
Bajo este título que me encanta y me horroriza a partes iguales se esconde la ganadora del Premio del Jurado al Mejor Guión, así como de la Concha de Plata a la Mejor Actriz (Blanca Portillo) de la última edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
Tres años después de ‘Héctor’, Gracia Querejeta vuelve a ponerse detrás de la cámara para presentarnos este drama a tres bandas. Una vez más los escenarios son lugares reales, por donde pasean personajes reales, con problemas similares a los que podemos tener cualquiera de nosotros. La historia es sencilla: la repentina muerte de su padre obliga a Ángela (Maribel Verdú) a ir a Madrid a encargarse de los papeleos. Allí se reencuentra con la novia de su padre (Blanca Portillo) y con el escenario de su niñez; una antigua y decadente sala de billares que amenaza con irse a la quiebra y que Ángela decide salvar del cierre volviendo a juntar al que fue el equipo de billar de su padre. Si bien la trama central «dos mujeres bien distintas condenadas a entenderse» está más vista que el TBO, es el conjunto de personajes satélite el que termina de dar sentido a la película y de diferenciarla de otras con estructura similar, dibujando el entramado de las relaciones de éstos con el difunto y actuando como hilo conductor de la película.
Los detractores de Maribel Verdú se tendrán que callar la boca una vez más, puesto que convence, como también lo hace la Portillo, aunque esto supongo que no será novedad para nadie. El resto del reparto está estupendo, menos José Luis García Pérez, que consigue estar plano en las escasas tres escenas en las que aparece. Una lástima, con el morbo que da. Por otro lado, y jugando en una liga distinta, está el niño, que pone una cara muy expresiva, eso sí, siempre la misma, así que más vale que te guste. Mención especial se merece Amparo Baró, que borda la interpretación de una madre que quiere vivir en una residencia de ancianos, un personaje que es para comérselo.








Espero que nadie se ofenda, pero no me podía resistir a plantar esta portada, hecha por un fan (o eso dicen en Pitchfork).




Mientras se publica el nuevo disco de Sr. Chinarro, por 


A pesar de que esta serie se lanzó en 2005, no ha sido hasta ahora cuando he conseguido verla. Lisa Kudrow, la archiconocida Phoebe Buffay de ‘Friends’ -una de las series que han marcado época y que seguimos viendo cuando nos la encontramos siendo emitida en Cuatroº- es la protagonista de ‘The Comeback’ una serie satírica que carga tanto contra los reality shows como contra las sitcoms. 

Aprovechando que Norma Cómics ha publicado los cuatro álbumes que componen la edición en castellano de la serie ‘
‘Overpowered’ (2007): Cuando se supo que el nuevo disco de Róisín Murphy no iba a contar con la colaboración de Matthew Herbert, y los rumores apuntaban a 



Desde hace meses el disco de The Field está en el 
Quién nos iba a decir que Viggo Mortensen podía dar tanto miedo… Aunque no es lo más aterrador de esta excepcional película, sórdida, asfixiante y realista como pocas, dirigida por David Cronenberg. Todo comienza en los días previos a la Navidad, cuando una comadrona (Naomi Watts) de un hospital londinense atiende a una jovencísima parturienta que se le muere en el quirófano, dejando a una niña y un misterioso diario escrito en ruso. Ella misma es descendiente de rusos, pero la particular relación que tiene con su familia hace que prefiera llevarle el diario a un completo desconocido para que se lo traduzca -este es el único detalle absurdo de la película-, y lo encuentra en un amable abuelete dueño de un restaurante. 


‘White Chalk’ (2007): Como anunció y ya sabemos todos, PJ Harvey ha publicado un disco compuesto básicamente en el piano. ¿Pero cuál ha sido finalmente el resultado? Muchos esperábamos un álbum lleno de baladas emocionantes a lo ‘The River’ o ‘We Float’, pero ‘White Chalk’ es en realidad uno de sus discos más espinosos y oscuros, sonando apropiado para el tono de Liza Fraser o incluso Siouxsie Sioux, es decir, demostrando definitivamente la versatilidad de la voz de Polly Jean. La muerte en general y el aborto en particular ocupan unas letras con múltiples referencias al miedo, al perdón después de un final o a lo que no crece y nunca crecerá. Un coitus interruptus que lamentablemente se materializa en la calidad de las composiciones. De una primera mitad sobrecogedora que alcanza su cenit en ‘When Under Ether’, ‘White Chalk’ y ‘Broken Harp’ pasamos a una segunda que sin estar fatal, es la responsable de que en estos días nos hayamos olvidado de sacar este artículo. Supervago.