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Baiuca: «Los sonidos electrónicos son ya tan omnipresentes que te diferencia hacer otras cosas»

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Baiuca: «Los sonidos electrónicos son ya tan omnipresentes que te diferencia hacer otras cosas»

Baiuca vuelve este viernes 7 de mayo con su segundo disco, un ‘Embruxo‘ en el que explora la cultura espiritual gallega a través de los mitos y las canciones tradicionales. Electrónica y folclore vuelven a darse la mano en este trabajo poblado por seres como las lavandeiras o las meigas en el que Alejandro Guillán Castaño ha trabajado con las pandereteiras Lilaina, el gaitero-flautista Cristian Silva o el agitador folclórico Rodrigo Cuevas, quien prácticamente ya no necesita ningún tipo de presentación; además de con su habitual colaborador Adrián Canoura en la parte visual. Me reúno con Baiuca en un bar situado en el barrio del Born en Barcelona para terminar paseando en realidad por algunos lugares recónditos de Galicia, algunos de los cuales han inspirado directamente su disco.

¿Por qué has querido centrarte en los mitos y las cantigas gallegas?
De ‘Solpor‘ a este disco tenía claro que quería trabajar con un concepto más cerrado, ir más allá de la relación que puedo hacer entre música tradicional y electrónica. El siguiente paso era buscar otro sonido y, en cuanto a letras, tener más definido el campo en el que quería trabajar. De un tiempo a esta parte me ha interesado mucho el tema de los mitos y la cultura espiritual gallega y, como Adrián Canoura ya lo había tratado en su documental ‘Caerán lóstregos do ceo‘, las conversaciones con él fueron muy fluidas. Uno puede pensar que el tema de las meigas es un tópico pero a mí me interesaba aportar mi punto de vista de ese universo. El tema casaba muy bien con la idea musical que yo tenía, que tiene más relación con (la música del) norte de África, la parte ancestral de las cantareiras y las percusiones, pero también con la cultura celta gallega en el tema de la muerte y en el de su relación con la naturaleza. Casar ambos mundos me parecía muy interesante.

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¿Cómo ha sido el proceso de documentación de los mitos? ¿Dónde has puesto límites?
He puesto límites en lo que podía encontrar desde mi casa porque, cuando empecé a trabajar en el disco, entre marzo y abril del año pasado, prácticamente estábamos encerrados en casa, aunque yo quiero dejar claro que ‘Embruxo’ no es un disco pandémico, yo ya venía con la idea de empezar a hacerlo entonces. Pero la idea era trabajar con mis propios recursos. Me puse en contacto con profesores del colegio y con gente involucrada en el mundo del misticismo y la antropología para que me pasaran artículos. Tampoco me quería documentar mucho, simplemente tener una idea general, porque buena parte del cancionero tradicional se puede encontrar en internet y en realidad los personajes suelen ser ambiguos, como las lavandeiras, que hacen referencia a una serie de mujeres que te encuentras por la noche lavando que son como brujas, pero poco más. No hay mucha información. Lo más interesante fue relacionar los cancioneros y las coplas y construir un puzzle con todo eso. En la tradición gallega, y supongo que pasa en otros sitios, las letras las puedes cantar para cualquier melodía, son como poemas que casan entre sí y que te permiten hacer cualquier canción.

¿Todas las canciones están basadas en el cancionero tradicional o hay algún tema original, como en tu primer disco? Tú vienes de hacer pop, de escribir tus propias letras, pero ahora te sumerges en el folclore….
Es una mezcla. Hay letras de poemas, sobre todo de autores de finales del siglo XIX y principios del XX, como Luis Amado Carballo, Curros Enríquez o Rosalía de Castro, sacados de libros que había adquirido durante viajes que había hecho a Galicia en los que me los iba comprando porque, dentro de mí, algo me decía que en algún momento los podía usar. La mayoría de las melodías sí son tradicionales gallegas, menos por ejemplo la de ‘Lavandeiras’ que es de la zona de Zamora. Las canciones que no tienen letra como tal sí son más de inspiración propia. Como comentas, yo vengo del pop (con el proyecto Álex Casanova). En ese momento tenía que crear yo melodías y letras y nunca me resultó interesante reinterpretar cosas tradicionales, pero ahora sí lo veo un reto mucho mayor.

