El último libro de la escritora belga Amélie Nothomb (de la que ya reseñamos, en su día, ‘Biografía del hambre’) es otra ida de pinza de esas a las que la escritora nos tiene acostumbrados. Yo soy fan de Nothomb desde que leí su primer libro, y entiendo que la diferencia entre un buen y un mal escritor radica en hacer más o menos atractivas sus paranoias. Las de la Nothomb son sin duda, de sobresaliente.
En ‘Ácido sulfúrico’, Amélie cuenta la historia de Panonnique, una joven francesa que es reclutada para participar en ‘Concentración’, el reality show más in de la televisión francesa. Allí, se simulan las condiciones de vida de un campo de refugiados, y los expulsados son eliminados del todo, vamos, que los ejecutan. Entre los concursantes cabe de todo: desde niños hasta ancianos pasando por mujeres.
Como siempre, la prosa de la belga es adictiva, y el libro engancha desde el primer párrafo, pero al final nos queda el regustillo de haber leído alguna obra mejor firmada por ella misma. Yo entiendo que es una historia muy buena y muy impactante, pero parece como si la hubiese dejado a medio pulir. Desgraciadamente, muchos detalles que podrían ser interesates se quedan en meros flecos en la historia. Pese a todo, completamente recomendable, sobre todo para plantearnos si -al paso que va la tele a día de hoy- esto podría suceder. Ah, no, que sucede ya… y se llama Guantánamo (*modo broma fácil off) 6.



The Gothic Archies es otro de los muchos proyectos que tiene ese tío pequeño y con tan mala leche, al que al menos un 50% de JNSP admira, y que se llama Stephin Merritt. Merritt es amigo de Daniel Handler, un pavo que tocó el acordeón en ’69 Love Songs’ pero que además está forradísimo porque es el escritor de la serie ‘A Series Of Unfortunate Events’ bajo el pseudónimo de 












El nuevo disco de Yoko Ono que está en boca de todos, ahora con el apodo de una empresa de telecomunicaciones, Ono, parece un disco de colaboraciones pero no lo es. Artistas alternativos, modernos y modernuquis han sido invitados a reinventar algunas de las canciones de la mujer de John Lennon, pero al contrario que, por ejemplo, el disco de duetos que publicó Jane Birkin hace un par de años, en este caso los grupos se han limitado, principalmente, a coger la pista vocal original (los Flaming Lips ni eso) y han rehecho las canciones. Vamos, que el simpático ‘Yes I’m a witch’ es en realidad un disco de remixes.
Como una corriente eléctrica que ilumina la vida de sus personajes y el pegamento que los une, el sexo es el eje central de esta curiosa película, ‘Shortbus’, la segunda de John Cameron Mitchell, a quien recordamos por la celebrada ‘Hedwig and the angry inch’. 
Qué alegría que ‘Out of the Woods’ nos devuelva a una Tracey Thorn espléndida que no veíamos desde hace más de 10 años. Everything but the girl no es uno de esos grupos más que pasa desapercibido. Durante dos décadas se ha distinguido por hacer canciones emotivas y personales (maritales), bien acercándose a la bossa o al folk, bien al trip-hop o al mejor dance. Este segundo disco en solitario de su cantante tiene un poco de cada cosa, y es bastante superior a ‘Temperamental’, el último de la pareja inglesa, que además hace ya 8 años que salió.






Hace dos años, recibíamos la triste noticia de la separación de Mercromina. La gira de reencuentro de Surfin’ Bichos atenuó un pesar al que se sumaba también el final de Chucho. Pero, ya por entonces, intuíamos que ni Joaquín Pascual ni Fernando Alfaro se quedarían en casa con los brazos cruzados. La música corre por sus venas. 
Un asistente que prefiere mantenerse en el anonimato, bailando Dover.
