Björk / Vulnicura Strings

Por | 29 Dic 15, 21:55

björkEn un panorama musical como el actual, sobre todo en el ámbito del pop, en el que las «eras» de cada disco duran dos días, en algunos casos literalmente, hay que agradecer a Björk que opte por defender todos y cada uno de sus lanzamientos como si fuera el mejor que ha hecho en su vida. Su habilidad para exprimir al máximo el potencial de sus trabajos es admirable, aunque a menudo cuestionable dados los resultados (pienso en ‘bastards‘), pero una cosa está clara, y es que ser fan de Björk y coleccionista debe ser, para algunos y algunas, lo más parecido al paraíso.

La última idea de la islandesa ha sido reeditar su último disco, ‘Vulnicura‘, en formato acústico, eliminando de la mezcla todas las bases y paisajes electrónicos creados por ella en colaboración con Arca, autor del recomendado ‘Mutant‘, y The Haxan Cloak y dejando exclusivamente las cuerdas. Para eso, Björk ha mantenido las tomas vocales y arreglos de cuerda originales y añadido algún otro nuevo, como varios solos de violín interpretados por Una Sveinbjarnardóttir, o una Viola Organista, un instrumento inventado por Leonardo da Vinci que aparece aquí en su construcción más reciente, la del polaco Sławomir Zubrzycki.

Si la sección orquestal era en ‘Vulnicura’ la clave del disco -solo en momentos contados, como en ‘Black Lake’, las bases en cuestión tomaban un protagonismo esencial-, se puede decir que Björk ha reducido ‘Vulnicura’ ahora a su naturaleza fundamental, la de un disco de ruptura en formato acústico. No es de extrañar que algunas de sus melodías destaquen aquí más que nunca, como es el caso de ‘Quicksand’, que abandona su base maquetera para enfocarse en la belleza de su melodía vocal, o ‘Notget’, donde las cuerdas suenan con especial corpulencia e ímpetu.

Normalmente, las versiones acústicas sirven para realzar las virtudes y carencias de una obra musical. ‘Stonemilker’, por ejemplo, se confirma como la mejor canción del disco gracias a una melodía de belleza incontestable efectiva en cualquier mezcla (incluida la 8bit) pero ‘Black Lake’, devastadora en su versión original, presenta un desarrollo torpe sin esqueleto electrónico. Su versión instrumental, interpretado con la Viola Organista, no es menos emotiva pero más interesante en su desarrollo y resulta es un paisaje meditativo y, como asegura la misma Björk, «fantasmal» que evidencia la naturaleza medieval de la composición original.

‘Vulnicura Strings’ presenta, sin embargo, algunas decisiones extrañas. Para empezar, la ausencia de ‘History of Touches’. Vale que esta canción era la única de ‘Vulnicura’ sin cuerdas, ¿pero era tanto pedir componer un arreglo nuevo o reciclar alguno antiguo para esta canción que, además de ser una de las mejores, era la más corta del disco? ¿A qué viene esa manía por omitir unas canciones y repetir otras? Por otro lado, aquí hablamos de versiones originales, pero manteniendo estos temas las tomas vocales del álbum, algunas de ellas suenan, sin bases, directamente inacabadas, como es el caso de ‘Atom Dance’, cuyas ufanas y saltarinas cuerdas quedan cojas hacia la mitad, o ‘Lionsong’, que, por alguna razón, mantiene los «vocoders».

La gran sorpresa del álbum, eso sí, la da ‘Family’, que Björk ha optado por reinterpretar enteramente sin letra. El resultado es una magistral composición polifónica en la que la variedad de pasajes melódicos crean un hermoso diálogo de claroscuros imposible de ignorar. Esta versión no logra reproducir la emotividad de la pista original; sin embargo, propone un paisaje solitario y contemplativo a través del cual muchos y muchas entenderán de qué va este disco exactamente. Porque no son solo las melodías y las letras lo que dan sentido a ‘Vulnicura’, también la originalidad de sus arreglos orquestales, unas veces vivaces y fluidos, otros ingrávidos y dilatados como un «drone» ambiental, ofrecen, y lo siguen haciendo aquí, una escucha estimulante y memorable.

Calificación: 7,1/10
Lo mejor: ‘Stonemilker’, ‘Notget’, ‘Quicksand’, ‘Family’,
Te gustará si te gusta: Arvo Pärt, Meredith Monk, Joni Mitchell
Escúchalo: Spotify

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