Roy Borland: «El pop, hoy en día, es un concepto horriblemente difícil de entender»

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Roy Borland: «El pop, hoy en día, es un concepto horriblemente difícil de entender»

Roy Borland es uno de los compositores y productores de pop más prolíficos de nuestro país, sirviendo como maestro entre bambalinas para artistas como Teo Planell, TRISTÁN! o Teo Lucadamo y demostrando en sus discos en solitario una sensibilidad digna de otra época: música que no tiene mayor pretensión que la de ser creada.

El artista madrileño perfecciona su universo en ‘La Chica del Norte’, uno de los mejores lanzamientos nacionales del año. Él mismo admite que es «la primera vez en mi vida que mi música me gusta realmente». Al igual que su obra, la entrevista que ha concedido puede parecer hecha para otro tiempo, pero resulta más actual que nunca por lo humana que se siente.

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Encuentro a Roy sufriendo «las consecuencias de un móvil de siete años» y el estrés propio de una mudanza. Para rematar, nuestra conversación comienza hablando sobre las rupturas, elemento presente de forma parcial en ‘La Chica del Norte’, y la canción ‘April Come She Will’ de Simon & Garfunkel. Así, me cuenta que él y sus amigos se referirían a una ruptura como un momento «griego»: «Esta palabra ha inundado todo tipo de sentimientos porque es tan grande que ocupa todo. Cualquier tipo de final es un momento griego. La muerte también, obviamente».

Al mismo tiempo, Borland aprecia la «extraña paz» que aparece tras el fin de una relación: «Puedes estar mirando de repente la piel de una naranja y quedarte un rato en un instante de pureza absoluta. Disfruto mucho más esos momentos, pero cuando me pongo griego hay veces que ni siquiera escucho música».

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En este punto empieza una interesante charla sobre la creación artística según Virginia Woolf, la honestidad de no ser honesto, aprender a hacer canciones tras una vida llena de música, la crueldad del artista, el significado del pop y por qué la reverb forma parte del capitalismo.

¿Cuándo estás griego tampoco escribes música?
Sí escribo, pero me he dado cuenta con el tiempo de que hacer eso no es ético para la música. No está bien. Me di cuenta leyendo un libro maravilloso de Virginia Woolf que se llama ‘Una habitación propia’. Tiene unas frases que me marcaron para siempre sobre este tema, sobre que a la hora de hacer arte uno debe escribir desde la luz blanca del entendimiento y no desde la luz roja del sentimiento. Cuando estoy triste o en un momento griego, claramente lo que noto en mi corazón es un montón de actividad, un montón de sentimiento. No noto la luz blanca de la verdad. Eso ocurre cuando ya has tratado tus sentimientos en tu propia habitación y en tu propia soledad, cuando ya lo has guardado dentro de ti como una de las cosas que tu corazón es capaz de sentir. Cuando te apetezca escribir la próxima vez, ya vas a tener ese compartimiento accesible. Escribir a lo kamikaze puede ser terapéutico, pero desde luego va a envejecer en ti de mala manera, para mi gusto.

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Este verano he tenido una historia de amor fallido horrible y he escrito un montón de canciones conscientemente solo para mí, sabiendo que no hay que hacer nada con ellas. Simplemente ha sido un proceso para mí. Hace dos años hice el EP este de ‘Un tiempo en casa solo’, que lo hice básicamente la misma noche después de dejarlo con mi pareja de cuatro años. O sea, llevábamos cuatro años juntos, no es que tuviese cuatro años (risas). Ya sé lo que es hacer eso y no lo volvería a hacer.

‘La Chica del Norte’ suena como algo escrito desde esa luz blanca de la que hablas.
Lo intento. Creo que lo único que se ha escrito desde la luz blanca es ‘Hamlet’. Algo así decía Virginia Woolf. Desde luego, uno como autor se puede intentar acercar, pero es muy difícil escribir desde una luz blanca total porque uno nunca puede evitar estar en cierta parte contaminado de sus propios sentimientos. Lo bueno de esta luz es que no es menos honesta, aunque la gente piense lo contrario, a no ser que estés activamente mintiendo. Aun así, hay honestidad en mentir sobre ti mismo, porque significa que no tienes seguridad en ti mismo. Eso también puede ser vulnerable. Escribir ‘La Chica del Norte’ ha sido un ejercicio de composición en el que no he podido evitar, igual que cualquier otro autor, que se escape la esencia de las cosas en las que yo creo.