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¿Qué te ha atraído de los poemas de los autores que mencionas?
Son autores que trabajan en una época en la que empiezan a crearse mitos y la idea de un nacionalismo propio. Mucha de esta cultura mística es más popular que tradicional. Hay mucha relación entre su obra con elementos antiguos como los dólmenes o los menhires, sitios de culto a través de los cuales se crean historias que, o bien trascienden por sí solas, o bien son estos autores los que las crean, al empezar a hablar de cosas de las que no se hablaban antes.

He leído que en el disco apenas hay samples, al contrario que en el disco anterior.
‘Solpor’ era prácticamente un disco de samples en el quería construir algo nuevo a través de sonidos ya existentes, inspirándome en la cultura del hip-hop, del house o de gente como J Dilla o aquí El Guincho con ‘Alegranza’. Adrián habla del reciclaje de la imagen: hay tanta música hecha que no necesitamos crear más sino recomponerla. En ‘Embruxo’ quería trabajar con percusiones tradicionales y grabarlas en lugar de samplearlas, y eso se nota en la potencia de las percusiones.

«En este disco me voy más a lo tradicional que a lo electrónico»

En el tema final, ‘Lobeira’, se escucha a unos ancianos hablar. Eso sí que son samples, ¿no?
Son samples sacados de los cancioneros. Mi idea era crear una visión de voces que te van apareciendo, cosas narradas, cosas cantadas… Puestas en común muchas no tienen sentido, pero con el tracklist quería crear una historia, como escuchar una película de principio a fin. Cuando le pasaba el disco a mis amigos, me decían que lo entendían como una película sonora y ese tema en concreto narrativamente encajaba para el final. Lobeira es un monte que está al lado de mi casa en el que descubrieron una zona parecida a Stonhenge, pero con monumentos hechos de madera. Hubo un castillo… Es un lugar mágico. Ahora estoy aprovechando para descubrir sitios de Galicia donde nunca he estado, como O Corpiño, una iglesia donde se practican exorcismos aún a día de hoy. Es uno de los pocos sitios en los que la Iglesia de Roma permite esta práctica.

A nivel musical, ‘Embruxo’ es un disco de voces, percusiones y vientos soplados. ¿Dónde has puesto el equilibrio entre el componente tradicional y el electrónico?
En este disco me voy más a lo tradicional que a lo electrónico. La esencia que te da un instrumento orgánico no te la da un instrumento electrónico. Vivimos un momento en que los sonidos electrónicos son tan omnipresentes que te diferencia hacer otro tipo de cosas, y era un reto buscar que un instrumento tradicional sonara con la pegada y con la fuerza con las que lo hace la música de hoy en día.

Cuéntame sobre el archivo digital del Museo do Pobo Galego, cómo es tu navegación por esa página web.
Ahí tienes letras y sonidos, las grabaciones de campo. En los años 70, parte del trabajo de mucha gente en Galicia consistió en visitar pueblos para recoger los cantos tradicionales de la gente de ese pueblo, y buena parte de ese trabajo está recogido en el Museo do Pobo Galego o en el cancionero popular galego de Dorothé Schubarth. Para ‘Solpor’ yo ya había investigado estas grabaciones antiguas, ‘Muiño’ salió de ahí, pero en este caso lo que más me interesaba eran las letras. Lilaina, las pandereteiras que aparecen en ‘Embruxo’, habían ido a hacer recogidas a pueblos hace 6 o 7 años y, para el disco, trabajamos mucho con el material que ellas ya tenían. Teníamos las canciones y lo que nos faltaba eran letras que en concreto hablasen de seres místicos o de la naturaleza.

«La imagen malvada que se tiene de las brujas viene de los mitos que se han creado desde la iglesia»

¿Hay alguna etiqueta concreta que describa los estilos tradicionales que has usado en el disco?
En este disco lo que más hay presente son los instrumentos de parche, como los pandeiros o los tambores, que son instrumentos que te permiten crear resonancias con ellos que casi hacen una nota. Era un reto crear música armónica o melódica con instrumentos de percusión sin tener que recurrir a sonidos melódicos. En el disco hay temas que no tienen más que percusión y voz, y una de las primeras cosas que tenía claras antes de componer el disco es que quería trabajar con estos sonidos de esta forma.

