Luna Ki, una de las artistas españolas que más ha hablado de identidad no binaria y salud mental mientras ha hecho saltar por los aires las fronteras entre géneros, ha lanzado estos días el single ‘Diva suicida’. Pocas artistas se han atrevido a hablar de estas cosas de una manera tan frontal, aunque la canción está conectada con ‘Honey’, el tema que cerraba su anterior álbum, ‘Luna’. Allí ya cantaba: «sabes que me quiero morir, honey, y con las mismas ganas vivir». La contradicción, por tanto, no es nueva en Luna Ki: forma parte de su manera de expresarse.
En ‘Diva suicida’ esa contradicción se hace más diáfana. «Ya no puedo más», «ya no tengo ganas de llegar viejo», «quiero matarme, pero no me atrevo» o «llega la ambulancia; no le abro la puerta» son frases bastante bestias, vulnerables hasta el extremo, pero aparecen dentro de una canción que musicalmente va en dirección contraria. La producción, firmada junto a Ares Negrete de Nueve Desconocidos, es luminosa y energética, con unas guitarras y melodía muy punk-pop, toques de hyperpop y una energía acelerada.
‘Diva suicida’ funciona como puro drenaje emocional sin dejar de pasárselo bien. El tema habla de querer morir, pero también de agarrarse a la música, del miedo que impide hacerlo y de seguir queriendo ser «diva». El estribillo insiste en «suicida, viva» hasta convertir la contradicción en un mantra. La letra es incómoda y por momentos brutal, pero la canción sabe sonar extrañamente vitalista. Es bastante pegadiza, como todo lo que suele tocar la autora de ‘CL34N‘ (2022).
Es una Luna Ki especialmente fresca y despreocupada, aunque siga cantando desde un sitio muy vulnerable. Hay algo casi liberador en que una letra tan jodida vaya sobre unas guitarras tan luminosas. ‘Diva suicida’ es puro desahogo emocional, pero también tiene ganas de divertirse. Habla de querer morir, pero también de querer vivir, y convierte esa contradicción en pop.
