Niño de Elche / Colombiana

Por | 27 May 19, 13:46

Después de una obra tan vasta y extenuante como ‘Antología del cante flamenco heterodoxo’, que aun hoy seguimos asimilando, Niño de Elche ni se da ni nos da cuartelillo y apenas un año después ya tenemos entre manos ‘Colombiana’, un nuevo desafío. Esta vez no estamos ante una colección tan descomunal en duración y, de hecho, es bastante breve –10 cortes en 36 minutos–. Pero no por eso es menos sustanciosa: en este trabajo, el ilicitano Paco Contreras pretende emular a los cantes de ida y vuelta que se originaron cuando España mantenía sus colonias en el continente americano y los artistas importaban y exportaban ideas libremente, generando cantes nuevos y mestizos sobre todo en el siglo XIX. Así, el “ex-flamenco” viajó a Colombia para encontrarse con Eblis Álvarez, alma mater del proyecto renovador del folclore sudamericano Meridian Brothers, con la idea de recrear ese intercambio cultural al que alude, entre otros, el palo flamenco que titula el álbum. De hecho, escuchando ‘Colombiana’ se puede decir que, aunque esté firmado por el español, este trabajo es, más bien, un álbum colaborativo entre ambos.

Y es que cumbias, chichas y sones varios son los ritmos que mandan en este nuevo trabajo de Niño de Elche, ejecutados de una manera bien iconoclasta y con la visión única de Contreras, que encuentra en aquellos conexiones con tangos, peteneras, seguiriyas, saetas o pregones. Y no sólo eso, sino que además establece un puente tan improbable como el de la ‘Colombiana vasca’, dando, de la mano de la bertsolari Maialen Lujanbio y el improvisador vocal vasco-francés Beñat Achiary, con recovecos que deja claro que aquel intercambio de folclores no se circunscribió únicamente a los puertos andaluces. Como trasfondo lírico, ‘Colombiana’ pretende ser un sopapo al supremacismo colonial, avergonzar al supuesto primer mundo por lo esquilmado de aquellos países tanto en lo cultural como en lo económico y social, buscando, quizá, un acto simbólico de justicia.

Pero, toda esta base teórica y práctica, ¿cómo se traduce en cuanto a emoción y/o entretenimiento? Pues la verdad es que lo hace de manera dispar. Del mismo modo que la discutible ‘El muermo’ descolocaba en buena medida y ‘El pregón de los caramelos’ encandilaba con mucha más facilidad, todo ‘Colombiana’ mantiene en buena medida esa ambivalencia entre desconcierto y seducción. Así, números como la citada ‘Colombiana vasca’ tienen más interés como planteamiento artístico que gancho real, mientras que ‘Ni chicha ni limoná’ (que convierte una vieja rumba en un número tan punk como aquel primer adelanto sobre el síndrome de abstinencia) y las desquiciadas ‘Peteneras mexicanas’ (que, de hecho, es un canto tradicional azteca), perpetradas con Los Piraña –grupo paralelo del Meridian Brother– y la voz de Daniela Sanmiguel, tienen mucho de burla.

Del lado de lo mágico, en cambio, se sitúan el preciosísimo final ‘Flor-canto’, con giros criollos para los versos sobre flores y especias del poeta nicaragüense Eduardo Cardenal, los (casi) convencionales cantes de ‘Cabales americanas’ –que es justo eso: esa vertiente de las seguiriyas interpretada a paso de son cubano un tanto mutante y la atonal y triste relación de ‘Los esclavos’, y cómo se va convirtiendo en un número casi bailable. Y también hay un espacio entre ambos extremos: ahí, en el punto de encuentro cultural más libre, los agitados ‘Tangos de la ayahuasca’ –con versos de Antonio Escohotado y algo de chamánico en el spoken word del Niño– y una ‘Oración militar’ totalmente descacharrante que lleva un himno legionario de la saeta al gabber resultan a la vez descoyuntados y seductores.

‘Colombiana’ es una nueva muestra de la visión creativa totalmente desprejuiciada de Niño de Elche, ante cuya valentía hay que descubrirse una vez más. Sin embargo, juzgando esta obra por lo convincente de sus resultados reales, no sólo por su propósito y planteamiento, cabe entenderla más como un disco de transición hacia una identidad renovada que como un trabajo decisivo en su carrera.

