Miss Caffeina / Oh Long Johnson

Por | 01 Mar 19, 0:09

Miss Caffeina han dejado atrás todo tipo de prejuicios en ‘Oh Long Johnson’, haciendo el disco de pop electrónico que antes no se hubieran atrevido según sus propias palabras. ‘Detroit‘ fue un avance en ese sentido, pues fue un álbum en el que cabían como referencia tanto los Killers más poperos como los años 80 de Tino Casal; y el nuevo es un paso más en esa misma dirección. Para muestra el tema titular y primero en la secuencia, con unos desvergonzados teclados a lo Camela y frases como “a males de muchos, Consuelo Berlanga”.

La deriva artística de Miss Caffeina es indisociable del hecho de que su líder Alberto Jiménez se haya convertido en uno de los portavoces más importantes de la comunidad LGTB+, aunque haya sido de manera un tanto involuntaria o por descarte (porque no hay muchos más cantantes jóvenes en España que se hayan atrevido a dar el paso), como ha sucedido a Javiera Mena. El caso es que muchas de las canciones de este nuevo álbum son una invitación a ser uno mismo, como el propio single ‘Merlí’, escrito en este caso por el guitarrista Sergio Sastre e inspirado en la serie homónima de la TV3, de vibrantes pre-estribillo en catalán y contundentes teclados; o el buzz single ‘Reina’, escrito en ese caso por Alberto.

Puede que no lo apreciáramos en las primeras escuchas, pero ‘Reina’ es una de las composiciones más bonitas que haya escrito jamás Jiménez, pues en ella vuelve a su pueblo, Talavera de la Reina, para enfrentarse a sus miedos, a los tiempos en que sufrió bullying, y de manera significativa, también a los tiempos en que volvió, arrogante, mirando a los demás por encima del hombro: “Volveré con más cordura / Más sereno y con arrugas / Pasearé por el colegio / Esta vez sin tener miedo / Volveré para enseñarte / Que al final hice algo bueno / Con todas tus frases hechas / Con todos tus golpes secos”. Esta historia de Alberto hablando de aquel lugar “donde solía tener un padre, donde jugaba a ser cantante” puede ser la más personal que ha escrito pero es a la vez la más universal. Jiménez no ha escondido nada y ha tenido el valor de llamar a esto ‘Reina’ (sorry, Tracey Thorn, te ha salido más competencia), ¿pero quién, hetero o gay, grande o pequeño, hombre o mujer, no se ha estremecido al volver a pasar por la puerta de su colegio recordando lo peor que le pasó allá dentro, en aquel lugar que recordaba tres veces más grande de lo que resultó ser?

En una línea similar, ‘Calambre’ parece dirigirse a aquellos que se levantan odiando en frases como “corrí a veces de puntillas por si no era bienvenido, por si nunca fui invitado” y “rogué no ser decapitado en la fiesta más bonita que preparas cada año” mientras al final ese “eres el hombre más viril y más osado” no puede sonar más irónico. ‘Planta de interior’, con un estribillo como ideado para sus conciertos que dice nada menos que “para ya de joder, ¡joder, joder!”, evoca la “alta toxicidad” y las “polémicas” de las redes sociales que nos suelen amargar la tarde, sobre las que ironiza el propio título del álbum, inspirado en un meme.

Pero hay por supuesto otras temáticas en ‘Oh Long Johnson’ y así el segundo single oficial ‘Prende’, sirviéndose de un simpático modulador vocal, habla de tentaciones y hedonismo; mientras que, por contraste, el disco se cierra con ‘Ausentes presentes’. No me extraña que el padre de su autor, de nuevo Sergio Sastre, dijera “Perales” nada más escucharla: a mí me pasó exactamente lo mismo con esta composición triste y confesional que parece hablar sobre el miedo al olvido. Guiada por un piano muy 70’s -mitad Carole King mitad David Bowie-, la balada ha sido relegada al último lugar del álbum, hasta entonces muy focalizado hacia la electrónica, si bien no prescinde de los sintes.

‘Oh Long Johnson’ había ofrecido hasta entonces una colección de canciones entregadas al disco como ‘Planta interior’, de guitarras muy Chic, o ‘Fiesta nacional’; al acid y al dance noventero como el rompepistas ‘Cola de pez (fuego)’; al experimento, como ese ‘Calambre’ que comienza en plan balada pero termina con unos bajos duros que ni el trap; o al italo, que se asoma levemente por ‘El gran temblor’. El grupo ha confiado todo ello a su mano derecha, el británico Max Dingel, y a veces el aire retro dado a algunas producciones no es el óptimo. Al fin y al cabo uno no se va a Londres para sonar a Camela nada más empezar el disco y a Fangoria en la desaprovechada ‘El gran temblor’, cuya melodía y carácter épico merecían un tratamiento más fino. Igual Miss Caffeina ya están muy por encima en ambiciones de bandas producidas por Dingel tipo White Lies.