«A la hora de hacer arte, uno debe escribir desde la luz blanca del entendimiento y no desde la luz roja del sentimiento»

El disco está lleno de detalles concretos que entiendo que vienen directamente de la realidad. Muchos nombres, por ejemplo.
Pues eso por ejemplo no, fíjate. Hay algunos nombres en las canciones que no son reales, sino que suenan bonitos, como Ruth. Conocí una vez a una Ruth, pero era una amiga. Nada que ver. En concreto, ‘Ruth’ es una canción que creo que se nota que existe por el mero hecho de existir. Esto es un ejercicio que hacía mucha gente en los años 60, lo de titular el tema con el nombre de una chica o un chico. Es un tema observativo que habla de los inicios de una relación. En terapia me he dado cuenta de que este es mi momento favorito de conocer a una persona. El momento más bonito, incluso más que estar con esa misma persona, es descubrir que vas a estar con esta persona. Entonces, la canción es mentira entera, pero sí encapsula muy bien esa sensación real.

Me parece un gran disco para escuchar tanto enamorado como durante una ruptura. Tienes ‘Conocerte me cambió la vida’, pero también ‘Altamar’.
Esa es una canción muy curiosa. Ahí se me resbalan un montón de sentimientos y yo realmente lo que intentaba era escribir una canción compacta y bonita… ¿Tú que piensas de ‘Altamar’? No tengo claro cuál es su mensaje. Ni yo mismo, la verdad.

Me parece que la primera parte de la letra es fácil de seguir y se entiende completamente, pero luego empiezas a hablar de Dios. Ahí también me despistas a mí.
Eso es lo que más me gusta, el dejar libre la trama. Para mí, ‘Altamar’ representa una desorientación y una duda existencial profunda sobre quién eres tú mismo. Por eso puse a otras personas cantando, sin acreditarles, una letra que compuse yo. Para mí es muy difícil hacer un disco de buena vibra. Creo que ‘La Chica del Norte’ en general deja una buena onda, pero me costaría hacer un disco de principio a fin así. Por la naturaleza de cómo son las cosas: primero naces y tienes una buena infancia, la juventud suele estar mejor, en la adultez empiezas a saber un poco de qué va la vaina y en la adultez tardía empiezas a sufrir problemas de salud hasta que mueres. Eso es la vida si tienes suerte y la muerte no te ha interrumpido el ciclo antes. Entonces, sin intentar pensar en esto, a medida que va avanzando la creación de un disco se ve como falso y extraño seguir añadiendo canciones románticas o con un bagaje positivo. En general, 60% del disco es jodido emocionalmente. Desde ‘Aquel Bello Desliz’, que es la canción que divide el disco, se acaba la buena vibra.

En esta hablas de que el amor produce sentimientos tan extremos que, literalmente, consideras que no es para ti.
Esta canción tiene mis estrofas favoritas porque no la escribí para mí, sino para una amiga que estaba pasando por un momento muy difícil. Haciendo caso a Virginia Woolf, conecté con mis momentos de haberme sentido así para escribir la canción desde la piel de mi amiga. El tema no es muy triste, sino que es darse cuenta crudamente de algo. Es un análisis sobre darse cuenta de un aspecto del amor que creo que es incompatible con mi forma de ser.

