Las 40 mejores canciones de Lady Gaga: top completo

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Las 40 mejores canciones de Lady Gaga: top completo

Uno de los números 1 globales en Spotify de la pandemia fue este dueto con Ariana Grande que el público llevó al número 1 de Estados Unidos y Reino Unido, pero que también fue un éxito top 2 o top 5 en muchas otras listas oficiales. En una época en que solo podíamos imaginar bailar ‘Rain on Me’ en la discoteca, la canción ofrecía puro escapismo, un refugio de la realidad.

Quizá el público catapultó ‘Rain on Me’ porque se la creyó. Una canción que versa sobre salir fortalecida de los baches de la vida, interpretada por dos mujeres que tanto han sufrido, de diferentes maneras, se percibe auténtica. Y el estribillo «preferiría estar seca, pero al menos estoy viva» no necesita explicación. Gaga y Grande la grabaron tras compartir horas conversando sobre la vida.

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Pero la razón del éxito de ‘Rain on Me’ también era musical. Tras el bache comercial de ‘Stupid Love’, donde Gaga se ponía un traje -el de Max Martin- que le quedaba raro, Gaga sonaba más en su salsa subida a esta bailable producción de diva house edificante y liberado que acude a la fuente noventera, inspirándose en cosas como ‘Music Sounds Better with You’ de Stardust, con BURNS y BloodPop al mando de la producción. ‘Rain on Me’ resulta más representativa de lo que ‘Chromatica’ ofrece, puro pastiche 90s muy bien interpretado, personal, autobiográfico, y que une a dos grandes divas que, después de pasar por sendos periodos oscuros y turbulentos, tenían muchas ganas de bailar. Jordi Bardají

Desde los 80 no se había escuchado tanto solo de saxofón en la música pop como en 2011. Tantos fueron los éxitos que incorporaron este instrumento aquel año que Rolling Stone los recopiló a finales de año en un artículo especial llamado “2011: el retorno del saxo”. Ahí entraban desde “Last Friday Night” de Katy Perry hasta temas más desconocidos de tUnE-yArDs o Bon Iver.

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El número uno de aquella lista lo ocupaba Lady Gaga con ‘The Edge of Glory’, pero ¿cómo no iba a hacerlo si el saxofón de la canción lo tocaba el mismísimo Clarence Clemons, de la E Street Band? Gaga cerraba así el concepto de una canción que había escrito inspirándose (muy claramente) en Bruce Springsteen.

Pero ‘The Edge of Glory’ adquiriría un significado mayor después: si Gaga la escribió pensando en su abuelo, que había fallecido meses atrás, metaforizando sobre “ese momento justo antes de morir”, el destino querría que Clemons muriese días después de rodar el videoclip de la canción.

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Por suerte, ‘The Edge of Glory’ no ha pasado a la historia como una canción triste o deprimente. Al contrario: siempre ha sonado a himno aspiracional y de superación, perfecto para sonar a todo trapo en eventos deportivos o en tus auriculares mientras te pegas una buena carrera sintiéndote Rocky. Gaga tiene la voz perfecta para este registro musical, pero sí: efectivamente, la mejor parte de ‘The Edge of Glory’ era ese épico solo de saxo que terminaba de esculpir un clásico. Jordi Bardají

No parece casualidad que en el Excel de votaciones de este top, confeccionado con los votos de 5 redactores, encontremos ‘Shallow’ y ‘Die With a Smile’ empatadas exactamente a 116 puntos. Ambas tienen hechuras de balada clásica muy similares, solo que el empate lo deshacemos a favor de la segunda porque Bradley Cooper no es Bruno Mars.

El día de salida de ‘Die with a Smile’ hay algo de confusión sobre las tomas vocales del dúo: las voces de Bruno y Gaga están tan bien integradas que a veces hasta parece que uno empieza una frase y el otro la termina. Con el oído acostumbrado a la aportación de cada cual, sobre todo tras la visualización del vídeo que imita una actuación vintage de la tele, es claro que Bruno domina la primera estrofa, Gaga la segunda y poco a poco van armonizando juntos.

