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C. Tangana ríe mejor: la ostentosa presentación en directo de ‘Ídolo’ y la «destrucción» de este, en 5 claves

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C. Tangana ríe mejor: la ostentosa presentación en directo de ‘Ídolo’ y la «destrucción» de este, en 5 claves

La presentación de ‘Ídolo‘, uno de los discos fundamentales de 2017, ha llegado a La Riviera 6 meses después de su edición, en una doble fecha -jueves 26 y viernes 27 de abril- tras haberse agotado las entradas para el viernes con meses de antelación. Por qué se ha producido una presentación tan tardía en la propia ciudad de C. Tangana -hubo concierto en Barcelona hace unas semanas, pero sin el mismo montaje- es algo que queda explicado cuando ves el show, que no es precisamente el improvisado por un rapero soltando rimas por encima de unas voces pregrabadas -que las hubo y en exceso, por supuesto- y un DJ tirando bases. Esta fue la presentación de ‘Ídolo’ en 5 claves.

La producción y el montaje

Muy, muy rara vez se ve una producción en una sala con capacidad para algo menos de 2.000 personas, como la que se vio anoche en La Riviera. C. Tangana estaba acompañado por Alizzz, puntualmente por miembros de Agorazein y otros artistas cercanos, pero también por una corte de bailarines que iban apareciendo en algunas canciones. Las más llamativas eran las «pole dancers» que encontrábamos a ambos lados del escenario, pero también habíamos visto salir a Puchito de una doble altura, hubo chorrazos de pirotecnia desde ‘Pa que brille’, doble pantalla y se repartieron caretas con el careto de C. Tangana. En el improbable caso de que no conocieras la veintena de éxitos del artista -y allí fueron muchos los que, cual en concierto de Justin Bieber o Lana del Rey, gritaron cada letra de pe a pa-, era difícil que te aburrieras. Desconozco el libro de cuentas del show, y no creo que nadie perdiera dinero, pero sí estoy seguro de que la gente habría salido casi igual de contenta si el presupuesto del show se hubiera reducido a la mitad.

El momento queer y su opuesto

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¿C. Tangana actuando bastante vestido mientras unas «pole dancers» bailan medio desnudas? Todos sabemos la mala pinta que tiene esto. Y sin embargo, C. Tangana tenía reservado un as en la manga: la reivindicación de ‘Pop Ur Pussy‘, su himno queer, con bailarines masculinos con tacones, también ejerciendo de strippers en sendas varas. Y hubo chavales -el público en general debía de rondar los 25 o 27 años- que cantaron este tema a voz en grito como si fuera su mayor hit. Eso sí, quien pensara que Puchito estaba abrazando las mieles de lo políticamente correcto, que espere al punto siguiente, en el que la palabra «maricones» apareció no menos de 5 veces.

La destrucción del ‘Ídolo’

El artista ha elaborado este espectáculo en torno a la idea de «ídolo» y así lo explicaba ayer: «Hace un año me propuse construir un ídolo, pero el único ídolo que se respeta es el ídolo muerto». Por eso, quizá, la edición de la mixtape ‘Avida Dollars‘ estuvo siempre en el plan de este concierto, pues ahora lo que C. Tangana plantea es «destruir a ese ídolo». Tras abortar dos veces deliberadamente ‘Mala mujer’, entre vítores de «cabrón» e «hijo de puta», alguien aparece en escena, dispara y mata a C. Tangana. La crew del artista acude a reanimarle mientras uno de los chicos repite: «¡han matado a Dios, maricones!». Después, Puchito revive, sí que termina cantando ‘Mala mujer’, acabando luego el show con ‘Llorando en la limo‘, un tema con Agorazein y ‘C.H.I.T.O.’ aún con cita a Carlotta Cosials, pese a que ya no le hace tanta gracia a la co-líder de Hinds.

