‘Jackie’: a por el Oscar con un Chanel ensangrentado

Por | 16 Feb 17, 23:18

natalie-portmanCuando hace un par de años se anunció que el chileno Pablo Larraín (‘No‘, ‘El club‘) iba a dar el salto a Hollywood con un biopic sobre Jacqueline Kennedy protagonizado por Natalie Portman, solté un “NO” más grande que el del título de la película protagonizada por Gael García Bernal. De repente se me aparecieron Meryl Streep (‘La dama de hierro’), Nicole Kidman (‘Grace de Mónaco’) y Naomi Watts (‘Diana’) para recordarme lo que me esperaba.

Afortunadamente, no ha sido así. Por mucho que la Portman esté (merecidamente) nominada como actriz principal, ‘Jackie’ no es el biopic con lujuria por el Oscar que se podía esperar. Larraín ha conservado su personalidad y, como en la reciente ‘Neruda’, ha realizado una película biográfica poco convencional. ‘Jackie’ está articulada por medio de la entrevista que la ex primera dama concedió a la revista Life una semana después del asesinato de su marido. A través de continuos saltos temporales y acompañado por la turbadora música de Mica Levi (también nominada), el director narra los hechos que acontecieron en los días posteriores al magnicidio.

Larraín se pone un Chanel rosa y, como él mismo dice, nos ofrece un acercamiento a la viuda de Kennedy “desde la intimidad de lo privado”. Por un lado, reconstruye de forma brillante la realidad documentada (el célebre tour por la Casa Blanca, la película de Zapruder, las imágenes del funeral) y, por otro, imagina lo que ocurrió de puertas para adentro. Este contraste entre realidad y ficción le sirve al director como metáfora de la propia imagen de Jacqueline, de la creación de su mito, y como vehículo para reflexionar sobre la (re)(de)construcción de los relatos históricos.

En este sentido, ‘Jackie’ es como un retrato cubista de la ex primera dama; el reflejo fragmentado de un icono que, tras vivir un enorme trauma, se encuentra tan desorientado ante el futuro como, en algunos momentos, el propio espectador ante lo que está viendo. Esa es la paradoja de este biopic: cuanto más se acerca el director a la persona (hay una abundancia de primeros planos de la actriz) más lejos se queda el espectador de ella. La distancia emocional que impone es tan grande como la que hay entre la imagen mítica y la real de la viuda de Kennedy. Como dice ella misma mientras da una calada a un cigarrillo: “yo no fumo”. 6,9.

  • david

    Misma reacción cuando me enteré de esta peli, soy un poco reticente o cauteloso sobre este tipo de películas.
    El salto a Hollywood de Larraín, mmmmmm.
    Bueno Portman, te veré este finde y suerte en los Oscar aunque mi favorita es Huppert. Sin ver Jackie, creo que estas dos actrices son merecedoras.
    Eso pienso. No es lo mismo querer que creer.

  • Charlie

    Natalie Portman tiene algo a su favor, es judía, y como vemos esto tiene un gran peso entre los que “otorgan” el galardón. Mi favorita también es Isabel Huppert con su grandiosa actuación.

  • Darío Vigil

    Confio en Larraín, es muy bueno.

  • AnonymityIsOverrated

    ¿Por qué hablamos de “la Portman” y no “el Larraín”?

  • MARDEBERING

    Natalie Portman muy sobrevalorada

  • Teca

    Pues yo creo que La Dama de Hierro es un biopic muy bueno. Meryl Streep lo borda

  • Randy Marsh

    Pero hermosa

  • Juanjo Fernández

    Ambas formas son impropias en el idioma español. En cambio, en el catalán, el articulo puede ir ante un nombre propio. Curiosamente he escuchado más veces esa estructura catalana delante de nombres femeninos.

  • AnonymityIsOverrated

    Es la misma curiosidad la que me llevó a hacer ese comentario, aunque siendo justos, pude haberlo redactado mejor.

  • Juanjo Fernández

    Meryl Streep siempre lo clava.
    Yo creo que la comparación va en otro sentido. Es como comparar las fortalezas y objetivos de dos artistas completamente distintos.
    Meryl; aunque la película fuese de un mimo que hace el pino durante dos horas, va y te lo hace. Y encima tiene ganada a la crítica y al sector, a todos menos a Trump, claro. Va a tener el apoyo de los productores porque es un valor seguro. Porque allá donde huelen el premio es donde invierten, que eso aumenta la caja y recuperan la inversión y más …
    Larraín no es que no tenga fortalezas, es que aún tiene de pegar más fuerte para que en Hollywood se den cuenta de su valor y defender una visión propia allí en ese lupanar. No es que no busque un premio de la academia, le vendría DPM, es que quizás no sea tan prioritario como esas producciones en las que si metes a Glenn Close o a Meryl Streep casi te ganas una candidatura automática, a veces es descarado que están buscando eso . No podemos comparar a una artista asentada a la que la gente se le caen las bragas de la admiración (sorry, me tenía que poner Almodóvar) que a otro artista que busca un relato con su propia manera de ver, que además sea cautivador para la quincalla ésta que vota los Oscar. Parten de una desigualdad evidente (aunque a Larraín esto le concede cierta libertad creativa y menos presión, creo) aunque los dos son un primor, te lo concedo. Un saludo.

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