Las claves visuales de los vídeos de Madonna, Taylor Swift, Katy Perry, Rosalía y Alfred García

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Las claves visuales de los vídeos de Madonna, Taylor Swift, Katy Perry, Rosalía y Alfred García

Madonna reinventando a Juana de Arco, Taylor Swift protagonizando una fantasía LGTB+, Katy Perry buscándose a sí misma en la nueva era de Acuario, Rosalía enseñando las uñas, y Alfred García crucificado. Arañamos las imágenes de los videoclips más destacados de las últimas semanas y mostramos sus referentes estéticos y narrativos.

Dark Ballet (Madonna)

En ‘La pasión de Juana de Arco’ (1928), la actriz Maria Falconetti, con la cabeza rapada y el rostro bañado en lágrimas, dejó grabada a fuego la imagen cinematográfica de Jeanne d’Arc. Setenta años después, Milla Jovovich (‘Juana de Arco’), con su corte de pelo a tazón, actualizó la representación de la santa francesa y la fijó en la memoria popular como un spray de laca. El realizador Emmanuel Adjei, conocido por sus vídeos para Sevdaliza, ha puesto en una hoguera estas dos referencias cinematográficas (durante el vídeo saltan varias chispas con fotogramas de la Falconetti) y las ha prendido fuego con el artista y activista Mykki Blanco como combustible. El resultado es una gran fogata de pirotecnia visual (planos con distintas velocidades, ángulos, tonalidades), en la que Madonna vuelve a pellizcar la mano de la Santa Sede como en los tiempos de ‘Like a Player’. ‘Dark Ballet’ retuerce la simbología de un icono católico (Juana fue declarada santa en 1920 por el papa Benedicto XV), hasta transformarlo en un mártir laico, en una metáfora sobre la discriminación, opresión y persecución de las minorías raciales y sexuales.

You Need to Calm Down (Taylor Swift)

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Los parques de caravanas, surgidos tras el crack de 1929, son uno de los símbolos más reconocibles de la pobreza en Estados Unidos. El nuevo videoclip de Taylor Swift pone en una batidora el concepto trailer trash (utilizado ya por John Waters en ‘Pink Flamingos’) y le da varias vueltas irónicas y poperas. ‘You Need to Calm Down’ es un azucarado batido de referencias de la cultura LGTB+, una fantasía colorista realizada con ánimo conciliador (el momento Happy Meal), y con “relajado” discurso reivindicativo de fondo. Como es habitual en los vídeos de la cantante, este también está lleno de guiños ocultos, de pistas visuales repartidas por el encuadre como huevos de pascua. Desde el célebre «Mom, I am a rich man» de Cher, el tinte color bandera Bi que luce la cantante a mitad del vídeo, o el Stonewall Inn que está pintando Ryan Reynolds (uno de los muchos cameos que aparecen); hasta los múltiples objetos con referencias al “universo Swift” que luego puedes comprar como merchandising en su web: el reloj con el 13 y el gatete, la funda del móvil con el nombre del disco, o el antifaz que homenajea al que utilizaba Audrey Hepburn en ‘Desayuno con diamantes’ (1961).

Never Really Over (Katy Perry)

Cualquiera que haya visto ‘Wild Wild Country’ habrá soltado una sonrisilla de reconocimiento cuando, al comienzo de ‘Never Really Over’, Katy Perry entra en un “rancho del amor” cuyas puertas están flanqueadas por dos sonrientes cancerberos vestidos de naranja. Sin embargo, según avanza el vídeo, te das cuenta de que no, de que ‘Never Really Over’ no va a ser una parodia de las sectas hippies (por mucho que Perry aplaste la cara contra el cristal en uno de sus habituales gestos cómicos). La comuna setentera es la referencia iconográfica que ha utilizado la directora Philippa Price (Banks, St. Vincent) para representar un proceso de búsqueda espiritual y de autoconocimiento. Las coreografías, las vestimentas, la fotografía y la caligrafía visual, elaborada a base de zooms, planos generales y mucho movimiento de aproximación a contraluz, remite a clásicos del musical hippie como ‘Hair’ (1979) o ‘Jesucristo Superstar’ (1973). Las terapias y tratamientos, a una visión lúdica y festiva de los retiros espirituales en tiempos de desorientación existencial.

Aute Cuture (Rosalía)

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En ‘Planet Terror’, la aportación de Robert Rodríguez al proyecto ‘Grindhouse’, una bailarina de striptease lisiada se colocaba una prótesis imposible que la convertía en una heroína de acción. Un similar espíritu juguetón, pulp y tex-mex, con algún que otro arañazo autoparódico, parece animar la realización del nuevo vídeo de Rosalía. El argumento ya lo dice todo. La cantante aparece caracterizada como la líder de una banda de manicuristas ambulantes, que utilizan un taller como tapadera para otro tipo de negocios más turbios. Las uñas, obra del artista Juan Alvear (y que uno, que es un poco friqui, no puede evitar pensar en Zé do Caixão), le sirven a la banda tanto de prótesis letales como de armas de empoderamiento femenino. ‘Aute Cuture’ juega constantemente con las formas del spaghetti western. Por un lado, las pinta con los colores de Revlon. Y, por otro, las araña con las uñas de Tarantino (el montaje y los zooms de la secuencia inicial remite casi plano por plano al comienzo de la célebre escena de lucha de ‘Kill Bill’) y las de Lady Gaga en ‘Telephone’ (donde aparecía el Pussy Wagon de ‘Kill Bill’ que también recuerda al que aparece al final de ‘Aute Cuture’).

Wonder (Alfred García)

En el vídeo ‘De la Tierra hasta Marte’, Alfred García viajaba al planeta rojo dando zancadas en el espacio como un atleta de triple salto. En ‘Wonder’, que continúa el hilo narrativo del anterior, el cantante ya está en Marte. Con un estilo visual que remite a ‘The Martian’ (2015), Alfred se pasea por la superficie marciana como Matt Damon en la película de Ridley Scott. Durante su caminata por este paisaje mental, más que real, se topará con varias escenas de inspiración surrealista. Imágenes de contenido simbólico, en las que el protagonista se ve a sí mismo como en el final de ‘2001: Una odisea del espacio’ (1968): una crucifixión que alude al sacrificio y al “linchamiento” mediático, una interminable alfombra roja como metáfora de las dificultades de transitar por el camino de la fama sin tropezar, y una hoguera con los discos del cantante que podría reflejar la inseguridad de todo artista y ¿el miedo a la ira de los haters? Temores que orbitan alrededor del concepto de exposición mediática y que parece que solo pueden ser conjurados a través de la aparición de lo que realmente le importa al cantante: la música.

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