Hurts / Faith

Por | 05 Sep 20, 12:21

En la portada de su disco anterior, Hurts esquivaban al público: el cantante Theo Hutchcraft aparecía con gafas de sol y el multiinstrumentista Adam Anderson miraba al suelo protegido además por un sombrero. Anderson habló de sus problemas mentales en aquella época y la gira del anterior álbum los dejó al «límite», como ha reconocido Theo, pero en este álbum al menos ambos se atreven a mirar a la cámara. Lamentablemente el único cambio que percibimos respecto a ‘Desire’ es estético: Theo se ha dejado el pelo largo, y Adam, mucha más barba. Poco más.

El debut de Hurts era tan bueno que merecerá la pena continuar esperando que lo igualen, o se acerquen al menos a ello, por toda la eternidad. Pero ‘Faith’ no nos devuelve a la banda que conocimos con ‘Wonderful Life’ sino a la que se esfuerza por emularlo añadiendo capas innecesarias de dubstep e industrial. Así, ‘Somebody’ parece como una canción de Queen producida por Skrillex. Si esto suena bien en tu cabeza, lo cierto es que por cada canción que parece encarrilada hacia la dignidad se añaden una serie de efectos que buscan la grandilocuencia, logrando en verdad su opuesto, como sucede nada más empezar con ‘Voices’, una nieta de ‘Personal Jesus’ de Depeche Mode que han decidido decorar con efectos de «voices» a tope.

En la línea, ‘Redemption’ era una buena canción que por alguna razón se ve obligada a introducir en su segunda mitad unas cuerdecitas, unos coros y una percusión que ni Woodkid. La final ‘Darkest Hour’ decide convertirse en ‘Yellow’ de Coldplay con el añadido de guitarras eléctricas. En la intensita ‘Liar’, la gran idea de producción ha sido mandar a Theo al estudio de al lado para que grite desde allí «LIAR! LIAR!» como colofón.

El ejemplo más flagrante es ‘Slave to Your Love’. Estaba llamada a ser la gran balada electrónica de este álbum, la que nos tenía que recordar que ‘Stay’ es y siempre será la gran obra maestra de Hurts, cuando decide convertirse en una canción de los penúltimos Hooverphonic, los que ya solo escuchaban en Bélgica. Entre producciones tan feístas como ‘White Horse’ y experimentos tan fallidos como la medio rapera medio india ‘Fractured’ (¿qué será? ¿una aproximación a Missy Elliott?), solo hay una canción que se queda quieta y no intenta ser algo que no puede: el tema a piano ‘All I Have to Give’. No me atrevo a reivindicarlo como single navideño, pues no sabemos si Adele va a mover ficha, pero al menos no es víctima de una mala ejecución.

Theo conserva una voz preciosa, y Hurts, un nombre, aunque solo sea por falta de competencia en un mundo tomado por el trap y lo latino. ¿Es tan duro pedir, qué sé yo, a Tove Lo, que te escriba unas canciones cuando la inspiración no termina de volver?

Calificación: 3/10
Lo mejor: ‘All I Have to Give’
Te gustará si te gusta: hasta la última cara B de Depeche Mode, hasta el último disco de Hooverphonic
Youtube: ‘All I Have to Give’

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