Muchas canciones caen en lo de «no estoy hecho para el amor, tal, esto no es para mí», pero tú lo haces desde un lugar muy honesto. Todos nos vemos superados por el amor en algún momento.
Efectivamente. Eso es lo que ella me decía, que el amor es muy bonito y es la cosa más potente que hay, pero de repente es impredecible y te puede hacer más daño. Ella estaba muy afectada por una relación que estaba a punto de empezar y se acababa de romper, y eso le había pasado muchas veces. Estas son las herramientas que puede tener uno como escritor, sin ser manipulador y mala persona, porque obviamente lo más importante es la salud y el bienestar de mi amiga antes que mi canción. Uno puede utilizar el talento para escribir para intentar hacerlo desde distintos sitios que no sea el aburrido yo, que yo ya estoy cansado de mí mismo. Para mí, el mejor de los mejores en hacer esto en habla inglesa es Bob Dylan. En español es Joan Manuel Serrat. Siempre repito que ‘La Chica del Norte’ es donde aprendí a hacer canciones, porque es donde empiezo a comprender lo divertido e infinito que es el juego de hacer canciones.

«En ‘Considérame’ me tomaba demasiado en serio a mí mismo»

También creo que ‘Considérame’ se siente como una aproximación bastante clara a lo que luego has hecho en ‘La Chica del Norte’.
Claro, pero es que en ‘Considérame’ me tomaba demasiado en serio a mí mismo. Cuando haces canciones, tienes que estar jugando. Es una cosa muy bonita que he aprendido últimamente de escuchar mucho la carrera en solitario de John Lennon. En ‘Considérame’, yo escribí esas canciones porque me pesaban, porque no me quedaba otra. En ‘La Chica del Norte’ yo me sentaba y pensaba: «Voy a escribir una canción sobre esta vaina y me voy a divertir y voy a crear un mundo». ‘Considérame’ fue el primer disco en el que me alejé de la sociedad loca capitalista para vivir en el campo haciendo música. Es la respuesta a estar 6 años en una industria constantemente moviéndome y con mucho ruido en la cabeza. Digo que he aprendido ahora a hacer canciones porque ahora sé que se puede ser cruel con la música y, como te digo, ‘Considérame’ puede ser demasiado cruel. Es traerte demasiado a mi sufrimiento, a mi territorio, de una manera no muy elegante.

Para mí, la canción que es justo eso es ‘Soldados Subacuáticos’. Me parece que dices mucha verdad, pero creo que está claramente escrita desde una frustración.
Eso es. Eso es la luz roja. Es el tema que menos me gusta. ‘Mundo Azul’ habla de lo mismo, pero tiene una frase que es mucho más potente que toda ‘Soldados Subacuáticos’: «Miles de años hacia atrás / En algún lugar / Alguien lloró al ver que el tiempo pasará». Para mí esto es muchísimo más importante que «el que vive de la música ya no tiene alma de músico». A mí hay veces que me emociona, pero siento que la canción está manipulándome incluso a mí mismo. Durante esa época, yo me sentía jodido con respecto a la cancelación del futuro y la muerte de las expectativas como humanidad. Esto me atormentaba. Cuando escribí ‘Mundo Azul’, ya estaba mucho más a gusto con este pensamiento. Si hubiese sido más gracioso con ello, con alguna barra así… Tiene que haber eso en la música por el mero hecho de que estaos aquí vivos todos. En inglés lo tienen muy bien: playing music. Estamos jugando. Aunque lo estemos haciendo con sentimientos de mucho calibre, como la muerte o el final de una relación, tiene que mostrarse ese lado. John Lennon es el que hacía perfectamente este de no saber nunca cuándo está de coña y cuándo no. Yo siempre digo que ‘Imagine’ es una canción que está escrita totalmente de broma, en la que él se estaba despollando mientras la escribía. Y a la vez, wow. No le quita honestidad. Al fin y al cabo, tienes que llevar la vida con cierto humor.