Calificación: 6,9/10
Lo mejor: ‘El pregón de los caramelos’, ‘Flor-canto’, ‘Los esclavos’
Te gustará si te gusta: la world music, los creadores iconoclastas y sin prejuicios.
Escúchalo: Spotify

  • David Fernández Núñez

    Colaborando con el impresentable del Escohotado. Dios los cría y ellos se juntan.

  • Neira

    ¿De verdad nadie va a decir nada de la horrorosa portada? entiendo que debe tener un significado muy profundo clave para entender la obra porque sino es incomprensible!

  • Williamreid

    De acuerdo en casi todo menos en la nota, yo le doy un 8,5 o un 9. Los dos anticipos que abren el disco, fuera del contexto del disco resultan dos singles raritos e imprevisibles que tal vez no son el mejor anzuelo para pescar oyentes, pero en realidad forman parte de una fantástica colección de canciones experimentales y libres que solo un artista genial como Niño de Elche es capaz de juntar en un solo disco. Colombiana es un álbum insólito e inclasificable de los que salen pocos. Su autor tiene unos referentes musicales que no son los tuyos ni los míos ¿que música escucha este hombre? y por lo tanto es muy capaz de abrir los oídos a nuevas (o viejas) músicas a un oyente pop abierto de miras. Olvidaros de identificar y poner etiquetas a los diferentes estilos que contienen las canciones, para eso están los críticos, es mejor disfrutarlas y dejarse llevar. Por otro lado el Niño de Elche tiene la sana costumbre de tomarse la música como un laboratorio de ideas y experimentos varios, con arreglos insólitos, ajeno a las modas y sorprendentemente todo lo que sale de allí suena autentico, genial y sobrado de personalidad. A los que Antología del Cante Flamenco les pareció excesivo y difícil que se atrevan a adentrarse en este gran disco, también temático como aquel pero mucho mas breve y que para mi tiene lo fundamental, divierte, entretiene y por momentos emociona. Por todo ello para mi se merece otro sobresaliente y van dos seguidos.

  • Tranny

    “Te gustará si te gusta la world music” ??? La expresión “world music” ya es bastante simplista y colonialista de por sí, pero en este contexto más todavía. En todo caso, “te gustará si te gusta el folclore latinoamericano”.

  • Tranny

    Tienes razón, es un chaval muy creativo. Pero, en mi caso, aprecio y me gustan todos los elementos de la música de este disco y el anterior menos el cante del Niño, que obviamente es un elemento central. Así que me cuesta adentrarme.

  • Calzador

    Sinceramente no había dado la oportunidad de escuchar en serio a este artista, quizá porque vi muchas canciones en el disco anterior. Viendo que este únicamente tenía 10 canciones me he puesto a escucharlo, y simplificando esto es oro puro para mis oídos. Una maravilla. La primera canción es lo peor del disco.

  • No soy millenial

    No os metáis con la portada porque era un descarte de Extremoduro y merece un respeto.

  • Caldo

    Si entendieron el planteamiento del disco y su relación con el colonialismo resulta algo cómico que pongan “Te gustará si te gusta: la world music”.

    Por otro lado, Meridian Brothers es un proyector renovador del foclore colombiano más que sudamericano. Claro, hay ciertos puntos de unión entre los distintos estilos musicales sudamericanos, pero la cumbia que suena acá es distinta a la peruana, argentina, etc.

  • Tranny

    Eso mismo dije, pero en esta página los periodistas suelen pasar de estas cuestiones. Supongo que si puso “world music” es porque nunca se ha planteado la dimensión colonialista de la expresión y el concepto en sí, o porque se la ha planteado y le sigue dando igual, dios sepa

  • jesper

    y poner la etiqueta de world music a este disco es muy restrictivo, cuando no es el camino

  • jesper

    3! porque Voces del extremo es discazo.
    Este disco es una pasada

  • Tranny

    Es que esa etiqueta no sirve para nada,

  • wrecklessjesus

    bien, pero sinceramente cualquier cosa de los meridian brothers por su cuenta es mejor

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