La comunión es máxima entre ambos, como si se hubieran propuesto que el dueto durara en listas tanto como debiera durar el amor o tantos años como sumaban entre los dos en 2024. Lo que nos están contando desde luego trasciende la vida: «Si el mundo se acabara, querría estar contigo (…) te abrazaría un instante, y moriría con una sonrisa».

Esbozada por Bruno Mars en 2021 y completada por Gaga junto a Andrew Watt en 2024, la canción de amor sencillamente perfecta es uno de los mayores éxitos de la historia, siendo número 1 durante más de 200 días en el Global de Spotify y batiendo el récord de streams tanto en la discografía de ella como de él. Y sumando. Sebas E. Alonso.

Hay un viejo axioma que reza que a los grandes actores de comedia nadie los toma en consideración hasta que no interpretan algún papel dramático. Algo así le ocurrió a Lady Gaga, aunque hasta la tercera no llegó la vencida. Primero lo intentó con su disco con Tony Bennett, que era entrañable, pero tenía bastante de capricho vintage y de “¡eh, mirad qué bien canto de verdad!”. Luego con ‘Joanne’, que fue un poco quiero y no puedo. Las ideas estaban allí, pero el disco no acababa de entregar la Gaga adulta que prometía.

Pero con ‘Ha nacido una estrella’ acertó de lleno y por partida doble… o triple: no sólo es el éxito que tuvo la música. Su actuación es estupenda: básicamente, ella es quien sostiene la película. Y de paso, se llevó la admiración de muchos que, hasta ese momento, se habían limitado a meterla en el cajón de diva hortera.

Toda la pasión y el sentimiento del personaje de Ally Campana, Gaga lo traslada de lleno a ‘Shallow’. Es de esas canciones que desde el minuto cero ya tienen hechura de hit clásico, de gran canción americana de los setenta, como luego pasó (con mucho más éxito aún) con ‘Die with a Smile’. No sé hasta qué punto la mano maestra de Mark Ronson le ayudó a darle el toque de gracia para convertir ‘Shallow’ en algo memorable. Y de paso, ser número 1 en medio mundo y llevarse un Oscar.

La canción arranca tímida con la parte de Bradley Cooper. Pero en cuanto aparece Lady Gaga, la eleva a la enésima potencia. Un auténtico baladón repleto de sentimiento para romperse la camisa con la intensa y sentida interpretación vocal de Gaga. Viéndola y escuchándola, entiendes por qué Bradly Cooper cayó prendado. Y quién no. Mireia Pería

‘ARTPOP’ me parece horrible. Y espero que a nadie se le ocurra hacerlo objeto de una re-valoración positiva, como ha ocurrido recientemente con ‘Born This Way’, porque es un disco feo, repleto de canciones feas, y no hay por donde cogerlo… Hasta el mismísimo final. Porque hay que esperar hasta el final para encontrar su gran baza: ‘Applause’, que fue su single de lanzamiento. Y no sé si es precisamente su posición la que la hace brillar tanto: después de tanta broza, suena a gloria bendita.

Pero no, no es solo su emplazamiento: ‘Applause’ es un gran tema en sí mismo. Es un EDM bastante elegante con cierto regusto a electro ochentero, de ritmo endiablado, estupendo estribillo… y mejor pre-estribillo (“I live for the applause, applause, applause»).

‘Applause’ habla de que fueron los aplausos lo que empujaron a Germanotta a seguir noche tras noche la gira ‘The Born This Way Ball’, a pesar de que estaba fastidiadísima de la cadera, hasta que no tuvo más remedio que cancelar. Y por eso, a pesar de toda su energía, euforia y autorreivindicación, también contiene un punto de vulnerabilidad. Al final, es otra celebración de la vida y del espectáculo, como ‘Born This Way’, pero más sentida. Mireia Pería

‘Scheiße’ es el pepinazo tecno de Lady Gaga y la gran canción de culto de ‘Born This Way’ (2011). Gaga la escribió tras una noche de fiesta en el Laboratory berlinés, discoteca fetish situada dentro del edificio de Berghain, queriendo expresar su derecho a bailar y sentirse poderosa en la pista de baile sin que los hombres la acosen. El Laboratory es un club gay, y Gaga entró como invitada a una fiesta privada.