¿De qué hablan las letras? Entiendo que de brujería, de los mitos, ¿pero qué cuentan exactamente? Conozco el mito de las meigas, el de las lavendeiras, que pone los pelos de punta…
Más que historias, lo que hay en el disco es una composición de coplas que evocan imágenes. Por ejemplo, la imagen de ver al demonio tocando un pandeiro, que a su vez refleja cómo es la relación de Galicia con la muerte y con el más allá, que no es tan oscura como pueda parecer. Como se suele decir, en Galicia el diablo no es tan malo como en otros lugares. También hay referencias a las hierbas de San Juán. Una tradición de Galicia es coger ciertas hierbas gallegas, meterlas en agua toda la noche y por la mañana lavarte la cara con ellas para que te purifiquen de los demonios que tengas dentro. Cuando escucho estas canciones en mi habitación, con los ojos cerrados, me resulta más interesante lo que estas letras me puedan evocar que el hecho de que cuenten una historia de principio a fin.

Tradicionalmente la meiga hace el mal y la bruja hace el bien. ¿Cuanta bondad y maldad hay en el disco?
No hay mucha maldad ni tampoco mucha bondad. Es muy propio de Galicia la ambigüedad que hay con todo. Por ejemplo, mi disco se titula ‘Embruxo’, una palabra que el diccionario gallego no recoge, y las letras contienen muchos castellanismos, los cuales forman parte de la popularidad de la transmisión oral. No me imagino a estas señoras como nada malvado. Por otro lado, ‘Embruxo’ es un disco pagano pero tiene mucha relación con el cristianismo, con el paso de los siglos… San Juan es una festividad cristiana que no deja de hacer referencia al solsticio de verano. En un punto de la historia, el cristianismo convierte a mujeres en brujas por interés, y ahí está el caso de María Soliño, una señora de la zona de Cangas que perdió a su marido en una emboscada y la iglesia se aprovechó de ella y declaró que era bruja y que estaba loca para quedarse con su patrimonio, heredado de su marido. Le pasó a ella y a otras mujeres. Al final se crean mitos a través de los intereses de la iglesia, y ahí es donde entra la imagen malvada que se tiene de las brujas. La concepción del demonio en Galicia, el diaño, no es la de un ser enorme que da miedo, es más como un elfo, más pequeño y salvaje. En general son concepciones más pícaras.

«Mi proyecto de pop está definitivamente acabado»

¿Las colaboraciones con las pandereteras Lilaina y el gaitero Cristian Silva estaban pensadas?
Cristian Silvo y yo aprendimos a tocar la gaita en el mismo sitio, Lilaina formaba parte de mi banda. Me apetecía trabajar con gente cercana y descubrir a estos artistas al público, más que buscar un «hype» de una colaboración con alguien que fuera conocido. Con Lilaina sabía que iba trabajar: son 4, 3 hermanas y una prima, tres de ellas tocan conmigo en directo, y no había duda de que quería hacer este disco con ellas, que fueras ellas quienes aportaran las voces.

La colaboración con Rodrigo Cuevas es muy guay. ¿Cómo surge?
Rodrigo Cuevas es un 10 en todo, fue un descubrimiento personal muy grande. Nos conocimos en Galicia y estuve a punto de colaborar en ‘Manual de Cortejo‘ pero al final no pasó nada y nos quedó la espinita de colaborar. Yo ya tenía clara ‘Veleno‘, se la propuse y él estuvo encantado de participar en ella. Pero me gustó sobre todo descubrirlo personalmente. Hay artistas a los que se los come el personaje o con los que no encajas en una relación más cercana, y en su caso no fue para nada así, fue descubrir más a la persona detrás del personaje. Me pareció muy cercano y cada vez agradezco más conocer a gente como él.

¿El vídeo de ‘Veleno’ tendrá algún tipo de continuación?
Vamos a sacar otro vídeo para el lanzamiento de ‘Embruxo’ pero será más experimental, como el de ‘Luar’. Estará más centrado en las imágenes de los petroglifos de la portada.

¿Tu proyecto de pop está definitivamente aparcado? Me pregunto si no te cansa trabajar tanto con música tradicional, ¿echas de menos el pop?
Ese proyecto está acabado, sin duda. Me siento súper cómodo haciendo lo que hago ahora, lo considero un proceso de madurez. No descarto trabajar con gente más cercana al pop como productor, pero no en primer plano.

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