En una entrevista de inminente publicación, Natasha Khan nos decía, mientras reflexionaba sobre la película ‘Midsommar‘, que la sociedad actual vive un poco en una burbuja en la que no quiere ver “la violencia que puede haber tanto en un ritual paranormal como en una ruptura o en el duelo de un ser querido; no quiere que exista el ciclo de vida-muerte, ni la oscuridad”. Pero existe, claro. Y Khan abraza la oscuridad, la une con la nostalgia y con toques sobrenaturales y nos da su primer álbum tras el paréntesis que hubo con ‘The Bride‘, tras cuya publicación pensó que iba a dejar la música, al menos como Bat For Lashes. Este ‘Lost Girls‘ surge, de hecho, cuando Natasha estaba componiendo para la banda sonora de una serie, ajena a publicaciones de discos… pero empezó a ver que en sus últimas ideas había algo que daba para bastante más que un par de canciones de una banda sonora. Y no se equivocó.
“Éste es un álbum para conducir en la oscuridad, cogerse las manos al atardecer, saltar de puentes con vampiros o montar en bici atravesando la Luna”, dice en la descripción oficial, y sí, evidentemente las referencias a ‘E.T.’ y ‘The Lost Boys’ (no se llama ‘Lost Girls’ por casualidad) están ahí por algo: hay una atmósfera ochentera tanto en las letras y el concepto como en la música. Khan cita a Bananarama y Cyndi Lauper como algunas de sus influencias, y esto se nota en cortes como ‘Desert Man’, aunque también tenemos un toque Kate Bush en canciones como ‘The Hunger‘ (puede recordar también a Susanne Sundfør o la primera Ellie Goulding) y hasta a la Madonna darks de ‘Erotica’ (‘Jasmine’). Por tener, tenemos hasta el típico saxo de los 80 en ese formidable interludio instrumental que es ‘Vampires’ (junto a unas percusiones que recuerdan a las de ‘It Must Have Been Love’ de Roxette).
El deseo (o “el ansia”, que iría mejor teniendo en cuenta la temática vampírica) y sus consecuencias son una de las grandes constantes de este disco, y podemos verlo en canciones como ‘Peach Sky’ (“am I coming on too strong? / oh, you and I know / I know it ain’t right / I, I ant a long goodnight”), ‘Desert Man’ (“it’s hard to get high with you / and not go low / I’ve waited so long / to take it slow” o, por supuesto, ‘The Hunger’ (“I want to bleed / and feed us forever / but I want to feed / the hunger inside”). Destacan también la balada final ‘Mountains’ y la deliciosa oscuridad de ‘Jasmine’, con ese outro que es una maravilla: “a body bag on eucalyptus hills / and the Hollywood forever, and the endless sleeping pills / no girl will ever cure your nigh time ills / like Jasmine does / cause when she blooms, she kills”.
Aunque flojea un poco al final (‘So Good’, ‘Safe Tonight’) y tiene el peligro de hacerse repetitivo, esto no llega a ocurrir del todo. Influyen aquí sus menos de 40 minutos de duración, y que los temas por lo general sean bastante concisos y con una producción de calidad que aúna el buen sonido ochentero con toques actuales. Ayudan en este aspecto los nombres de MNEK (que como comenté al hablar de su último disco, parece tener más suerte con sus producciones para otros artistas), Charles Scott (CHVRCHES) y Jennifer Decilveo (Machine Gun Kelly, Madison Beer), además de la propia Khan. ‘Lost Girls’ es, pues, una grandísima noticia, porque supone la vuelta de Bat For Lashes cuando parecía que habíamos tenido punto y final, y porque esta vuelta es con una atmósfera tan conseguida como la de este disco, que contiene algunas de las mejores canciones de la carrera de Natasha. “Ahora tengo más claro que nunca que no voy a dejar la música”, nos dijo también en la entrevista. Lógico.
Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Kids in the Dark’, ‘Mountains’, ‘Desert Man’, ‘Jasmine’, ‘The Hunger’, ‘Vampires’
Te gustará si te gustan: Zola Jesus, Bananarama, Susanne Sundfør, Crystal Castles, Cyndi Lauper, Fever Ray. En definitiva, si te va tanto la nostalgia ochentera como el synth emo-edgy actual.
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