En 1984 veía la luz una de las obras de más alcance del autor checo Milan Kundera, ‘La insoportable levedad del ser‘, durante su exilio en París (ciudad donde aún reside). Kundera, comunista en su juventud, no tardó en criticar duramente la política socialista de su país y de toda Europa del Este donde obviamente esta obra sufrió la censura esperada, a pesar de que el autor siempre rehuyó de admitir el contenido político de la misma.
22 años después de aquel momento se edita en su Chequia natal una de las obras más importantes del siglo XX, convirtiéndose además en un éxito de crítica y ventas en apenas tres semanas de estancia en el mercado. Kundera ha aclarado en el prólogo de esta edición que la obra debe entenderse simple y llanamente como una historia de amor a pesar de la importancia en el transcurso de la novela de la fuerte represión comunista y los hechos que tuvieron lugar en Praga en 1968.
‘La insoportable levedad del ser’ es para mí un libro de lectura obligada que, como poco, hace reflexionar sobre la levedad -y en contraposición el peso- de la vida y nuestro papel en ella. A través de la pareja que conforman Tomás y Teresa, su perro Karenin, Sabina y Franz, nos es posible adentrarnos en un trepidante viaje por la espiral introspectiva de la vulnerabilidad del más profundo yo frente al poder de decidir, de elegir entre moverse y dejarse llevar, amar y desear, caer o flotar. Cada vez que lo leo me hace tocar fondo y volver a resurgir del fango siempre de una forma distinta. A pesar de la existencia de traducciones clandestinas al checo, es una pena que la gran mayoría de los habitantes de esta República no supieran quién demonios era Milan Kundera hasta hace apenas unos días.







Hay tantos grupos a los que se ha comparado con My Bloody Valentine, que ya ni siquiera presto atención cuando se comenta que alguien está influido por esta banda. Pero con Serena Maneesh no ha pasado lo mismo. Recuerdo que alguien me dijo que se parecían muchísimo a ellos. La primera vez los escuché con escepticismo y no les presté mucha atención. Luego, vi que era algo más que un nuevo intento por imitarlos y la cosa cambió.


Cinco años después del excelente ‘It’s a wonderful life’ y de algún que otro problema con las drogas, Mark Linkous publica nuevo disco. Las colaboraciones con Dave Fridmann o un 
Hace unas semanas no sé dónde leí, creo que en una web relacionada con Sinnamon, que el nuevo disco de DJ Shadow iba a ser muy polémico. Que había gente que lo iba a considerar una revolución y gente que lo iba a considerar un truño. Y así ha sido. Si a todo el mundo ‘Endtroducing…’ (1996) le pareció una obra maestra, el tercer disco de Josh Davis, ‘The Outsider’ (2006), está siendo incluso más polémico que ‘The Private Press’ (2002). Aunque, la verdad, de momento son más abundantes las críticas que lo ponen a caldo (Pitchforkmedia, NME) o que tiran a tibias (Allmusic.com), que las más favorables (Uncut).


Siempre he creído que los buenos discos son aquellos que no entran a la primera. Esos que cuando le das al play por primera vez piensas eso de «Bueno, no está mal, pero no creo que me enganche». Y a lo tonto te encuentras escuchándolo sin parar, tarareando las canciones sin darte cuenta o haciendo playback por la calle cuando sale en la reproducción aleatoria del iPod.
Lupe Fiasco es musulmán, no bebe, no va a discotecas y no fuma. Como a su amigo Kanye West (con él colaboró en el single ‘Touch the sky’ de su disco ‘Late Registration), se le considera uno de los hip-hoperos más progresistas. Le encanta la cultura japonesa, el arte y además es diseñador de Reeboks. ‘Lupe Fiasco’s Flood and liquour’ es su primer disco y aunque él lo reconoce influido enormemente por «una de las mayores obras maestras de hip-hop, ‘It was written’ de Nas (1996)», ya hay quien ve el álbum como el sustituto perfecto de West hasta que éste presente su tercer disco.







358 años después de que nos lo pidieran y 7 meses después de que el grupo estuviera a punto de ser 


