‘Ese pedazo de onda’, la rara isla desierta de Les Biscuits Salés

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‘Ese pedazo de onda’, la rara isla desierta de Les Biscuits Salés

Semi-hit de los primeros 2000 y a la vez canción de culto adorada en la redacción de JNSP, ‘Ese pedazo de onda’ es una rara isla desierta que refulge solitaria en la historia de la música independiente española. Su aparición en 2000 fue una bofetada de aire fresco en la escena del pop, una canción básicamente de rap pero cantada por un grupo que no venía de la escena del hip hop, sino que nacía bajo el ala iconoclasta del universo Austrohúngaro. Una incursión aislada, con deliciosos tintes surrealistas y que no tendría más continuidad que este EP, aunque derivaría en el proyecto Feria. Desde entonces no ha habido nada parecido en la escena del pop nacional, y eso hace que Les Biscuits Salés resulten, en la distancia, algo cada vez más singular.

Para los versados en los proyectos de Manolo y Genís, Les Biscuits Salés no eran novedad cuando apareció ‘Ese pedazo de onda’: el recopilatorio ‘Lujo y Miseria’ de 1997 ya incluía dos canciones de la banda, que apuntaban claramente a los dos ejes que sostendrían sus futuras creaciones: pop melódico y sofisticado (‘Recuerdos de Suiza’) y descaro un poco rap-pop, un poco punk electrónico (‘No sé’). El grupo lo habían formado hacia 1996 cuatro amigas de Barcelona, (Marta, Helena, Elisa y Araceli), que empezaron a juntarse en un local para hacer música. Mientras aprendían, se dedicaban a cambiarle la letra a canciones que les gustaban, añadiéndoles los temas que les interesaban a ellas, y pasando de lo que decían originalmente. Poco tiempo después conocen a Genís Segarra (Astrud, Hidrogenesse), quien les echa una mano para plasmar ese torrente de ideas que tenían.

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Para su vertiente interesada en crear cosas bonitas y refinadas Genís pide a Manolo (Astrud) que se invente melodías exquisitas, y para su faceta más insolente y directa empiezan a crear bases tipo hip hop. El primer disco de 7 Notas 7 Colores acababa de salir y les encantaba tanto a la banda como a sus mentores. A las cuatro amigas les gustaba mucho también bailar en las discotecas música de baile chillando rimas que se inventaban, estribillos estupendos para canciones techno, y frases sueltas que acabarían siendo letras de canciones como ‘No sé’.

Después de su debut en ‘Lujo y Miseria’ el sello madrileño de hip hop SuperEgo/Yo Gano (que había sacado ‘Hecho, es simple’ de los 7 Notas) les propone grabar un single o un disco, y crea un subsello llamado Piérdete para sacarlo. La banda decide de momento hacer un CD-single de tres temas que con medios muy rudimentarios graban directamente en el disco duro de un ordenador en la habitación de Genís. Así se gestan estas tres históricas piezas, para las que mantienen el modus operandi de ‘Lujo y Miseria’: una canción bonita con melodía de Manolo (‘Me parece muy bien’), una canción descarada (‘Ese pedazo de onda’), y además una versión de ‘Into the Groove’ de Madonna que ellas cantaban con otra letra, dando un repaso a sus manías y sus ocurrencias.

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‘Ese pedazo de onda’ sería la elegida como estandarte del EP. Algo entendible al escuchar la canción, una sucesión de hilarantes observaciones ácidas, costumbrismo del mundo veinteañero de cambio de milenio, frases surrealistas y metarreferencias a sus propias canciones, despachado todo ello con un afiladísimo tono insolente -propio de una canción de hip hop- sobre una base tremendamente original. A lo largo de la canción la frases que rajan (“La gente se ríe de tu aspecto de muñeca rota y tonta, estás RIDÍCULA / Nada que ver con mis horquillas heredadas y bambas que brillan, ese es mi estilo, LUJO DEPORTIVO”) evolucionan en una evidente burla de la estética tontipop (“¿se os cae la baba con una niña de esas que bailan como retrasadas mentales y cuando hablan son peor? / ¿Te haces pajas con alguien que se viste de Heidi?”) para finalmente vacilar al oyente masculino con ese legendario “¿qué pasa, no te gusta cómo hablo, lo que digo? / ¿Te gustaría más suave, más despacio, más así, como si te estuviera comiendo la polla? (…) No me pongas tu capullo delante porque te lo arranco, CAPULLO, con los dientes / No soy tan fácil”. Versos brutalmente inéditos en los medios y canales en los que aquel lejano año 2000 sonó la canción.

En esos 3 minutos 54 segundos que dura ‘Ese pedazo de onda’ Les Biscuits Salés ponían sobre la mesa la promesa de algo nuevo, tan fascinante como -desgraciadamente- sin continuación, porque el esperable álbum que debería haber seguido a este adelanto nunca llegó. Habría sido histórico un disco entero de hip hop bizarro, con costumbrismo pero el de otro tipo de fauna completamente distinta: música urbana, pero de la urbe indie, de la gente que compra en Zara y que se emborracha en las discotecas cada fin de semana y se lo pasa genial hablando de sus odios y sus intereses. Lo heterogéneo y original de las bases también prometía mucho a nivel estilístico: hay quien hasta ha visto en ‘Ese pedazo de onda’ una especie de precursor del electroclash que poco tiempo después se haría ubicuo.

La propuesta tenía potencial. Comenta Genís que el tema “tuvo un impacto que no esperábamos”. Al haber sido publicado por un sello potente con buena distribución sonó y se coló en lugares insospechados. “Recuerdo que alguien nos dijo que sonaba en el hilo musical de una zapatería de Paseo de Gracia. ¿Eso era el mainstream? Nos sorprendió el impacto porque lo habíamos hecho todo tan precario… pero la verdad es que sabíamos que no había nada igual y esperábamos que, en cuanto saliera, la gente diría ‘¡Qué?’”.

Por desgracia la cosa acabó ahí, aunque en 2005 la aparición del disco de Feria (las Biscuits Salés menos Araceli) fue una gran alegría para los fans. La banda ya era una cosa diferente, pero su punto ácido y las divertidísimas observaciones se mantenían intactas, y el lado sofisticado del proyecto claramente había crecido (algunos de los arreglos eran realmente exquisitos). Incluso los atisbos de su lado más desvergonzado, aunque más contados, eran especialmente deliciosos y surreales (“¡aborto sí, tempura ya!”), siendo su versión del ‘No Comment’ de Gainsbourg quizá lo que más recordaba al proyecto original.

Las menos de 2000 vistas de un vídeo que lleva en Youtube siete años parece prueba inequívoca de que toca reivindicar ‘Ese pedazo de onda’, a las propias Biscuits Salés, y que se hable de ellas de una vez en JNSP. Lo merecen.

‘Ese pedazo de onda’ suena en Popcasting #379 de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.

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