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La solidez del repertorio y de la crew

Todo este show no sería posible sin dos cosas. En primer lugar, los artistas a los que Puchito no para de agradecer: «Alizzz, el mejor productor de España», «Sticky M.A., el mejor rapero del país», que había ejercido de telonero interpretando hits también tan coreados como ‘Guadalupe’, ‘Humo y fuego’ y la final ‘YanoaY’, etcétera. Y en segundo, la enorme cantidad de éxitos de C. Tangana. Además de los ya mencionados, no faltaron ‘Intoxicao’, ‘De pie’, ‘Espabilao’, ‘Persiguiéndonos’, ‘Inditex’, ‘No te pegas’, una versión de ‘100k pasos’ a modo de post-punk destartalado con Agorazein, ‘Lo hace conmigo’, ‘Guerrera’ y ya varias canciones de ‘Avida Dollars’ recibidas como El Mesías, como es el caso de ‘Still Rapping’, muy especialmente ‘Cuando me miras’ y ‘Baile de la lluvia’, cuyo «no sabes escribir eso, no pasa na» parece llevar años ahí… cuando lleva una semana. ‘Llorando en la limo’ se permite el lujo de sonar 2 veces seguidas, una en directo y otra en lata, dejando esa sensación, tan Rihanna, de que su último single es siempre el mejor. Entre las ausencias, ‘Antes de morirme’, ‘Na de na’ y canciones que ya son prehistoria como ‘Los chikos de Madriz’ o ‘Bolsas’. Por cierto, es muy llamativo cómo algunas canciones son principalmente cantadas por las chicas (‘De pie’, ‘Mala mujer’) y otras por los chicos (‘No te pegas’, ‘Still Rapping’).

C. Tangana sí es un ídolo

El show es excesivo y ostentoso como toda la campaña, en el momento del tiro jugando con dudoso gusto con el destino fatal de los raperos internacionales, entre la misma muerte del artista (Tupac, The Notorious Big) y las idas de olla más gratuitas (Kanye West). Pero lo seguro es que el concierto de C. Tangana no está al alcance de cualquiera. En primer lugar, se atreve a hacerlo. En medio de una espiral de odio que salpica regular o cíclicamente Instagram, Youtube o los comments de nuestra web, muy españoleta toda ella, el artista no agacha la cabeza o emigra sino que se crece o juega a que se crece. Y juraría que es más bien lo primero. Por mucho que ‘Ídolo’ encierre la lectura de hablar sobre sus inseguridades, C. Tangana es un artista mucho más inteligente, duradero y seguro de lo que aparenta. Su colección de hits es un dato estadístico contrastable, pero además, es consciente de que no ha de jugar a corto plazo.

Anoche se tiraron billetes al público, en lo que parecía otro momento gratuito, altivo, disfrutable y olvidable, pero el que seguro que no se desperdició fue el dinero del montaje del show «que se tiró» sin tanta necesidad. Puede que el margen del concierto no fuera muy alto por los elevados costes de producción, pero el cantante sabe que puede seguir ganando público si su show en directo es «crema», fijándose más en los grandes internacionales que en lo nacional. De alguna manera no está haciendo este show tanto para lucrarse como para mantenerse.

C. Tangana puede jugar con el uso de la palabra «ídolo» y su destrucción, pero no cabe duda de que es uno de ellos. No hay más que ver su forma de moverse por el escenario, sus tablas, o la confianza con la que pidió que «cortemos la polla» a «los de ayer», si nos los cruzamos por la calle, en referencia a los violadores de La Manada. Dirigiéndose a su público, incluso en esos cansinos «¿queréis que me vaya a mi puta casa?» que se alargaron durante la última media hora, cantando cuando le da por ahí por encima de un pregrabado, encendiendo los neones de «ÍDOLO» antes de su salida solo para darse el gustazo de provocar el delirio colectivo o quitándose una sudadera, es lo que se conoce como un ídolo de masas. 9.

yo solo sé que olvidarte no puedo @c.tangana 🌹☠️🖤

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