Al final, ‘Mayhem’ solo ha contado con dos singles oficiales, ‘Disease’ y ‘Abracadabra’, y después se ha pasado ‘The Dead Dance’, que ha expandido la era, ya de manera ajena al disco. Hubo una época en que ‘Vanish into You’ pareció optar a tercer single, ya que se viralizó tras el show de Gaga en Copacabana, pero al final nada pasó. La prioridad de Gaga, claramente, ha sido la gira.
Mientras encara el último tramo del Mayhem Ball Tour, que termina en abril, y los fans se preguntan dónde está la supuesta reedición de ‘Mayhem’, hay que subrayar la calidad de ‘Vanish into You’, el mejor tipo de canción disco: glamurosa y decadente. Gaga se desliza sobre la base con la elegancia de una auténtica diva disco. El punteo de guitarra es ultra Chic, pero la melodía recuerda a Grace Jones.
En un disco de temática macabra y siniestra, ‘Vanish into You’ utiliza imágenes fantasmagóricas para construir una canción de amor. «Vanish» significa desvanecerse, desaparecer, como un fantasma, pero también puede referirse a cuando dos personas se funden en una sola. Ambos «vuelan juntos en la noche», ajenos al mundo exterior. Jordi Bardají
No esconde ‘Heavy Metal Lover’ su parecido con ‘Born This Way’, hasta el punto de que la letra incluye una referencia a esa misma canción. Pero ‘Heavy Metal Lover’ no es ‘Born This Way’: no es un himno LGBTQ+, ni pretende ser un single. De hecho, se podría argumentar que ‘Heavy Metal Lover’ cumple el cometido de ‘Born This Way’ mejor que el tema titular, ya que no le dice al oyente que sea libre, simplemente lo es.
‘Heavy Metal Lover’ suena liberada de toda noción de «hit» apostando por la inmersión. Toda la contundencia sintética de la producción empuja al oyente hacia la noche como una corriente implacable. Ahí, Gaga ya está en ‘Mayhem’, solo que en 2011, inmersa en un bareto rockero de Nueva York con olor a «whisky», «perfume barato» y cuero, explorando un erotismo distante, casi robótico.
El clímax llega en el puente «I could be your girl, girl, girl», donde la tensión del estribillo se resuelve en un momento de pop sublime. ‘Heavy Metal Lover’ demuestra el talento de Gaga como creadora de album tracks «de culto», y sus altos streamings la convierten en uno de los no sencillos más reproducidos de su carrera, por encima de singles como ‘John Wayne’. Jordi Bardají
Uno de los singles potenciales de ‘MAYHEM’ que quedaron algo desperdiciados, uno de los que podría haberse crecido con un gran acompañamiento audiovisual como en su momento pasó con ‘911’, es este ‘Garden of Eden’ que llegó a promocionarse como «focus track» el día de salida del largo. Sumó otro top 40 en UK y en el Global de Spotify, así como otra entrada en el Billboard Hot 100, por lo que parece claro que con algún tipo de promo, habría podido llegar más lejos.
Es una canción muy gráfica, sobre una noche ravera, construida junto a Andrew Watt, Cirkut y Gesaffelstein, cuya impronta está muy presente. Estamos ante un regreso a los 2000, ante un tema electroclash primo hermano de cosas como ‘Paparazzi’, pero más oscuro, casi industrial.
La tentación de una manzana envenenada, el mordisco, forman parte de su imaginería, aunque lo que termina de construir la canción es su buen manejo de la melodía en sus diferentes partes: hay un buen pre-estribillo, un estribillo incluso subrayado por un microsegundo de silencio (el que hay antes de «podría ser tu novia el fin de semana, podrías ser mi novio esta noche») y después un gran post-estribillo, muy reminiscente del icónico tarareo de ‘Bad Romance’. Whoah, oh, oh. Sebas E. Alonso.
Todos tenemos un momento en que descubrimos que Lady Gaga tenía más talento del que le queríamos ver. El mío fue escucharla cantar ‘Speechless’ en directo durante el Monster Ball Tour. Gaga sacó vozarrón, tocó el piano de muerte y demostró que esta faceta orgánica tampoco se le resistía.