«I wish I could be strong without the scheiße» es una frase 100 % Lady Gaga y el grito de guerra de esta canción, que utiliza la palabra «mierda» en alemán de forma polisémica. En la superficie, es una mera expresión de satisfacción parecida a «maldita sea» o «joder». En el fondo, Gaga critica la «mierda» a la que los hombres someten a las mujeres en las discotecas, proclamando su derecho a bailar sin miedo.

Pero ‘Scheiße’ (pronúnciese «scheisse») no es una canción tan seria, como delatan las frases de la letra que Gaga chapurrea en alemán. La producción zapatillera de RedOne convierte ‘Scheiße’ en un proyectil sónico de primera categoría, haciendo un uso magistral de la tensión hasta explotar en un clímax demencial en la parte que podría considerarse el puente.

El poder de ‘Scheiße’ queda plasmado para siempre en una de las mejores actuaciones de la carrera de Lady Gaga. Durante la gira de ‘Born This Way’, Gaga saca a un fan de las primeras filas a bailar con ella la coreografía de esta canción. Se la sabe al dedillo, y resulta un momento épico y electrizante: el típico sueño de un fan que baila la música de su diva frente al espejo, hecho realidad. Jordi Bardají

Cuando salió ‘ARTPOP’, no se entendió. Gaga venía de la estética oscura de ‘The Fame: Monster’ y ‘Born This Way’, y esto no tenía nada que ver. Era un totum revolutum de cosas que te dejaba medio confundido entre kilos de brilli-brilli, mitología, histrionismo y extravagancia. Pero el tiempo pone las cosas en su lugar y ahora, al volver a este álbum, nos damos cuenta de que varias de sus mejores canciones están aquí. ‘Venus’ es, sin duda, una de ellas.

Mediante una producción que pese a ser muy hija de su tiempo ha sabido envejecer de forma inmejorable, Gaga nos transporta a una fantasía kitsch de sintetizadores futuristas y percusiones eléctricas en la que le suplica a Afrodita (o Venus, en su versión romana), la diosa de la belleza y la sensualidad, que le lleve a su planeta, que imaginamos como una suerte de matriarcado idílico. La divertidísima odisea galáctica que aquí se nos plantea está impulsada por una progresión melódica espectacular, por una capacidad para crear un gancho tras otro que abruma y por un puente que ha inspirado e inspirará a generaciones enteras de drag queens por los siglos de los siglos. Orgullosamente recargada y exagerada, el mejor single de ’Artpop’ es un trallazo de electropop sexy y hedonista que en cada escucha te envía la peluca a Marte Venus. Fernando García

Desde 2011, tras un primer disco y su agregado 100% pop, las canciones de Lady Gaga son más complicadas. A veces su encanto consiste en pasar de la irritación a la adicción a base de escuchas: todavía no hemos llegado a ‘Judas’ en este top 40.

Uno de los ejemplos más palmarios es ‘Perfect Illusion’. Se había anunciado que Lady Gaga presentaría disco con colaboraciones en el estudio de productores como Mark Ronson y músicos como Kevin Parker de Tame Impala. Cuando todo el mundo esperaba una especie de ‘Uptown Funk’ de corte psicodélico, ella se sacó de la manga una melodía que solo podía ser suya, en la que la cantante arrincona a cualquier tipo de colaboración. De manera muy visible, en el videoclip somete a Parker a su batería, agarrándole de la cabeza, ambos extasiados por el sonido de ‘Perfect Illusion’.

