidad que ha tenido siempre Morrissey cada vez que abría la boca. Te tienes que reír cuando comenta que The Haçienda tenía que haber sido siempre un club gay porque “los gays huelen bien y no se meten en problemas”, pero lo suyo es algo más gañán. En ese sentido y a tenor de esas históricas aventuras kamikazes y cuasi criminales vividas tanto en Mánchester como en Ibiza, lo malo es que Peter tampoco puede contar todo sobre ellas, pues en algunos casos no las recuerda de lo colocado que iba. Igual habría sido una opción ficcionarlas, cual Chimo Bayo en su libro sobre la ruta del bacalao.

“The Haçienda” es por tanto mejor cuando sirve para mitificar una escena si la desconocías y para desmitificarla si la tenías idolatrada, pues una cosa que sí hace bien Hook es equilibrar la balanza entre los dos extremos. No hay más que ver el modo en el que habla de la delincuencia, las bandas, el tráfico de drogas o la posesión de armas en una ciudad que muchos jóvenes fans de la música pop teníamos mitificada. Él mismo se extraña de estar vivo y de no haberse llevado a nadie por delante. ¿De verdad que ‘First of the Gang to Die’ estaba basada en Los Ángeles? 7.

  • Williamreid

    Los ingleses siempre han tenido dos caras, la civilizada y civilizadora capaces de dar lecciones de progreso a medio mundo en la época del imperio y la hooligan cavernícola, encantados de venir a las costas españolas para obsequiarnos con sus vomitonas varias. Hasta el distinguido príncipe Carlos tenia una doble faceta, soñaba con ser el tampax de Camila en sus ratos libres.

  • Que os Follen Cabrones

    A mí no me sorprende lo más mínimo, conozco muy bien como se gestionan los clubs en Reino Unido y algunos son un desastre en la gestión… locales a reventar que les roban por todas partes…

  • nachob

    Coincido totalmente con Sebas. Me encanta New Order, me pareció increíble su re-invención tras Joy Division y en mi casa los 80s no hubieran sido lo mismo sin sus discos … pero nunca encontré el carisma de sus miembros, salvo en Sumner. Ese punto hooligan del que habla el muy buen artículo sí lo veía en Hook y nunca me ha gustado demasiado. Lees el libro y ves que el tipo es así, no hay sorpresas, pero lo que sí echo a faltar es una mayor visión/mención de la gente que pasaba por el club y por el entorno de sus directivos, que queda muy superficial. A veces los secundones escriben muy buenos libros que te transportan a la época de gloria que vivieron, con anécdotas y cierta gracia (pienso en los de Wolfgang Flür o Lol Tolhurst) , pero no es el caso de este libro de Hook.

  • Mons Martyrium

    La mitificación lleva mentira aparejada pero recalcar la negrura de ciertos ambientes, escenas, clubes… lo veo otra clase de farsa, la juventud en sí misma suele ser miserable vista con los años y uno no suele reconocerse en muchos actos, el olvido de sí mismo es la esencia, ponerle añadidos y mierdas a esta esencia es una memez casi siempre… basta mirar a un país como el nuestro donde se han hecho cuatrocientos mil documentales y retrospectivas de una Movida que, como tal, sólo consistió en unos zagales que imitaron comportamientos de fuera pasándoselo bien. Me quedo con los conciertos que se conservan de este sitio, que son una maravilla:

    https://www.youtube.com/watch?v=uOzv720Jthc

  • david

    Peter Hook, el cáncer de New Order. ¿Le quedará algo por exprimir? Es más empresario que músico.

  • Jaime

    Supongo que todos mitificamos las borracheras y juergas que nos corríamos de chavales y que convertimos en leyenda propia. Y seguro que visto desde fuera eramos lamentables y patéticos. Es lo que tiene la juventud, hay que vivirla, no se puede contar.
    Supongo que a esta gente le pasaría un poco lo mismo, pero la leyenda posterior (peli de Winterbotton mediante, si, pero también con una importantisima cantidad de grupazos detrás) ha convertido todo esto en un mito y en una época añorada por muchos.
    Veo el artículo un poco hilado a través de Mozzer. Recuerdo que 24 hour party People acababa con una escena en la terraza de un edificio en la que uno de los protagonistas, gente del Hacienda, decía, hablando del sello (el club era una referencia numerada del mismo), “sólo nos faltó fichar a los Smiths”. Morrissey no acepto salir en la peli porque puso como condición que también apareciera Linder Sterling, su amiga de toda la vida, artista mancuniana de la época, bastante conocida allí pero aquí no tanto.
    Lo de Peter Hook hoy por hoy es lamentable, con su verbena karaoke New Order-Joy División. Ya conté por aquí que tras un penoso concierto en Vilagarcia lo tenía a la mañana siguiente detrás de mi a la cola del zumo en el desayuno del hotel. Lejos de sentir esa emoción propia de ver a tu lado a un componente de tus grupos favoritos, además tan míticos como éstos, más bien daba como cosica, grimilla.
    Unos años después me desquite dándole fuego a un señor mayor extranjero en un festival flipante (Sinsal) que se hace en mi pueblo, que resultó ser el guitarrista de otra de mis bandas favoritas, Wire.
    Galicia calidade

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