En la reseña del disco, usé la frase de «¿Acaso no es un milagro?» de ‘Cada Cual Con Su Amor’ para referirme a la propia existencia de este disco, sobre todo viniendo de alguien tan involucrado con el pop underground, por así decirlo, como tú. No sé como lo percibes esto, pero sois un poco la resistencia.
Sí, y la verdad es que estaba preparado para todo tipo de respuestas que esto pudiese generar. Creía que me iban a tildar mucho de retro y vintage, pero nada más lejos de la realidad. Soy consciente de que he vivido en una casa en la que mi padre es muchísimo mayor de lo que suele ser un padre normal, y además es músico. He estado presente con la parte de la cultura que está viva desde los 60s, 70s, 80s… Entonces, soy consciente de toda la parte que no romantizo de ello. No glorifico cualquier pasado. Glorifico la época en la que la música no era un final capitalista, pero no los ideales que se tenían en esa época. Sí resalto una industria que, aunque era capitalista, no había llegado al extremo algorítmico en el que vivimos ahora. Tampoco es una lucha consciente. A mí lo único que me apetece hacer cuando estoy solo en el estudio es agarrar la batería y grabarme algo. Imaginarme que se llena de vientos o cuerdas me ayuda a llenar mi vida de inspiración. De la idea de una canción, me surge la idea de un álbum y esto se junta con la idea de llamar a ciertos músicos y, de repente, de una canción has planeado un año de tu vida. Para mí esto es lo que es ‘La Chica del Norte’, más que copiar a los Beatles, ni qué pollas. Yo a los Beatles de pequeño ni los escuchaba. Yo estoy copiando a los negros, coño, no a los blanquillos.

Lo mismo hicieron ellos (risas).
Exactamente. ¿Ahora estáis culpando al negro de copiar a los blancos? El negro hizo antes esto. Nat King cole hizo antes esto. Etta James hizo antes esto. Los Beatles ahora me caen infinitamente bien y siento que se dieron cuenta de este proceso de hacer canciones de una manera muy parecida a lo que estoy viviendo ahora mismo y ahora conecto muchísimo con ellos, pero ha sido después de hacer el disco. Tenía bastante miedo de que se me fuese a tachar de retro, pero creo que esa narrativa no ha calado tanto y estoy bastante contento por ello. Respecto a lo que decías de la resistencia, yo también estoy resistiendo la inmediatez del presente, componiendo una canción de forma bastante rápida pero dándole a la idea espacio suficiente para que se convierta en mi vida durante un montón de tiempo. Ahora lo acabo de volver a hacer, porque estoy haciendo otro álbum. Hace dos semanas dije: «Vale, has tenido esta idea. Pues ahora voy a coger esto y voy a hacer no sé qué y voy a grabar a esta gente en un gimnasio y voy a tal…». Hasta que consiga un cuarteto de cuerdas para grabar dentro de un gimnasio, tengo que ponerme a hacer otras cosas.

¿Por qué quieres grabar dentro de un gimnasio?
Tuve una reflexión sobre la reverb y estoy un poco rayado.

Sí, te vi hablando en Radio 3.
No lo dije bien ahí. Estaba la gente poniendo comentarios y tal y es como sí, tenéis razón, lo he explicado fatal. Todavía estoy en crisis y no sé muy bien qué pensar. Desde luego, siento que la reverb hoy en día forma parte del capitalismo. Básicamente, para que una inteligencia artificial imite una voz se le hace mucho más fácil inundarla de reverb y así al oído le parece más una voz real. Eso para mí ya dice que la reverb solía ser un símbolo de la época en la que estabas. Tú escuchas ‘Put Your Head On My Shoulder’ y esa reverb tan larga que tiene te dice que es una canción de los 60. Luego escuchas Phil Collins y el reverb que tiene el snare te indica que estás en los años 80. Escuchas Evanescence y la reverb que tiene esa voz, más digital y moderna, es lo que te dice que estás en los 90. La época actual es la de la inteligencia artificial, la de la ultraderecha y no quiero representar la reverb en mi obra porque es algo de este tiempo. Por otro lado, la no-reverb siempre ha existido en todas las épocas. Hasta ahora, la no-reverb siempre ha sido una opción. Como no quiero que toda mi discografía sea tan seca como ‘La Chica del Norte’, he pensado que me gustaría tomar en cuenta la reverb como si fuese algo que está pasando de verdad en un espacio muy grande, como un gimnasio o un pabellón.

