Tame Impala / The Slow Rush

Por | 14 Feb 20, 0:00

En los cinco años que separan ‘Currents’ del nuevo disco de Tame Impala, ‘The Slow Rush’, Kevin Parker no se ha prodigado demasiado por los medios ni ha empezado a ser esa persona adicta a Instagram que nunca ha sido, pero al menos sí ha hecho un ejercicio de abandono de zona de confort bastante admirable: ha co-escrito el primer single de ‘Joanne’ de Lady Gaga, compuesto para Kanye West, «cedido» un tema a Rihanna, producido a Travis Scott, colaborado tanto con Theophilus London como con ZHU, remezclado a Miguel… y la guinda del pastel: se ha casado. Si había alguna duda de que Kevin Parker es hoy un hombre diferente al que firmó el introspectivo ‘InnerSpeaker’ hace casi una década, una primera escucha de ‘The Slow Rush’ lo confirma: aquel hombre que quería trabajar con Kylie Minogue, flipaba con ‘Stayin’ Alive’ de Bee Gees hasta arriba de setas mágicas y ahora declara que quiere ser como Max Martin ya no tiene miedo de ser P-O-P en toda regla.

Esta evolución de Tame Impala hacia el pop, en la que deja atrás definitivamente la época en que escondía sus miedos e inseguridades en kilos de guitarras distorsionadas (sin descuidar nunca unas melodías que podían ser maravillosas, como la de ‘Mind Mischief‘), viene con sus más y sus menos. Si ‘Patience’, el single de regreso de Tame Impala después de casi un lustro, se quedaba a medio gas, resultando decepcionante como «comeback», este ya ni siquiera forma parte de ‘The Slow Rush’… y al final se le termina echando un poco de menos. ¿Será que no estaba tan mal? Su sonido de disco-house veraniego pasado por el filtro psicodélico de Tame Impala era elegante, y de hecho es replicado con menos acierto en otros puntos del álbum como ‘Tomorrow’s Dust’, pero su prematuro lanzamiento y tibia acogida daban a entender que Parker no tenía entre manos otro ‘The Less I Know the Better’, cosa que ‘The Slow Rush’ confirma… al menos de momento. ¿Y qué entrega Parker en su lugar? Ni más ni menos que un trabajo que parece menor en su carrera, pero que a la vez suena totalmente eufórico, feliz, satisfecho… y, a consecuencia de todo ello, estilísticamente más disco, más easy-listening, más soft-rock… entre otras cosas. En definitiva, una evolución honesta por parte de Parker que también se traduce en unos textos muy claros y sinceros que pueden hablar sin tapujos sobre un familiar cercano que ha fallecido (‘Posthumous Forgiveness’) o entregar almibaradas rimas tipo «traguémonos esta mágica poción de amor y devoción» que podrían haber firmado tanto Barry White como Rocío Jurado (‘Instant Destiny’).

En una entrevista, el propio Parker nos ha contado: “en trabajos anteriores me he arrepentido de rebajar ese tono “cheesy”, de esconderme, de sonar menos revelador, menos grande… y en ‘The Slow Rush’ he querido dejar claro que ya no tengo miedo de esas cosas”. Aunque añade que aún tiene presente sonar azucarado, en ‘The Slow Rush’ no lo parece. Si el pegadizo estribillo de ‘Instant Destiny’ suena como la sintonía de un programa de televisión de los años 70, la letra no puede ser más idílica en su retrato de un amor con el que Parker se imagina viviendo «en una casa en Miami» o compartiendo un nombre tatuado. Y si la canción que abre el disco, la electrónica ‘One More Year’, que busca una apertura épica sin ser ‘Let it Happen’, habla sobre ser tan feliz con esa persona que no importa el tiempo ni lo que pase ahí afuera, ‘Tomorrow’s Dust’ suena al trabajo de un hombre que, alcanzada la treintena, acumula ya más certezas que dudas: «no sirve de nada anhelar un amor cuando estás solo, ni llorar afuera si no hay nadie en casa, ni volar a la luna si nadie te va a creer» es posiblemente uno de los pasajes mas sabios de su repertorio.

El espíritu relajado de ‘The Slow Rush’ se refleja en todo el álbum a nivel de melodías e instrumentación. Si en el medio tiempo disco ‘Breathe Deeper’ conviven motivos latinos e easy-listening con una coda muy Daft Punk, la festiva ‘Is it True’ presenta una melodía de sintetizador que podrían haber firmado los últimos Novedades Carminha y el pegadizo single ‘Lost in Yesterday’ suena totalmente en paz con su mensaje de mirar hacia adelante y no vivir inmerso en la nostalgia. El single previo, ‘Borderline‘, con su punto horterilla y sus ecos a Bee Gees, no puede sonar más despreocupado, cóctel en mano. La canción más intensa del álbum, ‘Posthumous Forgiveness’, en la que Parker se dirige a su fallecido padre primero con rencor por sus errores («podías llenar océanos en todas las lagunas que dejaste, en las explicaciones que dabas») pero después con el devastador anhelo de ese chaval que daría todo por volver a ver a su padre un sola vez (la segunda parte de esta canción puede ser la más bonita del disco), es en realidad totalmente soft-rock. Incluso el único eco del viejo Tame Impala en ‘The Slow Rush’, ‘It Might Be Time’, expresa lo que, en el contexto del álbum, termina confirmándose como una preocupación pasajera: «puede que sea el momento de asumir que ya no eres tan guay como antes, ni tan joven como antes». En ‘The Slow Rush’ prima la sensación de que ser el «viejo Kevin Parker» no es una prioridad para el artista.

Dicho todo esto, ‘The Slow Rush’ demuestra que para el australiano tampoco ha sido una prioridad, esta vez, igualar logros pasados. Asumida la decepción que produce no encontrar por aquí otro ‘Let it Happen’ capaz de ser el temazo de año como lo fue en su momento, ni otro ‘The Less I Know the Better’ capaz de poner de acuerdo a cientos de millones de personas de la valía de Tame Impala como no ha conseguido ninguna otra canción del australiano (va a por las 500 millones de reproducciones en Spotify), pone aún más triste descubrir que lo que al principio parece será la gran cumbre del álbum que esperabas, ‘Glimmer’, es solo un interludio. ¿No había dentro de este ritmo disco totalmente glamuroso un hit épico que desarrollar? ¡Si parece que va a ser el nuevo ‘Wave to Anchor‘! Al final, lo que más se echa de menos en ‘The Slow Rush’ no es ‘Patience’ sino un momento deslumbrante y glorioso de verdad, dentro de toda la paz y felicidad que desprenden sus canciones producto del buen momento personal en que Parker, afortunadamente, se encuentra.

Calificación: 7,2/10
Lo mejor: ‘Instant Destiny’, ‘Borderline’, ‘Posthumous Forgiveness’, ‘Lost in Yesterday’
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