«No fue amor, fue una ilusión perfecta» es el desquiciado estribillo de esta canción que termina siendo el mejor resumen del peor momento de locura de un desengaño amoroso. Y para muestra esa subida de medio tono final que elogió en redes Charli XCX. Hay ojos en blanco en su también desquiciado vídeo. La artista dice sentir «una descarga de adrenalina cada vez que la escucha», quizá también por la guitarra añadida por Josh Homme, mientras la gente entiende que la letra se dirige a su ex Taylor Kinney. Ella responde: «Quiero muchísimo a Taylor y esta canción no es un ataque contra él […] Es un disco sobre todos nosotros. Nunca usaría mi canción ni querría usar al público para lastimar a alguien a quien quiero tanto». Sebas E. Alonso

‘Stupid Love’ inauguraba la era ‘Chromatica’. Que realmente no era una “nueva” era, sino una recuperación de la Gaga clásica, con bien de brocha gorda, colorido y diversión. Tras toda la seriedad y trascendencia de ‘Shallow’ y, sobre todo, ‘Joanne’, Gaga se sacude el exceso de sentimentalismo de su disco “serio”. Para mí mejor: confieso que empecé a ver el documental del disco homónimo y lo quité a la tercera vez que Gaga rompía a llorar, algo que ocurría ya en el minuto 10, aprox.

‘Stupid Love’, por suerte, es tan “estúpida” como divertida y refrescante. Es intrascendente y una celebración de lo superficial y lo divertido. Si Lady Gaga antaño quería un “mal romance”, ahora quiere “tu estúpido amor”. De hecho, hay una pequeña reminiscencia al monstruoso hit en esos “cause all ever wanted is your love”. No: no es amiga de las relaciones sanas, definitivamente. Gaga colabora con Max Martin por primera vez y se nota, porque todo el tema es un arsenal de trucos y ganchos que funcionan a la perfección: ese inicio tan nórdico (¡hola, Robyn!), los “freak out, freak out!”, los coros apitufados, esos “look at me!”, la pausa pre estribillo… Todo converge en un hit plástico y colorido, un perpetuo subidón cortito y al pie: poco más de tres minutos. Es una canción quizás poco original, pero irresistible.

‘Stupid Love’ es también, vista ahora, un grito a favor de la diversión en un mundo que la iba a perder durante un rato largo: el single se publicó el 28 de febrero de 2020… Mireia Pería.

La canción maldita de la carrera de Lady Gaga. ‘Do What U Want’ fue en principio el mejor single posible para el «rollout» de ‘ARTPOP’. Para la artista era su gran canción de R&B, pero los sintetizadores apuntaban más bien hacia el italodisco de los 80. Algo que Giorgio Moroder hubiera podido producir entre ‘I Feel Love’ y ‘What a Feeling’.

Lady Gaga escribió la canción harta de leer comentarios en la prensa sobre su delgadez, tratando de reconducir la polémica hacia su propia libertad, hacia su propia elección. Escribió el tema después de que DJ White Shadow le pasara unas ideas, y solo entonces contactó con R. Kelly. «He estado viviendo en Chicago y R. Kelly es de allí. Siempre he sido fan, esta es una gran canción de R&B, por lo que pensé en el rey del R&B, en busca de su bendición».

La participación de R. Kelly fue un arma de doble filo. Por un lado, tenía todo el sentido que Gaga le quería dar. Por otro, poco a poco se iban averiguando cosas sobre sus abusos hacia las mujeres. El vídeo con Terry Richardson, a su vez también cuestionado por sus abusos, terminaría siendo cancelado, pese a haber sido anunciado repetidas veces. A día de hoy sigue en un cajón y desde Dazed aseguraron que «lo mejor es que no salga».

El sabor de ‘Do What U Want’ se fue tornando cada vez más amargo a medida que se consolidaba el movimiento #MeToo en torno a 2017. Para cuando llegó el documental ‘Surviving R. Kelly’ en 2019, aquello fue demasiado y Lady Gaga decidió retirar ‘Do What U Want’ de plataformas e incluso de las copias de ‘ARTPOP’ en CD y vinilo que se imprimieran a partir de aquel año. La canción solo sobrevive en la forma de dueto con Christina Aguilera, algo inimaginable cuando los «fandoms» de ambas habían estado en guerra declarada en las redes sociales. A la postre símbolo de sororidad entre artistas femeninas, ‘Do What U Want’ sigue siendo una de las producciones más pulcras, elegantes y mejor encarriladas de la carrera de Lady Gaga, si nos ceñimos a lo musical. Sebas E. Alonso.

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