
«El suicidio no se inventó para gente como ésa. Se inventó para gente como Virginia Woolf y Nick Drake. Y como yo. El suicidio se suponía que era de puta madre».
JJ es el personaje que los fans de ‘Alta Fidelidad’ adorarán de la última novela de Nick Hornby. Rockero fracasado metido a pizzero, compara a uno de los protagonistas suicidas de ‘En Picado’ con un miembro de Kraftwerk por su «pelo de la tele» y a otra la llama «una extraña versión de Mo Tucker de la Velvet Underground».
Anagrama publicó hace unos meses la nueva novela de Hornby. Cuatro personas de lo más dispar se encuentran en un rascacielos de Londres dispuestas a suicidarse: el mencionado JJ, Maureen, una madre con hijo inválido; Martin, un presentador que fue condenado por acostarse con una menor; y Jess, adolescente rebelde aunque hija de un ministro. A partir de ese momento entablarán, sin quererlo ninguno, una extraña relación que se promociona como llena de humor negro.
Cada uno de los cuatro protagonistas ejerce de narrador, a razón de dos o tres páginas por turno, y así, se producen algunos de los grandes momentos del libro, como cuando Jess explica que sus padres siempre prefirieron a su hermana, desaparecida: «¿Cómo el Señor y la Señora Minogue no iban a preferir a Kylie antes que a la otra?»; o que no le gusta nada Virginia Woolf aunque se siente identificada con ella porque «no se hacía entender», concluyendo que el error de la escritora fue «hacerlo público» y que no le extraña que se suicidara.
Sin embargo, no todo es tan divertido. A menudo las gracias resultan cansinas (ese «Perdón, Maureen» cada vez que alguien suelta un taco) y muchas de las situaciones y personajes no aportan ninguna carcajada. Las páginas pasan volando, pero sin la menor curiosidad sobre cómo acaba todo. 5,5.



El próximo 24 de septiembre sale a la venta la primera fragancia masculina de Tom Ford como diseñador en solitario. ‘Tom Ford for men’ es su sencillo pero contundente nombre, y viene apoyada por una campaña publicitaria de lo más prometedor, y que recuerda mucho a aquella otra de Gucci de la que el texano de oro era también responsable, en la que se veía un pubis delicadamente depilado con una G. Ya en aquellas épocas hubo su poquito de polémica por parte de algunos comentaristas ciertamente conservadores que hablaban de lo innecesario de exhibir semejante parte, y más depilada de aquella manera, para vender ropa. Ahora, esta fragancia viene precedida por un par de carteles de lo más sugerente, uno de ellos lo podéis ver aquí. El otro es muy similar, pero el frasquito se encuentra en el canalillo que una damisela se estruja para sujetarlo. Después de la rachita que llevamos de famosas que salen de marcha sin ropa interior y que enseñan hasta el carnet de identidad por debajo de la falda, estos anuncios nos van a parecer más inocentes que un cartel promocional de los Lunnis. 



Stephanie Dosen está entre la delicadeza de 
Spoon lo tienen difícil en un país como el nuestro. Carecen de la imagen guay necesaria para poblar las revistas de tendencias, que les podría permitir pasar a «ser lo más» y en vez de tocar en Moby Dick hacerlo en Arena o Joy. En el otro extremo, tampoco son lo suficientemente arriesgados y rarunos como para que alguien establezca en los foros una Plataforma Pro-Spoon en el 


¿Recuerdas tu primer beso, te enamoras de todos o todas a los que besas, todavía mandas postales y te importa más un abrazo que un fijador de pelo? ¿A pesar de lo mal que te va en el amor en el fondo te gusta reírte de ti mismo? ¿Te parece que un simple cumpleaños merece una canción y crees que la calidad de un tema se mide por sus posibilidades al piano o a una guitarra acústica?





Dicen que Kate Nash es la nueva 




Se van antiguos diseñadores (léase, Valentino) y nacen otros nuevos… Ya una ni se sorprende cuando la famosa de turno se pone a diseñar unas colecciones para unas firmas. Algunas son verdaderos aciertos como la famosa colaboración de Kate Moss para 



Muchos recordaréis a Múm por ser una de las grandes influencias de 