En su momento, Gaga aseguraba que ‘Speechless’ era la mejor canción que había escrito, quizá porque capta un estilo clásico y atemporal, similar al rock pianístico de Elton John o Billy Joel. Entonces destacaba que ‘Speechless’ había sido grabado con instrumentos en directo, incluida una orquesta.
Ella, por supuesto, toca el piano en esta brava balada inspirada en su padre, al que intentaba convencer de que se sometiera a una operación de corazón, o de lo contrario ya no podrían «hablar nunca más». Joseph Germanotta le había confesado por teléfono que se sentía «listo para morir» y Gaga escribió esta canción en respuesta, tras quedar «sin palabras». Papá Gaga sigue entre nosotros, afortunadamente. Jordi Bardají
‘So Happy I Could Die’ es la penúltima de las canciones del EP ‘The Fame Monster’. Estar sepultada en semejante montaña de hits monstruosos (¡nunca mejor dicho!) puede afectar a su correcta apreciación, hacer que pase desapercibida. Pero no. Es una de esas canciones de llorar en la disco. Es europop dulce, nocturno y amable: exhala aroma de cara B de Pet Shop Boys. Es repetitiva pero no machacona y su estribillo es hermoso. Todo arroja una canción nostálgica y extrañamente triste para lo que era la era triunfal de la primera Gaga. En medio de esa época tan chirriante (brillante, sí, pero también chirriante), destaca de manera especial.
La letra es tremendamente hedonista: Gaga habla de deseo lésbico, masturbación y de pasárselo en grande bebiendo vino en la discoteca, algo que le hace tan feliz que podría morir. Y aunque alguna vez Gaga ha pretendido que la canción realmente habla “del monstruo del alcohol”, del miedo a perder el control, no lo parece. Gaga celebra beber, celebra desatarse. Lo goza más que condenarlo. Aunque a tenor de la melancolía que exuda la canción, en el fondo, quizás, también lo lamente un poco… Mireia Pería
Gaga acude al productor francés Gesaffelstein, conocido por su trabajo en algunas oscuras producciones de The Weeknd, para construir una pieza clave de ‘Mayhem‘ que no se lanza como single pero sí se presenta en directo en Saturday Night Live. Da juego en ‘Killah‘ el grito de terror final, clímax de una canción que habla de asesinar, pero en la cama, con Gaga convertida en una “homicida” sexual y en una “zombi” con ganas de devorar a su presa.
Las imágenes de “demonios” nocturnos, fantasías letales y agujeros hechos con cigarrillos se complementan con una producción totalmente visual que evoca un tugurio lleno de gente y pestazo a marihuana y sudor. Gaga suena entregada a la intensidad de la noche y cuando la producción convierte su voz en un eco de ultratumba, la artista se transforma definitivamente en el demonio de la pista de baile, abrazando el caos sonoro.
Si bien la instrumentación suena influenciada por el glam‑rock y el funk, ‘Killah’ parece inspirarse abiertamente en el trabajo de Blondie, Prince y, sobre todo, en ‘Fame’ de David Bowie, lo cual cerraría el círculo de un disco que se presenta como una vuelta a sus orígenes neoyorquinos. Jordi Bardají
‘ARTPOP’ fue un disco accidentado en su promoción, pero dejó algunos de los mejores «deep tracks» de la carrera de Lady Gaga. En algún momento se barajó como single pero fue finalmente descartado ‘Gypsy’, un tema con madera de himno que suena a final olímpica, lo que tiene su razón de ser.
Gaga se encontraba realizando el ‘Born This Way Ball Tour’, en concreto en el Stade de France de París, cuando empezó a escribir esta canción junto a Madeon. De ahí viene el listado de países y lugares de la «outro» final, pues ‘Gypsy’ habla sobre abrazar su condición de artista de gira, y la vida «gitana» que implica.
«No quiero estar sola para siempre, pero puedo estarlo esta noche», dice mientras parece refugiarse en el escenario y en sus seguidores. Combinando electrónica y guitarras acústicas, y precediendo a ‘Applause’ como penúltimo track, conforma un cierre épico para ‘ARTPOP’. Sebas E. Alonso.
