Miley Cyrus / Breakout

Por | 06 Dic 20, 12:52

Miley Cyrus ya había publicado varios discos como Hannah Montana, entre ellos uno titulado «conoce a Miley Cyrus», antes de lanzar el primero al margen del personaje que la hace famosa con solo 14 años. En ‘Breakout’, publicado en el verano de 2008, cuando Miley ya es una superestrella adolescente conocida en todo el globo, la cantante busca «romper» definitivamente con Hannah Montana y exponer «todo lo que Miley es capaz de ofrecer». El mundo todavía no ha conocido ‘Party in the US.A.’ ni la etapa de ‘Bangerz‘ ni los nuevos niveles de vergüenza ajena que provocará el vídeo de ‘We Can’t Stop’. El de ‘Wrecking Ball’, que se convertirá en el más icónico de su carrera, aún no está en el horizonte, y tampoco se ha enfrentado la audiencia aún a todas las polémicas de Miley con el «twerking», la apropiación cultural, el uso de drogas, blandas y duras, reflejado en un disco psicodélico creado junto a Wayne Coyne de The Flaming Lips; su sexualización extrema y la crisis de identidad que marcará recurrentemente su carrera.

Lo fascinante de escuchar ‘Breakout’ a día de hoy es descubrir lo próximo que suena en partes a ‘Plastic Hearts‘, el nuevo trabajo de Miley editado hace una semana y, por lo tanto, a esa Miley que por fin parece haberse encontrado a sí misma después de años de reinvenciones no demasiado convincentes. Si el tema titular, por su urgencia pop-rock, podría haber aparecido en ‘Plastic Hearts’ sin problema, únicamente con una letra más adulta que no hable de estar «aburrida del instituto» y de que tus padres te digan «lo que tienes que hacer», pues incluso incorpora sintetizadores muy «new wave» en el puente; el single ‘Fly On the Wall’ resulta que parece inspirado en el electro-rock de grupos como Yeah Yeah Yeahs, rematado por un gancho en el estribillo de lo más «trippy». Y si ‘Bottom of the Ocean’ remite a las baladas synth-pop de los años 80, hay que mencionar que la canción está inspirada por la muerte de un pez de Miley, exactamente como una de las pistas de su disco psicodélico titulado «mascotas muertas». Por no hablar de que el álbum incluye ya una versión de ‘Girls Just Wanna Have Fun’ de Cyndi Lauper, una de tantas canciones de aquella década a las que Miley hincará el diente en años venideros.

Cuando aún no todo el mundo es consciente de que Miley Cyrus es hija de Billy Ray Cyrus, el autor de ‘Achy Breaky Heart’, en España conocida como «no rompas más mi pobre corazón» en la versión de Coyote Dax, la cantante decide presentar su debut oficial con un single que suena inspirado en la Shania Twain más rockera, y un poco también en Natalie Imbruglia. ‘7 Things’ alterna estrofas bastante contenidas con un estribillo histérico que explota enumerando las cosas que Miley odia de su chico, para concluir con un «plot twist» de esos que tanto se dan en el country. Las guitarras acústicas vuelven a aparecer más adelante en la balada ‘These Four Walls’, pero el sonido de ‘Breakout’ está dominado por un pop-rock que no suena tan enlatado como cabría esperar, pero tampoco nada próximo a los sonidos más adultos que interesarán a Miley solo un año después, cuando se declarará seguidora de Radiohead y de Nirvana y se propondrá «arruinar» a los primeros después de que estos se nieguen a conocerla en una gala de premios. Un ejemplo claro de este pop-rock desfasadete es ‘The Driveaway’, guitarrera balada que graba primero Katy Perry y que podría haber aparecido en su paupérrimo primer disco, editado en el mismo año.

En un disco que habla sobre todo de desamores, rupturas (la de Miley con Nick Jonas aunque esta nunca ni desmienta ni confirme esta información) y de lo duro que es ser adolescente, Miley encuentra un hueco en él para abordar intereses más personales. ‘Wake Up America’ se dirige a la población estadounidense para instarla a luchar contra el cambio climático («sé que no queréis oírlo, sobre todo viniendo de alguien tan joven como yo», canta Miley, cual Greta Thunberg) y tanto ‘Fly On the Wall’ como ‘Simple Song’ tratan el tema de la fama, el primero desde el punto de vista de una estrella que huye de los paparazzi, y el segundo, un corte que hoy grabaría gente como Halsey, desde la perspectiva de una joven adolescente que llega a sufrir ataques de ansiedad antes de subirse a un escenario, debido a la presión que ejerce en ella su popularidad.

Con todo, habla bien de Miley que lo peor de ‘Breakout’ sea la versión de ‘Girls Just Wanna Have Fun’, que además de quedar desprovista de toda la euforia y emoción que caracterizaba a la grabación original, incorpora unas espantosas cuerdecitas sintetizadas que ríete tú de ‘Call Me Maybe’ de Carly Rae Jepsen. De hecho, si hay un tema que vale la pena rescatar de ‘Breakout’ es ‘Full Circle’, en el que el sonido del álbum queda cristalizado en un estribillazo pop-rock de los buenos. Casi tan bueno como el de ‘WTF Do I Know‘… pero solo casi.

Calificación: 5,6/10
Lo mejor: ‘Breakout’, ‘7 Things’, ‘Full Circle’, ‘Fly On the Wall’
Te gustará si te gusta: Avril Lavigne, Natalie Imbruglia, ‘Camp Rock’
Youtube: vídeo de ‘7 Things’

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