El éxito de LaTour que se abrió paso ante la llegada de SoundScan y la crisis del SIDA

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El éxito de LaTour que se abrió paso ante la llegada de SoundScan y la crisis del SIDA

En las últimas semanas se ha estado celebrando el 30 aniversario de muchos discos icónicos de 1991, pistoletazo de salida para el primer gran viraje estilístico de la entonces nueva década: el ascenso de “lo alternativo”. Ocurrió hace 30 años, con la edición de ‘Nevermind’ de Nirvana, ‘Blood Sugar Sex Magik’ de Red Hot Chilli Peppers, ‘10’ de Pearl Jam o el álbum negro de Metallica.

En su nuevo y muy recomendable blog sobre música, Damon Krukowski (Galaxie 500, Damon and Naomi) mencionaba hace días un dato fascinante que explica la explosión de lo underground más allá de un supuesto cambio de los gustos: los gustos no cambiaron de repente, simplemente en los EE.UU. se empezaron a contabilizar las ventas desde primavera del ’91 mediante un nuevo sistema llamado SoundScan. Con este nuevo método, el código de barras que para entonces ya incorporaban todos los discos se escaneaba en caja para el cobro pero también pasaba a una base de datos. Parece mentira, pero previamente a ese sistema objetivo las ventas se calculaban en realidad mediante unas estimaciones bastante difusas basadas en pedidos iniciales a las distribuidoras y otros mecanismos de interesada «creatividad contable»… que por supuesto beneficiaba a lo más mainstream de los catálogos de las multinacionales. SoundScan sacó a la luz la realidad: se vendían muchos más discos de rock alternativo, metal o country de lo que a la industria le interesaba que se supiera. Lo que cambió fue que la realidad se empezó a plasmar en las listas.

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Aparte de los grupos de guitarras (hace gracia pensar que quizá los Pixies podrían haber gozado de mucha más popularidad de haberse implantado este sistema años antes) el viraje benefició a más géneros: Garth Brooks inició su ascenso imparable en ese preciso instante, y el rap más político de gente como NWA de repente aparecía en 1991 en los Top 10 (hasta entonces ocupado por artistas del género más digestivos, como Vanilla Ice o MC Hammer). También bastantes grupos alternativos británicos tuvieron la oportunidad de asomar la cabeza en los charts americanos (y por extensión mundiales): bandas como EMF consiguieron éxito de listas en USA con pelotazos como ‘I Believe’ y tras la llegada de SoundScan aparecían en las listas de álbumes más vendidos de junio mucho más arriba de lo esperado. Durante el verano, Siouxie and the Banshees lograban un inédito Top 10 en la lista Hot Dance/Disco con su sublime ‘Kiss Them For Me’, que el NME había descrito como un tema difícil de vender porque muchos oyentes podrían “horrorizarse por su ritmo baggy y su descarada bailabilidad”. Sin embargo para octubre de 1991, surfeando la ola del SoundScan… llegó a entrar en el Top 25 del Billboard.

El fenómeno afectó positivamente incluso a otro nicho del underground, la música de baile. Antes del verano de 1991 uno de los temas más improbables pero brillantemente adictivos de house de aquel año llegaba al nº1 de las listas Dance en los EE.UU.: ‘People Are Still Having Sex’ de LaTour. Cada vez que la canción aparecía en la MTV aquel año (en Europa se emitió mucho el vídeo) me resultaba absolutamente fascinante, con esos irónicos versos iniciales: “¿Te has fijado en que la gente sigue practicando el sexo? / Todas las condenas no han tenido absolutamente ningún efecto / Padres y orientadores les desprecian constantemente / Pero la gente sigue practicando el sexo y nada parece detenerles”.

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Toda la canción mantiene ese tono de sarcasmo, que en la impecable base de Chicago House encuentra la combinación perfecta: LaTour proyecta una mirada divertida ante el establishment que intenta coartar libertades y que utiliza la preocupación ante los peligros del SIDA para sus intereses ocultos. La frase “this AIDS thing isn’t working” fue sustituida por otra distinta por la presión de los censores, porque desvelaba esa gran verdad de los 80 y 90: el sueño acariciado en secreto (a veces no tanto) por las fuerzas retrógradas de los EE.UU. de que el SIDA en realidad conseguiría que los jóvenes dejasen de “fornicar”.

Sobre el ritmo hipnótico que gira alrededor de dos simples acordes LaTour sigue con su letanía declamada en tono neutro: “Es un hecho que la gente sigue practicando el sexo / Es completamente obvio, es lo que se espera / Nos rodean las pruebas / De que todo el mundo, en todas las poblaciones, lo ha practicado en algún u otro momento / En este preciso instante la gente sigue practicando el sexo / En un apartamento del centro o en una calle de los barrios pobres / La gente sigue practicando el sexo y nada parece detenerles”.

Tras el proyecto estaba LaTour (William Latour), músico que provenía de la escena punk de Chicago pero que en 1991 se pasó al house, y debutó con este tema, con producción de Terry Baldwyn. Sin embargo, tras este éxito no volvería ni a rozar las listas con sus sucesivos proyectos de baile y a final de la década se recicló en DJ radiofónico. A lo largo de 1991 y 1992 la idiosincrática patinadora Tonya Harding (encarnada por Margo Robbie en la película ‘I, Tonya‘ de 2017) utilizó la canción como parte de su número (incluyendo la final de de la Olimpiada de Invierno de 1992) para escándalo de algunos. La película recreaba ese momento, trayendo fugazmente a la actualidad de nuevo este “one hit wonder” tan irresistible de hace exactamente 30 años.

‘People Are Still Having Sex’ suena en la entrega nº 393 de Popcasting, el podcast de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.

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