En 2016, Lady Gaga sorprendió al mundo con el lanzamiento de ‘Joanne’, un álbum que bajaba a tierra a su personaje y se mostraba, tanto en su imagen como en su música, más sencilla y corriente que nunca. Y el corazón de ese trabajo no es otro que su corte titular, una balada country cargada de historia familiar sobre el duelo y el legado. Pero pese a lo grave que puedan sonar estos temas, la artista se acerca a ellos con una candidez y una claridad muy bellas.
Joanne era la hermana de su padre, a quien nunca llegó a conocer, pues falleció de lupus a los 19 años. Era artista, pintaba y escribía poesía, por lo que Gaga siempre había sentido cierta conexión con ella (además de compartir nombre, ya que Joanne es el segundo nombre de la cantante). Escribir esta canción era una manera de rendirle homenaje y cerrar un círculo: ahora era ella quien convertía a su tía en poesía.
“Coge mi mano, quédate, Joanne / El cielo no está listo para ti / Cada parte de mi corazón te necesita más que los ángeles” canta en el primer verso, quizá desde el punto de vista de su padre o de algún otro familiar. La letra es directa y simple, pero consigue emocionar gracias a su honestidad y a la expresiva voz de Gaga, aquí despojada de todo artificio. Más de un año después, se lanzó la versión a piano, con la que se alzó con el Grammy a mejor canción de pop vocal. En cualquiera de sus dos versiones, ‘Joanne’ es una canción preciosa, de esas que toda superestrella debería tener en su discografía: un momento íntimo y personal que hace que conozcamos mejor a la mujer detrás del mito. Fernando García
‘The Cure’ es probablemente el gran single “perdido” de Lady Gaga, y también uno de los más olvidados. Es un lanzamiento totalmente inusual, ya que se trata de un single publicado de forma independiente, sin estar vinculado a ningún disco, estrenado en Coachella y lanzado en plena era de ‘Joanne‘ (2017), que había salido seis meses antes. Para colmo, se desmarca del estilo country de ese trabajo para sumarse a la moda del pop tropical de la época, recordando a éxitos como ‘Sorry‘ (2015) de Justin Bieber. Gaga escribió ‘The Cure’ justo después de actuar en la Super Bowl LI, queriendo acudir a la creatividad para afrontar todas las “cosas horribles que están sucediendo en el mundo”.
‘The Cure’ no es la canción más distintiva de Lady Gaga, como demuestra el silbido de su estribillo, pero merece ser recordada porque es una de sus composiciones más positivas y luminosas. Escrita en torno a la tópica idea de que el amor lo cura todo, se rumorea que Gaga la compuso inspirada en su querida amiga Sonja -entonces enferma de cáncer y que moriría meses después-, y que era en ella en quien pensaba cuando, en la letra, ofrece su amor como cura. Sin embargo, el mensaje es lo suficientemente universal como para que, durante un breve momento, ‘The Cure’ llegara a ser la canción más reproducida de Gaga en streaming, superando a ‘Million Reasons’. Aún quedaban algunos clásicos por llegar. Jordi Bardají
«Y se hizo el «bang bang». Así de sencillo era el estribillo de ‘Beautiful, Dirty, Rich’, que solo necesitaba esa onomatopeya y la repetición de su mismo título para resultar totalmente adictivo. Gaga compuso el tema inspirándose en el sonido de los Scissor Sisters durante su etapa como artista emergente en el Lower East Side de Nueva York, donde solía observar a sus amigos pedir dinero a sus padres por teléfono para después gastarlo en drogas. De ahí la pegadiza rima «daddy I’m so sorry, I just like to party» que precede al coro.
Aunque la cantante reconocía haber consumido drogas también, tenía muy claro el mensaje de la canción, que resume la filosofía de ‘The Fame’: cualquier persona puede sentirse «hermosa y asquerosamente rica» si se lo propone. Escrita sobre un arreglo más funk que disco, con cierto aire a Prince, ‘Beautiful, Dirty, Rich’ se barajó como segundo single de ‘The Fame’, pero finalmente quedó como artefacto promocional, y su videoclip oficial, visto hoy, resulta toda una curiosidad. Jordi Bardají.
