¿Ha sido ‘The Boys’ la serie del verano?

Por | 05 Oct 19, 11:03

La adaptación televisiva de ‘The Boys’ en Amazon Prime Video, basada en el cómic de superhéroes de Garth Ennis y Darick Robertson editado entre 2006 y 2012, es llamativa por su visión realista del mundo en que vivimos, reflejando la actualidad empresarial, política y social. Es lógico asociarla con los movimientos estratégicos del gigante Disney en la saga ‘Star Wars’, las políticas de la industria armamentística por la alarma terrorista a la caza de beneficios económicos, o con los últimos escándalos de Hollywood. En este sentido habla de los recientes escándalos sexuales, inculcando argumentos ecologistas enriquecidos con mofas a los animalistas más radicales y somete a juicio la religión. Pero donde verdaderamente puntúa alto es al demostrar su valentía criticando a determinados poderes, como las grandes corporaciones comerciales similares a su productora, y su habilidad para insertar sin vergüenza escenas de sexo macabro, la sátira como desconcierto o la ultraviolencia a chorros encubierta de humor negro.

Fiel al original en numerosas escenas gráficas del cómic y algo menos en el guión, lo mejor de la apuesta creada por Eva Goldber (‘La fiesta de las salchichas‘), Seth Rogen (‘This is the End’), Eric Kripke y dirigida inicialmente por Dan Trachtenberg (‘Calle Cloverfield 10‘), es atravesar terrenos que otras historias rehúyen en un mercado ya saturado de salvadores y villanos franquiciados hasta la extenuación. Y eso a pesar de obvias similitudes en atuendos a Superman y El Capitán América, o de las referencias a ‘Watchmen’ de Alan Moore y Dave Gibbons, donde ya se planteaba si habría alguien encargado de vigilar a los que velan por la seguridad del ciudadano de a pie. Como también han comentado los más eruditos en la materia, son evidentes las relaciones con el ‘Escuadrón Supremo’ cuando plasma las pésimas relaciones entre superhéroes; con el tebeo ‘X-Statix’ de Peter Milligan, por la idea empresarial de copar el mercado de productos en promoción de los bienhechores; o con ‘Maximortal’ cuando muestra conductas antisociales carentes de sentimientos.

Sin contar la empatía candorosa en torno a todos los protagonistas, buenos y malos indistintamente, hay dos pilares gloriosos en ‘The Boys’ a la hora de formular tramas. El primero es no caer en el despliegue irracional de efectos especiales, probablemente por no contar con el presupuesto necesario para ello. Una circunstancia que activa el protocolo de excavar en las relaciones entre los dos bandos, héroes psicópatas y vengadores, para obligarnos a conocer uno a uno todos los personajes esclareciendo su pasado. Y en segundo lugar, su interés por la contracultura. Hay arte visceral y a contracorriente, propicio al desparrame, del que huye de santificar la comercialidad, pero sin conciencia ortodoxa (como el impecable alegato a las Spice Girls que a la par se torna divertido).

Como Netflix, Amazon no comparte número de reproducciones en streaming de su plataforma, pero ese mutismo no le ha impedido alardear a las dos semanas de su estreno, hace menos de un mes, de ser ya la serie más vista de su catálogo, motivo de celebración por el que ya se ha anunciado una segunda temporada. Pero si pasamos de articular eslóganes mercantilistas, basados en récords de cifras, y de reivindicar algo al cabo de un tiempo por la recurrente nostalgia, ‘The Boys’ no necesita nada de eso para engrosar con su identidad un lugar entre lo mejor de la pasada temporada estival, y a reclamar un puesto entre lo mejor del año. 8.

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