Pero no cabe duda de que el grupo ha dado en más de la mitad del disco con nuevas canciones con las que conectar con la nueva generación millennial a la que se dirigen con vídeos como el de ‘Merlí’, inspirado en los Stories de Instagram; e ilusionar a otra más talluda que no ha perdido la ilusión por la música nueva, a la que textos y teclados removerán ciertas cosas. “Esto va de cometer los mismos errores de siempre, los mismos putos errores, los mismos errores”, se jacta ‘Bitácora’. Y la verdad, “menos mal que aún podemos cantar a voz en grito. Menos mal que aún nos queda este punto de conexión”.

Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘Reina’, ‘Merlí’, ‘Cola de pez (fuego)’, ‘Prende’
Te gustará si te gustan: Zahara, Dorian, Fangoria, la parte más electrónica de ‘Detroit’
Escúchalo: Spotify

Etiquetas:
  • KateBiatch

    Discazo! A mi me transmiten un rollazo increible. Un gran SI a este sonido y ‘Cola de pez (fuego)’ es la hostia divina. Yo les hubiese marcado un 9 y me quedaba tan ancho, total si a los Cupido les metisteis un 8…

  • theboy

    Me encanta el nuevo single!

  • BritBrit

    Pues para mi asombro, me han sorprendido de manera bastante agradable! Se me hace más entretenido que Detroit, aunque realmente no se si me suena a moderno o a retro, pero desde luego les encuentro un estilo bastante propio en lo que se refiere a la música española de hoy en dia. Suena bailable, sin duda. Mi pega es que sigo echando de menos guitarras como en trabajos más antiguos.

  • Maximiliano Sebastián Díaz Gon

    “¿pero quién, hetero o gay, grande o pequeño, hombre o mujer, no se ha estremecido al volver a pasar por la puerta de su colegio recordando lo peor que le pasó allá dentro, en aquel lugar que recordaba tres veces más grande de lo que resultó ser?” Me ha encantado la frase. Nos ha pasado a muchos.

    El disco me está encantando. Me he levantado con él y ¡qué buena manera de empezar el viernes!. Los conciertos se van a convertir en una discoteca. Supongo que tendré que oirlo más, pero para mi es un 9.

  • Feli Sulca

    Yo le doy el 10/10

  • David

    Yo voy a ser la nota discordante en toda la euforia colectiva.
    Por supuesto respeto perfectamente que os encante a los demás. Yo parto de la base de que me encantaban sus dos primeros discos y esto es diametralmente distinto.
    Me lo pueden vender como evolución, como desmarcarnos de lo que hacen los demás, como pop sin complejos, como quieran. Pero es algo tan distinto que no me llega ni la mitad que lo antiguo.
    Y está el eterno debate de ¿pero querrías una copia exacta de lo que han hecho siempre? Pues quizás sí, porque este disco no me suena a lo que me gustaba de Miss Caffeina y entonces tengo que partir de cero a la hora de asimilarlo y me rechina por todas partes.
    Y no, no soy el típico de “todo lo antiguo era mucho mejor, ahora ya no hay música buena”. Claro que la hay y más que nunca.

    En cuanto al uso masivo de los sintetizadores, claro que pienso que son un complemento maravilloso y súper potente para crear música, pero a mí me gusta como complemento que potencia no como columna vertebral de todo.
    Dicho todo esto, respeto y me alegro de que os encante.

  • Yex Brown

    No hay canción mala la verdad. Así en la primera escucha me ha encantado “Bitácora”…esos acordes de guitarra me emocionan que, por cierto, echo de menos el estilo más guitarrero de Detroit, que en general me gustó mas que éste.

  • A.

    Me gusta mucho este sonido y me parece muy guay lo que están haciendo. Lo único que me crispa mucho es el look de los dos chicos que no son ni Sergio ni Alberto, que van hechos dos cuadros y encima me los ponen en primer plano en portada.

    Me gusta mucho más este disco que Detroit que a mí no me gustó nada.

  • soplagaitas

    Lo he escuchado esta mañana y lo que más mola, creo que a parte del sonido que es más sutil que en Detroit, es que Alberto (ya te caiga mejor/peor) se desnuda bastante en las letras, como en Fiesta Nacional y Calambres. Esa actitud de guardarse poco siempre es estimulante.

  • Calico FPC

    No me parece mejor que Detroit pero la papeleta que tenían era complicada después del hitazo que fue Mira como vuelo y la han resuelto bien

  • theboy

    Después de oírlo varias veces, es impresionante e indiscutible el “paso adelante” en su madurez cantada, y trayectoria. Me gusta muncho muncho muncho! Lo de la imagen ya… me lo reservo. Pero espero q no se marquen un “Dover”, sino a ver cómo salen de esa.

Send this to a friend