Es tan poco común escuchar un disco hecho desde la falta de presión. O sea, que no tiene la presión de servir unos mínimos actuales.
Justo, yo no tenía ninguna. De hecho, hablé con mi mánager hace cuatro meses porque yo no quería sacar este disco. Me había gastado 7000 euros, lo terminé y estaba tan contento con cómo había quedado, sobre todo después de mezclarlo en analógico, que fue increíble y era la primera vez que lo hacía, que no me hacía falta nada más. Es la primera vez en mi vida que me gusta mi música realmente. Nunca me había gustado. Ahora sé que ‘La Chica del Norte’ va a envejecer bien con el tiempo. Hay gente que lo va a llamar pretencioso o pomposo, pero verdaderamente, en su concepción, es un disco, como decimos por aquí, sumamente copulativo. No busco una masturbación de mi ego, sino todo lo contrario: hacer música que ya se ha hecho antes. Para mí, dice bastante sobre lo que yo pienso de la música porque soy consciente de que no estoy inventando nada nuevo y por eso sentía que podía no sacarlo. Es música que hago por el bienestar de mi ser. No de mi ego, sino de mi ser. Joan, mi mánager, me convención de sacarlo diciendo que nos íbamos a divertir todavía más en los directos. Y ya está. Es la única razón por la que lo saqué.

«Quiero traer de vuelta una canción que la escuches y puedas venir con tu padre o tu abuelo a ver un bolo que, en algún punto, os emocione a los dos»

Yo eso lo veo como un gran valor de este disco. Estamos hartos de escuchar canciones que ya se han hecho en los 80 y que inundan las listas de éxitos. Como recuperación o actualización del pop clásico, ‘La Chica del Norte’ tenía que salir.
Me alegró mucho que en tu reseña lo llamases un disco de pop. Tenía mucho miedo de la prensa del jazz, del R&B… Lo del pibe negro haciendo jazz y R&B me lleva persiguiendo toda la vida. Cuando saqué ‘Considérame’ me decían que era jazz y R&B. Chicos, ¿habéis escuchado jazz o R&B? Se parece muchísimo más a la música de blancatas históricos como Joaquín Sabina. Por ejemplo, Jorge Drexler, más blanco que nadie, ¿diríais que ese pibe hacer R&B? Nadie dice eso. Yo, Roy Borland, con el nombre que tengo, es normal que se me diga que caigo en esas cosas. Cuando leí la review y veía que lo llevabas por ahí, es que es la realidad. El pop hoy en día es horrible. No es que sea horrible musicalmente, sino que es un concepto muy difícil de entender. Charli xcx es pop, pero a la vez supongo que Arctic Monkeys también. A la vez, siento que Barry B es pop. ¿Qué tiene que ver Barry B con Charli? Nada. Ni compositivamente, ni estéticamente. Estas personas no tienen nada en común, pero están juntas bajo la misma palabra extraña de tres letras que es pop. Cuando la industria funcionaba de otra forma, el pop era canciones en cuya composición estaba intrínseco que eran para un público muy grande. Para el padre, para el hijo y para el abuelo. Y yo quiero traer de vuelta eso: una canción que la escuches y puedas venir con tu padre o tu abuelo a ver un bolo que, en algún punto, os emocione a los dos. Ese concepto de pop es una cosa que me parece preciosa.

Conecto mucho con las generaciones que me preceden, pero vivo con una persona de 19 años que está ahora mismo tocando el saxo y estoy muy en contacto con el six-seven y con el final del mundo. Entonces, me apetece hacerle una canción que le haga traer buenos recuerdos a aquel que vivió los años 60 y que le traiga una paz de que la vida sigue estando más o menos comprensible a aquel que está viviendo la actualidad. Para mí, eso es pop. Yo esperaba que la gente no hiciese caso al disco y estoy bastante sorprendido porque sí ha ocurrido. No era la intención y tampoco es que esté yendo genial, porque no es lo que le toca. Imagínate que un disco profundamente anticapitalista lo reviente.

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