Sunday Service Choir / Jesus Is Born

Por | 01 Ene 20, 12:30

La “decadencia de Kanye West” ha aparecido mencionada en algunos resúmenes del año, lo que significa que al artista pertenecerían algunos de los mejores momentos de los últimos años (el mastodóntico ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’ y el arriesgado ‘Yeezus’) y a la vez de los peores. Entre estos, el tibiamente recibido ‘Ye’ y sobre todo ‘Jesus Is King‘: ¿alguien esperaba ver una obra de Kanye en Metacritic valorada con un 53/100, más cerca de Charlie Puth y ‘Lulu’ que de sus momentos de gloria? ‘Jesus Is King’ tenía sus cosas salvables, y de hecho de momento el artista no se arrepiente de esta era -como sí se arrepintió y corrigió enseguida algunos detalles de ‘The Life of Pablo‘- y ha publicado en Navidad, por una vez como prometió, su secuela ‘Jesus Is Born’.

Se trata de un álbum no firmado por el propio Kanye West sino por el coro de góspel que le ha acompañado durante el último año, oficiando misas y óperas para asombro del mundo. Es un disco de góspel puro y duro, y además sin cantante solista al frente, lo que resta dinamismo a este lanzamiento en comparación con, por ejemplo, ‘Amazing Grace’ de Aretha Franklin, disco en vivo de la artista al que el perpetrado por Kanye iguala en duración extendiéndose hasta los 85 minutos. ‘Jesus Is Born’ no es oficialmente un disco doble, pero tampoco cabe en un CD clásico de 74 u 80 minutos, por lo que es, una vez más, una obra sui generis de la era digital. Una obra que excede lo que debería durar una misa amena, con varios falsos finales, como mismamente los aplausos al término de ‘More Than Anything’, pero en la que sí vuelve a brillar el buen gusto de Kanye West como director musical.

Los seguidores de West se están aferrando a las adaptaciones de su cancionero que suponen ‘Father Stretch’ o ‘Ultralight Beam’, esta última una de sus producciones más queridas del último lustro, y de las más presentables en este formato, pero es más llamativo cómo el disco disfruta de su inspiración atemporal. El piano de ‘Count Your Blessing’ nos lleva a los años 70, lo mismo que ‘That’s How the Good Lord Works’ es una estupenda pieza jazzy de banda sonora, y el arranque de ‘Rain’ con sus preciosas trompeta y guitarra confirma que Kanye sabe lo que se hace.

Además, entre temas blandos y soporíferos que hacen tanto honor a su nombre como ‘Weak’, hay cierto margen para la transgresión. ‘Revelations 19:1’ comienza con sonido ambiente y diálogos, después descubres que está intercalando partes de ‘Selah’ de ‘Jesus Is King’ -es su canción hermana, una de las mejores del reciente disco- y finalmente se convierte en un festín de vientos y percusión, muy obviamente grabado en directo, muy vivo. Por su parte, ‘Follow Me – Faith’ son dos canciones en una, comenzando por una melodía de teclado muy mona, que después se torna en una canción más funky (como también lo es ‘Sunshine’). La ha escrito Kanye junto a Nikki Grier, uno de los nombres clave en composición y arreglos del Sunday Service Choir, mientras otros temas aparecen acreditados a gente como “el reverendo Timothy”.

Aunque la última parte ya es solo apta para valientes, se reserva para el último tramo una gran joya como ‘Paradise’, la cual puede resumir el destino de este disco. Su melodía es preciosa, pero su mensaje “entrégale tu vida a Jesucristo, él te dará el paraíso” tiene que lidiar con una de las generaciones menos religiosas de la historia en España, Estados Unidos y otros territorios. West, que no concede entrevistas, y cuando las concede, siempre se van por las ramas en titulares, seguirá con su fe con una tercera parte de esta saga que prepara junto a Dr Dre, mientras muchos se preguntarán: “si realmente Dios creó a Kanye West, ¿de verdad sería para esto?”.

Calificación: 6,5/10
Lo mejor: ‘Paradise’, ‘Revelations 19:1’, ‘Follow Me – Faith’
Te gustará si: tienes muchísimo apego por el artista.
Escúchalo: Youtube.

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